La llama, que fue encendida el 12 de marzo de 2020 en la ciudad griega de Olimpia, permanece protegida en un candil desde entonces y prenderá por primera vez la antorcha olímpica en una ceremonia que se celebrará en el denominado J-Village de Fukushima.

El relevo de la antorcha olímpica para los Juegos de Tokio 2020 comenzará el 25 de marzo con una ceremonia a puerta cerrada y deslucido por la petición a los aficionados de que eviten aglomerarse a su paso o animar debido a la pandemia.

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Desde esas instalaciones deportivas, escogidas simbólicamente como punto de partida por haber sido la base logística para acceder a la accidentada planta nuclear de la región tras el terremoto y tsunami de 2011, la antorcha comenzará un recorrido de 121 días a manos de unos 10.000 corredores que pasarán por las 47 prefecturas del país.

Recibimiento comedido

La llama de Tokio 2020 lleva un año en territorio nipón y ha sido expuesta en varios lugares y ocasiones, siempre con restricciones, antes de que el gobierno declarara hace dos meses y medio un nuevo estado de emergencia que afectó al área de Tokio y otras de las regiones más pobladas del país.

La alerta sanitaria quedó levantada la medianoche del lunes, a tiempo para el arranque del trote de la antorcha, aunque las autoridades han pedido contención y que se mantengan restricciones para evitar un incremento de casos a cuatro meses de los Juegos.

Antes de que los juegos olímpicos fueran pospuestos al verano de 2021, estaba previsto que representantes políticos, entre ellos el primer ministro, Yoshihide Suga, y la gobernadora de Tokio, Yuriko Koike, se unieran a unos 3.000 espectadores del público para celebrar el inicio del recorrido.

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Sin embargo, y como ya ocurriera con la ceremonia de bienvenida a Japón de la llama el año pasado, los organizadores han optado por un evento a puerta cerrada de escala reducida y cuyos asistentes no serán revelados hasta el último momento para evitar que termine convirtiéndose en un foco de contagios que empañen los Juegos.

Después del acto los espectadores sí podrán acudir al paso de los relevistas por la vía pública, aunque los organizadores han pedido evitar multitudes y aplaudir en lugar de animar de viva voz. Si consideran que hay una presencia excesiva de público, han dicho, podrían llegar a cancelarse ciertos tramos.

La mascarilla sanitaria será otro de los elementos imprescindibles durante el relevo. Los corredores tendrán que llevarla siempre que no pueda garantizarse una distancia de seguridad adecuada con otros y también se ha pedido al público que acudan con ella puesta.

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