Por eso en medio de  los paisajes y las miradas, aparecen lo recuerdos, de ahí que los del «GONZALO MÉNDEZ» tenemos un patrimonio de mayor riqueza y más sostenible que cualquier otro bien. Con razón decimos: ¡Qué tiempos aquellos!.

Felipe Guerrero opinión

Felipe Guerrero felipeguerrero11@gmail.com

Nos reencontramos para dibujar medio siglo. ¡Qué Tiempos Aquellos!. Cada uno trajo sus pinceles para imprimir en el lienzo del presente,  el mejor dibujo del «GONZALO MÉNDEZ»; porque esa querida casa no es solamente la multitud de recuerdos mil veces rememorados, sino que es un soplo mágico difícil de explicar, que nos hace observar con atención distinta cuando descubrimos a otros compañeros de peregrinaje que se presentan con la expresión «Yo soy del GONZALO MÉNDEZ».

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Esa fórmula de identificación ha creado un innegable magnetismo que nos hace ser hermanos de ruta, porque esa escuela no es algo que pasó, sino que es una fraternidad que sigue siendo.

Un gran poeta latino afirmó que «Poder disfrutar de los recuerdos de la vida es vivir dos veces» y este reencuentro nos permitió dibujar entrañables recuerdos de vida. Sirvió para compartir en un acto solemne de fe las sonrisas  o las cicatrices que conservamos en los pliegues del corazón. Se desplegó el lienzo para hacer un hermoso cuadro colectivo, se disparó el flash de la cámara fotográfica y como si fuera una guitarra, pasamos delicadamente los dedos y el registro sirvió para dar sepultura a una lágrima o para que un par de ojos brillantes acompañaran una sonrisa.

Gonzalo Méndez qué tiempos aquellos

El gran bardo latinoamericano Eduardo Galeano, dice que la palabra «Recordar» proviene del latín «Cor-cordis» que se traduce como «Volver a traer al corazón». La celebración de los Cincuenta años del «Gonzalo Méndez» nos ´permitió volver a  traer al corazón a tantos seres humanos con los cuales compartimos la hermosa tarea de participar en esperanzadoras  jornadas de liberación. Fue un entendimiento silencioso en las más humildes viviendas, en aulas, en laboratorios, en canchas deportivas o en las calles y veredas; pero en todos los lugares y en todos los espacios enseñando y aprendiendo que el amor es la fuente vital que purifica el alma y es el néctar que endulza la existencia humana. Si alguien carece de esa virtud, no importa los talentos que tenga ni las riquezas que posea, siempre será un indigente con insuficientes recursos, porque el amor es la esencia de la vida.

Gonzalo Méndez qué tiempos aquellos

¡Qué tiempos aquellos!. Volvimos a repasar nombres, leyendas, tradiciones. A todos nos mueve la nostalgia… Una nostalgia que no duele como otras, quizás porque ya es muy vieja, porque crecimos con ella, porque alimentó y alimenta nuestras vidas. Nuestro interés es volver. Volver a la amistad, volver a la  solidaridad, volver a la fraternidad… Volver a todo lo vivido desde hace medio siglo. No es ir, sino un volver. Nunca será igual lo que dejamos, pero siempre estará presente la poesía del corazón para superar cualquier olvido.

Luego de medio siglo caminando por las mismas veredas, la gráfica del «GONZALO MÉNDEZ», nos permite darnos cuenta que somos lo que el pasado ha hecho de nosotros. Recordamos y cada recuerdo es una fotografía que fija una imagen y esas imágenes son formas de esculpir en el tiempo, un pretérito hermoso para tratar de revivirlo. Esas fotografías son recuerdos, son pequeños fragmentos de nuestras vidas, porque la fotografía es ante todo un registro para continuar caminando entre recuerdos.

Gonzalo Méndez qué tiempos aquellos

Vamos a seguir tallando en el mármol del alma de los sectores más humildes, los mismos valores que ayer proclamamos, para que en una búsqueda de ese pasado glorioso logremos revivirlo. A la Venezuela del porvenir le hace falta recolectar recuerdos y tratar de recrearlos de la misma manera. Hoy afirmamos la mirada en contrapicada y, luego del suspiro y la acuciosa cerrazón de los labios, elevamos la dulce sentencia: «¡Qué Tiempos Aquellos!». Con razón el poeta y dramaturgo francés, Paul Géraldy afirmó que «Llegará un día en que nuestros recuerdos serán nuestra única riqueza».

Los recuerdos son una recreación de la memoria en algo del ayer, por eso  evocar el pasado no es sino recordar el presente y recordamos el presente cuando nos sentimos plenamente realizados.

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Los recuerdos son los diplomas que declaran que hemos batallado y asumimos que la dignidad radica en que podrán robarnos cualquier bien material, pero jamás podrán arrebatarnos lo vivido. Nadie podrá borrarnos esas imágenes. Por eso en medio de  los paisajes y las miradas, aparecen lo recuerdos, de ahí que los del «GONZALO MÉNDEZ» tenemos un patrimonio de mayor riqueza y más sostenible que cualquier otro bien. Con razón decimos: ¡Qué tiempos aquellos!.

Escribe: Felipe Guerrero

E-mail: felipeguerrero11@gmail.com

 

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