Las medida contradictorias del gobierno dejan a la población en un estado neutral

Los venezolanos viven una “equizofrenia colectiva” por el caos generado por la falta de efectivo, la llamada crisis del billete de 100, la falta de alimentos, medicinas, servicios y la creciente inseguridad.

La aseveración la hizo el presidente de la Sociedad Venezolana de Psiquiatría, Wadalberto Rodríguez, en entrevista realizada por el Diario El Nacional, quien además aseguró que la desesperanza es una política de gobierno.

En ese sentido dijo que las acciones del gobierno en contra de la población han quebrado la lógica social, al tiempo que explicó las razones por las que los venezolanos no reaccionan ante la grave situación que vive el país. “Se ha perdido la capacidad de predicción hacia el futuro y de respuesta inmediata. La gente está en un estado de incertidumbre, eso hace que las sociedades entren en estado de neutralidad porque no saben cómo moverse, qué hacer”, enfatizó. 

Reacción mal organizada 

Por otra parte el psiquiatra advirtió que los niveles de violencia a los que se llegó en algunos puntos del país como Ciudad Bolívar, donde personas saquearon comercios, no es una forma común de actuar el venezolano, pues el único antecedente de esta situación es el “Caracazo” y tuvo un origen distinto.

Lo que ocurre- explicó – es que hay momentos puntuales en que la neutralidad cambia y se convierte en una reacción de masa, muy mal organizada. Las reacciones están mal dirigidas, porque no hay ninguna dirección. No hay una ruta clara, definida y satisfactoria. Uno de los más graves problemas es lo que desea el común de las personas en la calle, no necesariamente se ve reflejado en las políticas de los dirigentes de la oposición.

El psicólogo Asier Morales dijo que las constantes decisiones contradictorias del gobierno, hacen que la población entre en una especie de “olla de presión sin válvula de escape”. “Después de días de tensión y disgusto para entregar los billetes anuncian que tendremos la posibilidad de usarlos unos días más. Volvemos a las colas de comida y cajeros, pero sin saber si mañana ilegalizarán otros billetes, otras costumbres o cualquier cosa que forme parte de las ocurrencias políticas”, analizó.

El profesional dijo que estas situaciones hace que los estallidos ocurran poco a poco, con consecuencias para los menos adecuados y cada vez se deshilvane más  la confianza, la cual es “imposible reconstruir por decreto”.

Realidad disociada

Por otra parte el psiquiatra Luis Madrid dijo que la situación de estrés de la sociedad venezolana “pasó de ser crónica a inescapable”.

“Hagas lo que hagas quedas atrapado. Eso hace que la situación se vuelva patologizante y produzca problemas de ansiedad, de depresión o de somatización, como problemas de presión arterial, sexuales o cardiovasculares”, advirtió.

También se refirió a la pérdida del discurso coherente de las figuras de autoridad, lo que desde su perspectiva da paso a una sociedad en situación “esquizofrenizante”.

En general –agregó- en los medios de comunicación no ves a nadie hablando de lo que está pasando, tenemos una realidad disociada. Se sustituye la realidad de las malas políticas en comida, insumos médicos y servicios por una en la que todo está bien. Las personas, al vivir en dos realidades, pueden caer en cuadros de psicosis y de ira. Una psiquis bombardeada constantemente se va a fracturar y se produce una esquizofrenia colectiva.

Los recientes hechos de violencia son llamados por el experto como “horda primitiva”, por lo que recalcó que “se ha naturalizado la falta de normas como forma de convivencia y el caos como manera de resolución de conflictos”.

Dijo que de esta manera las personas crean fobias como el miedo a la noche o a la calle tratando de protegerse; desconfiando de todos, incluso de las autoridades, deprimiéndose como mecanismo de defensa para que otro resuelva aquello que causa problemas; o asumiendo una actitud psicopática o disocial en la que se transgreden normas y se violenta a otros.

¿Qué hacer?

El psiquiatra Luis Madrid recomienda crear espacios de relajación y esperanza; huir del estrés y de la gente tóxica, pesimista o violenta; evitar situaciones de violencia; buscar resguardo, pero no aislarse; evitar el consumo de alcohol, drogas y la automedicación; buscar ayuda en caso de que la situación se escape de las manos; y practicar alguna actividad física, preferiblemente en las mañanas.

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