Monseñor Márquez pidió a San Sebastián su intercesión para que siembre la paz en todo el mundo y florezca en todos los corazones

Un llamado a que “los presos políticos de Venezuela y del mundo tengan cuanto antes la libertad que se le ha arrebatado y que los jueces de cualquier categoría, empezando por los magistrados, corrijan las sentencias inicuas que han pronunciado e impulsen la libertad de quienes han sido injustamente condenados o maliciosamente retenidos” realizó  este viernes el obispo auxiliar emérito de Mérida, monseñor Luis Alfonso Márquez Molina, durante la homilía de la  misa pontifical que presidió en honor al patrono San Sebastián, acompañado del presbiterio de la Diócesis de San Cristóbal.

La ocasión también fue propicia para que en materia económica, monseñor Márquez solicitara la intercesión de San Sebastián  “para que se detenga la terrible devaluación que nos azota a todos y la más perversa inflación que ríos empobrece y nos hace perder la calidad de vida a la cual tienen derecho los hombres creados a imagen y semejanza de Dios” al tiempo que oró por la salud de aquellos que fueron maltratados con el decreto para sacar de circulación los billetes de 100, recordando que incluso muchas personas se quitaron la vida al ver que perdían todo por lo que habían trabajado.

La información fue dada a conocer por la Dirección de Comunicación e Información del Concejo Municipal de San Cristóbal, en un boletín de prensa donde se reseña la solemne eucaristía realizada en la Catedral de San Cristóbal que fue acompañada musicalmente por la Coral del Táchira –bajo la dirección de Manuel Medina-. Allí se contó con la presencia de la alcaldesa de la ciudad, Patricia de Ceballos, junto a sus hijos y parte de su tren ejecutivo, entre ellos el director general, Iván Luenga; el síndico municipal, Juan Carlos Cardozo y el presidente del IAMFISS, Miguel Reyes; por el Concejo Municipal de San Cristóbal, asistieron el presidente Alexis Vivas y los ediles  Gerardo Rincón y Neida Ocariz; por el Poder Legislativo Regional, el diputado Gustavo Delgado, haciéndose presente además el diputado nacional Sergio Vergara y el presidente del Banco Sofitasa, Ángel Gonzalo Medina, entre otras autoridades civiles y militares, y representantes de la sociedad civil.

Llamado a la paz

Frente a un San Sebastián adornado con copiosas rojas y blancas, monseñor Márquez agradeció a Dios esta nueva oportunidad para acompañar al pueblo católico de San Cristóbal en la fiesta de Sebastián, “el santo patrono, el testigo fiel de Jesucristo, el militar responsable, el que murió por defender el honor de Dios y no el del rey, el servidor público consciente de su vocación de servicio”.

Márquez destacó que en la más reciente reunión de la Conferencia Episcopal de Venezuela, en la exhortación final, se llama a los venezolanos a ser portadores de luz y esperanza en un panorama de oscuridad y de muerte, reiterando que la misión del cristiano, en cualquier circunstancia, es anunciar al Dios de la vida y revertir la cultura de muerte.

Por ello, reiteró el llamado a la paz como “línea única y verdadera del progreso humano”, practicando la no violencia activa “como un estilo de política”, a semejanza de Mahatma Gandhi y Khan Abdul Ghaffar Khan en la liberación de la India, y de Martin Luther King Jr. contra la discriminación racial, agregando que incluso “un régimen tan dictatorial como el comunismo, que aplastó a Rusia durante 70 años y a los países del Este de Europa durante 45 años, se derrumbó con la no violencia y con la oración”.

En este sentido, dijo que teniendo San Cristóbal a San Sebastián como su patrono y protector “le vamos a pedir su intercesión para que siembre la paz en todo el mundo y florezca en todos los corazones, y para que todos nuestros gobernantes tengan los dones de la sabiduría y prudencia para gobernar a este pueblo de Dios que con ansia busca la paz y la tranquilidad”.

“Que las fronteras sean abiertas”

Márquez igualmente oró al patrono para que “gobernantes y políticos en general usen el micrófono para sembrar valores humanos y no odio y venganza” y que los medios de comunicación “no sean utilizados para insultar y calumniar a los adversarios”, al tiempo que pidió “para que nuestras fronteras sean abiertas totalmente y amigos y familiares se puedan seguir encontrando sin dificultades” y que “tengamos cuerpos de seguridad no tocados por la corrupción y respetuosos de los derechos humanos”.

El obispo concluyó su reflexión, abogando para que este “encuentro con Jesucristo sirva para que todos reflexionemos sobre la responsabilidad personal que tenemos en la construcción de una sociedad en paz. Deben terminarse las discriminaciones políticas y sociales que nos separan y hacen olvidar qué somos hijos de Dios. Que el Santo Cristo y María de la Consolación nos acompañen en este peregrinar hacia la casa de nuestro Padre Dios”.

Prensa institucional

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