Protestas autogolpe
El jueves 30 y viernes 31 de marzo y el sábado 1 de abril quedarán cifrados en la historia de Venezuela como días negros
Tres días que permanecerán en la memoria de los venezolanos y que serán recordados por haberse vulnerado la Constitución nacional

El jueves 30, viernes 31 de marzo y el sábado 1 de abril quedarán cifrados en la historia de Venezuela como días negros, días que permanecerán en la memoria de los venezolanos y que serán recordados por haberse vulnerado la Constitución nacional.

La noticia viajó por el mundo entero, países levantaron su voz para rechazar la decisión del    Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) quien bajo sentencia se preparaba para asumir las competencias de la Asamblea Nacional. Así de fácil, de un solo plumazo, de un  día para otro, le había quitado todas las competencias a la AN y la inmunidad parlamentaria a los diputados, que por cierto fueron electos en elecciones libres y democráticas por millones de venezolanos.

En seguida personalidades de distintos gobiernos en el mundo comenzaron a pronunciarse   asegurando que en Venezuela se había consumado un “Autogolpe de Estado” por parte del TSJ. El régimen de Nicolás Maduro pasó a la mira de todos, tanto así, que a al tercer día de haberse perpetrado el autogolpe el mandatario nacional salió a la palestra pública para aclarar que todo esto se trataba de un  «impasse» entre la Fiscal y el Tribunal Supremo de Justicia y que la situación sería superada rápidamente.

Veamos cómo sucedieron los hechos en estos tres días:

Día 1: el Tribunal Supremo falla contra la Asamblea Nacional

En la noche del miércoles 29 de marzo fue p ublicadoen Twitter y en algunos medios locales la noticia de que el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) se preparaba para asumir las competencias de la Asamblea Nacional.

Pero la mayoría de los venezolanos se fueron a dormir sin saber que una nueva crisis política se estaba cocinando.

Con su sentencia 156 el Tribunal Supremo le retiró sus competencias, y su inmunidad, a los parlamentarios venezolanos.

En la madrugada del jueves, sin embargo, se confirmó que el máximo tribunal del país -que la oposición considera afín al gobierno de Nicolás Maduro- había dictado una nueva sentencia en contra de la Asamblea Nacional, controlada por los opositores -por primera vez en 18 años de gobiernos chavistas- desde hace 15 meses.

En ese período, el TSJ había logrado convertir al parlamento en una figura fundamentalmente simbólica -política, pero no legislativa- al no permitirle ejercer plenamente su competencia central: aprobar leyes.

Pero nunca había llegado tan lejos como el jueves, cuando también le quitó la inmunidad parlamentaria a los miembros del congreso.

Al mediodía la noticia ya acaparaba los titulares de medios de todo el mundo. «Madurazo» -en referencia al «Fujimorazo» con que Alberto Fujimori cerró el congreso en Perú en 1992- era uno de ellos.

El secretario de la Organización de Estados Americano, Luis Almagro, denunció lo ocurrido en Venezuela como «un autogolpe de Estado».

La decisión del TSJ fue denunciada como «un autogolpe de Estado».

A las 3:00 PM, Perú anunció el retiro definitivo de su embajador en Caracas, quizá la consecuencia diplomática más fuerte que ha tenido un suceso interno en Venezuela en los últimos años.

Y poco después Colombia, Uruguay, Brasil, Argentina y Chile emitieron comunicados contundentes, a los que el gobierno de Nicolás Maduro respondió denunciando una campaña «histérica» de «los gobiernos de la derecha intolerante y pro-imperialista de la Región».

«Mediante falsedades e ignominias pretenden atentar contra el Estado de Derecho en Venezuela», denunció el gobierno.

Día 2: Fiscal General denuncia que las dos sentencias violan el orden constitucional

La situación, en cualquier caso, tomó un giro inesperado a las 10:30 de la mañana del viernes, con unas declaraciones de la fiscal general de Venezuela, Luisa Ortega Díaz, una funcionaria que alguna vez se refirió a Hugo Chávez como el «hombre más humanista que ha existido en el planeta».

La fiscal Ortega Díaz fue la primera figura asociada al chavismo que criticó la sentencia del Tribunal Supremo.

«En dichas sentencias se evidencian varias violaciones del orden constitucional y desconocimiento del modelo de Estado consagrado en nuestra Constitución», dijo Ortega en un balance de la gestión del Ministerio Público trasmitido por televisión estatal.

Las reacciones fueron, por un lado, de sorpresa, pues las entidades consideradas afín al gobierno no suelen salirse de la narrativa oficial. Muchas, de hecho, suelen hablar de «guerra económica», «imperialismo», «revolución socialista».

Pero también hubo escepticismo: la crítica, se dijo, era una «fachada» diligenciada por el Ejecutivo para «mostrase democrático

El presidente del parlamento venezolano, Julio Borges, rompió públicamente la sentencia.

Día 3: Maduro aparece en escena y asegura que los parlamentarios no perderían su inmunidad y el TSJ no asumiría las competencias de la Asamblea

En la tarde del viernes Nicolás Maduro llevaba 40 horas sin salir en televisión. Poco usual.

Pero finalmente apareció a las 5:00 pm, en un congreso de emprendimiento digital, donde dijo que el «impasse» entre la Fiscal y el Tribunal Supremo de Justicia sería superado rápidamente. «Le entregaremos al pueblo otro triunfo del diálogo», dijo

Maduro se reunió con el presidente del Tribunal Supremo el viernes.

A las 9:00 pm el mandatario volvió a aparecer en vivo en un Consejo de Defensa de la Nación con el presidente del TSJ y el jefe del ejército, general Vladimir Padrino.

Y pasada la media noche, adelantó correcciones a las sentencias, las que fueron confirmadas por el TSJ con un comunicado en la mañana del sábado.

En ese comunicado el TSJ informó que las dos frases sensibles de las sentencias serían corregidas: los parlamentarios no perderían su inmunidad y el TSJ no asumiría las competencias de la Asamblea.

Varios medios locales han reportado que detrás de todo esto está la urgencia de efectivo del gobierno, que al parecer busca vender a Rusia porcentajes de algunas empresas mixtas de explotación petrolera, procedimiento para el que en teoría necesita la aprobación del Parlamento.

Pero la oposición aún no parece lista para pasar la página.

Gases lacrimógenos fueron empleados contra una de las protestas.

Un millar de simpatizantes de la oposición se reunieron en Caracas hacia las 12:00 del sábado y algunos diputados recibieron ataques con gases lacrimógenos cuando se dirigían a la Contraloría.

La manera como la divida oposición aproveche lo que algunos analistas llamaron «un regalo» todavía está por verse. Y en el aire también flota la pregunta de si las grietas del chavismo son ahora públicas, admitidas.

Mientras los venezolanos siguen adelante con sus vidas.

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