La continuidad de la disidencia en el debate estéril, ha contribuido a su división, desmoronamiento y descalificación entre sí. Entrampados en lo inútil y la inmadurez política, generan mensaje desalentador, asumido por la mayoría de los venezolanos que desean el cambio del sistema de gobierno, con impotencia. Los lanzan equivocadamente al exabrupto del remar sin rumbo.

Arturo Molina opinión

Arturo Molina @jarturoms1

Venezuela se ha convertido en el país de la pesadilla. La noche es el epicentro de soñar cómo resolver lo del nuevo amanecer. El día es el sacrificio para la mayoría de los ciudadanos, quienes salen a buscar ganarse la vida dignamente. Unos logran obtener el ingreso que les permite recibir dos porciones de alimentación, otra escasamente una, y la mayoría ninguna. La búsqueda de alimento en la basura es el escenario para combatir la carestía de los productos por sector marginado de los beneficios sociales del régimen. Es el espacio geográfico perfecto para el engaño y la manipulación de diferentes sectores de la sociedad. Tierra fértil para la producción de miseria. Lugar en donde autoridades castrenses anuncian política pública de entregar leña a las familias para que cocinen sus escasos alimentos. Así pretenden contrarrestar la negligencia en la prestación de servicio del gas doméstico y la energía eléctrica. El aplauso por tan loable iniciativa.

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Venezuela remar sin rumbo

El régimen lleva a la desnutrición a nuevas y viejas generaciones. Las muestra como bandera de triunfo. La invitación es a caminar perdidos, arrastrándose, humillándose ante ellos por la calle del olvido. Es el preámbulo del país enfermo del futuro, carente del amor y aceptación por el semejante. Es la prédica del mal vivir, del crecer odiando, endosando a otros la culpa por los males adquiridos. Afianzan el ataque permanente a quien ha alcanzado fortuna económica lícita, con aquello de que si hay un rico, es porque le quitó al hoy pobre, pero reafirman la impunidad del corrupto. Es el país del slogan y el grito sin contenido por dirigencia opacada por el mercantilismo político gubernamental. El contrapeso a la exigencia del cumplimiento del deber es la cárcel, la persecución y la siembra del terror. La desaparición forzada de personas por pensar distinto. La extinción de la ética y la moral como principios de los ciudadanos en el devenir de la vida y sus acciones.

Venezuela remar sin rumbo

Los venezolanos entran y salen permanentemente en el país del sarcasmo, influenciado por el cinismo y la arrogancia. Las comparaciones existen a granel para intentar limpiar, minimizar e inculpar a otros de sus culpas en el ayer. Las circunstancias en las que se encuentra cada quien hacen posible su atrevimiento. Ayer en silencio, hoy alzando la voz. El control de la sociedad es el objetivo, no importa en qué circunstancia se dé. Así las cosas, el entramado de la crisis económica y social tiene su arrojo en lo político. La lucha de David contra Goliat no termina. La historia la muestra en diferentes facetas. El poder es necesario mantenerlo, cueste lo que cueste. La polarización evita la entrada al escenario de adversarios reales al gobernante de turno. La intención es negar el debate de ideas y propuestas para implantar el del oscurantismo y la descalificación. Derrumbar al contrario moralmente es el propósito.

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La continuidad de la disidencia en el debate estéril, ha contribuido a su división, desmoronamiento y descalificación entre sí. Entrampados en lo inútil y la inmadurez política, generan mensaje desalentador, asumido por la mayoría de los venezolanos que desean el cambio del sistema de gobierno, con impotencia. Los lanzan equivocadamente al exabrupto del remar sin rumbo.

Arturo Molina

@jarturoms1

www.jarturomolina.blogspot.com

jarturomolina@gmail.com

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