Cuando en 1969 se conocieron los nombres de los astronautas de Apolo-XI, ya nadie se acordó de que en ella iría un ciudadano colombiano, que por esas extrañas coincidencias el primero en pisar la Luna, no sería un militar, sino un civil, que había estado en Colombia y ahora formaba parte de sus hijos honorarios predilectos.

José Rozo luna

José Rozo @JoseRozoL

Este 20 de Julio, se cumplen 52 años de la llegada del hombre a la luna. «Gran Salto para la Humanidad»

Miles de Toneladas de papel, y de tinta se han consumido, alrededor de tan grande hazaña. Además de documentales y películas de todo género. Es la más grande proeza del siglo pasado de los estados Unidos de América. Mostró con esta gesta espacial, de qué, y para qué está hecha esa gran nación.

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La misión «Apolo 11», fue enviada el 16 de Julio de 1969 y alunizó el 20 de Julio de ese mismo año. Ese día, los astronautas norteamericanos Neil Armstrong, Edwin Aldrin y Michael Collins se convirtieron en los primeros terrícolas en pisar el Mar de la Tranquilidad Lunar.

Tres aficiones he tenido en mi vida, la música, la fotografía y los libros. La vena por la lectura la tuve desde los 7 años y fue a partir de 1974 cuando me sumergí en el fascinante mundo de la lectura. Me propuse en esa época, tener mi propia biblioteca. Comprar libros no era fácil para mí, por mí reducido presupuesto, pues vivíamos, (con mi madre) de un salario, ganaba un «pelo» más del mínimo, 130 bolívares, el mínimo era de 105 a la semana. Pero, intuía que si podía, no sabía cómo pero sentía que sí lo haría. Hoy, tenemos, para el bien de todos, una variada biblioteca en casa, cercana a los mil libros. Libros de filosofía, economía, política, historia etcétera.

«Tesoros del Alma», para la Venezuela de hoy, cuando el régimen ruinoso acabó con las librerías en el país, muy pocos lo han notado.

colombiano en la luna

En nuestro San Antonio bonito, las bandas armadas de colectivos del régimen, hace ya más de un año, se tomaron El Ateneo, destruyeron la biblioteca, donada por la familia del poeta sanantoniense, Marco Ramírez Murci, los libros fueron despedazados y vendidos por kilos, al igual los instrumentos musicales. Es la destrucción cultural del comunismo bribón. Un pueblo inculto es fácil someter y domesticar. Los salteadores siguen todavía ahí.

En los años 70, en San Antonio del Táchira, no había librerías, solo una papelería y, «Casa Anchicoque», que se dedicaba a la venta de revistas, loterías y tal cual libro, su propietario, señor Anchicoque, un boyacense de pura sepa, casa comercial de grata recordación de mi generación, estaba al frente del Banco  de Venezuela, se dedicaba a la venta de loterías, revistas y cuentos de, El Santo, Juan Sin Miedo, Batman, Super Man, Periquita, la Pequeña Lulú, Kalimán, Memin, el Súper Ratón,  Hopalong Cassidy, la revista Luz etc., y las novelas de vaqueros, como las del español Marcial LaFuente Estefanía, que después de leídos los llevábamos a cambiar, los domingos, al Teatro Guzmán Berti en Cúcuta.

En Achicoque, compré  Fausto, obra cumbre de Goethe, editada en 1951, ilustrada con dibujos hechos a mano; obra que conservo, con el cello de Casa Anchicoque.

Pueden ver la foto de la obra, al igual los otros libros que señaló en el desarrollo de la presente nota.

Había para la época también en San  Antonio, un Salón de Lectura, que se notaba que era para gente vieja.

Los primeros libros que compré fueron unos libritos de El Psicoanálisis, Camus, Los Platillos Voladores y del Folclor de Colombia, así inicié la gran obra. Los compré en Cúcuta, en la librería Toby, quedaba en la Av 5, al lado del Teatro Zulima. Fue allí donde compré, «La otra Realidad», del bogotano Luis Dueñas Gallo. 5 pesos me costó. Es el título 136 de una colección de 146 del Instituto Colombiano de Cultura.

En, «La otra Realidad», Dueñas recoge una serie de relatos curiosos, expresivos y llamativos, como el que sin más rodeos voy a transcribir textualmente.

colombiano en la luna

«Un colombiano en la luna»

«No hemos despertado aún.  . . La llegada del hombre a la Luna, no ha sido comprendida, no ha sido aceptada como un hecho trascendental, más bien se ha quedado en el olvido como Los Beatles como los hippies, etc. La conquista de La Luna ha caído en la indiferencia de la rutina, fue más importante Colón para Isabel » La Católica «, que Armstrong para la humanidad de 1969. Sin embargo, en este país subdesarrollado del norte de Sudamérica, en nuestra Colombia, quedará siempre el recuerdo del primer alunizaje como algo significativo, algo que, curiosa y coincidentalmente, nos hace sentir orgullosos. Un ciudadano colombiano fue el primer hombre en llegar a la Luna. Sí, aunque parezca absurdo, el primer hombre en poner sus pies en el Mar de la Tranquilidad es colombiano.

Algunos años antes del lanzamiento de Apolo XI, el aeropuerto de El Dorado se vio engalanado con una muestra interesantísima de los avances aeronáuticos norteamericanos; en aquella ocasión se pudo apreciar en Bogotá un modelo del avión X -15, el más importante de su tipo en el mundo. Especializado en el entrenamiento de los astronautas y que había batido un nuevo récord de velocidad y ascenso piloteado por Neil A. Armstrong, más de cinco veces la velocidad del sonido. El señor Armstrong fue elegido como primer astronauta civil en 1962 y piloteó el vuelo de la cápsula Géminis-8 en marzo de 1966. Poco después de este memorable vuelo, Armstrong visitó Colombia y fue nombrado Ciudadano Honorario Colombiano cuando todavía no se conocía la tripulación de la primera misión que descendería en la Luna.

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Cuando en 1969 se conocieron los nombres de los astronautas de Apolo-XI, ya nadie se acordó de que en ella iría un ciudadano colombiano, que por esas extrañas coincidencias el primero en pisar la Luna, no sería un militar, sino un civil, que había estado en Colombia y ahora formaba parte de sus hijos honorarios predilectos. Pero las coincidencias no terminan allí. La nave Polo-XI fue bautizada; «Eagle» se llamó el alunizador, y «Columbia» la cápsula de comando. Sobra decir que «Columbia» es igual a Colombia. El día propicio para el primer paseo selenita hecho por el hombre fue un día cualquiera de Julio. Cualquiera para los demás países, no para Colombia, pues el 20 de Julio de nuestro país celebraba sus 159 años de independencia.

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En nuestro territorio, la maniobra no sería vista por TV pues carecíamos de la receptora de Chocontá; sin embargo, los esfuerzos sobre humanos de muchos técnicos, empresarios y el gobierno mismo hicieron posible que Colombia viera a su honorable ciudadano poner su tembloroso pie en el Mar de la Tranquilidad. La cápsula de comando «Columbia» estaba forrada en su interior con telas de nuestro discutido Boyacá, que son las telas que se han empleado en todos los vuelos Apolo, porque, según los expertos, son las de más resistencia al fuego. Además de algunos colombianos «legítimos» que participaron decisivamente en los laboratorios de la NASA, estas son algunas de las coincidencias que el destino otorgó a nuestro pueblo aquel memorable 20 de Julio de 1969. ¿Verdad que resultan curiosas?»

Así termina el artículo de Luis Dueñas Gallo 1974.

Gracias por leernos

José Rozo

Josefronteras@gmail.com

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