En una nueva etapa política que estoy seguro esta próxima a darse, tenemos como empresarios y Estado la oportunidad de reconstruir una relación, no solamente necesaria, sino indispensable para el desarrollo de una Venezuela más boyante y equitativa.

Vito Vinceslao Opinión

Vito Vinceslao @vito_vinceslao

En un artículo anterior, narraba el rol que debemos tener los empresarios en la política, recalcando la importancia de que los empresarios con conciencia social nos involucremos en el campo de batalla que es efectivamente en donde se construyen las políticas públicas que servirán de plataforma social y económica al país; y no únicamente en los gremios que determinan que se debe y que no se debe hacer.

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Ahora, variemos un poco la tónica del análisis y hablemos de cómo el sector político debe mezclarse con el empresariado para lograr ejecutar sus planes, y en conjunto trabajar por conseguir esos objetivos necesarios para el avance económico y social de un país.

Resulta una fantasía el pensar que existe una fórmula mágica en donde los factores, poder político y poder económico, pueda transitar en pro de un objetivo común totalmente divorciados. El sector empresarial llego a generar aproximadamente el 70 por ciento del empleo en este país y siempre sus acciones han determinado el desempeño de este indicador tan importante de la economía y sobre todo del desarrollo social. Hoy día eso ha cambiado por obvias razones.

Por otro lado, el sector público o político elegido por el soberano, tiene la inmensa responsabilidad de estabilizar esa difícil y muchas veces rebelde balanza, que determina el peso de lo económico versus lo social; es decir, evitar que en el andar de una economía, sean los indicadores macro económicos los únicos importantes, incluso si estos generan una afectación negativa a la equidad y justicia social.

Fedecámaras empresarios y política

Entonces, en una receta equilibrada, los ingredientes deben combinarse de tal forma que el resultado obtenido, luego de hornear el modelo, genere: a) Un crecimiento económico sostenido, con b) una adecuada y sustentable distribución de sus beneficios, y c) con objetivos que promuevan los intereses comunes del país y no únicamente los de unos pocos.

En una nueva etapa política que estoy seguro esta próxima a darse, tenemos como empresarios y Estado la oportunidad de reconstruir una relación, no solamente necesaria, sino indispensable para el desarrollo de una Venezuela más boyante y equitativa.

Seamos todos, políticos y empresarios, un nuevo hito en la historia de esta nación, abriéndonos todos al diálogo y a este sueño que unidos debemos construir.

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No busquemos pensar igual, pues la diversidad deberá ser siempre nuestra más grande riqueza; pero sí, marcharemos todos por el camino de lograr una Venezuela más justa, sobre todo para aquellos que aún ni siquiera sueñan con esa justicia social, para ellos y sus familias.

Vito Vinceslao

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