Hoy lunes 28 de noviembre se cumplen 100 años del nacimiento en San Juan de Colón, de Ramón J. Velásquez, uno de los venezolanos más notables del siglo XX, y un tachirense de sobrados méritos en muy diversas actividades.

Hijo único de Ramón Velásquez, periodista y maestro, y de la también educadora Regina Mujica de Velásquez, desde su infancia y adolescencia en San Cristóbal demostró su vocación e interés por las que fueran después las áreas fundamentales de su fecundo quehacer: el periodismo, la política con sentido de verdadero servicio público, y la investigación y divulgación del conocimiento histórico.

Como periodista se inició a los nueve años corrigiendo pruebas de imprenta en el Diario Católico, del que su padre era director. Participó y colaboró en diferentes revistas y periódicos de la ciudad, mientras cursaba los primeros años de bachillerato en el Liceo “Simón Bolívar”. Mantuvo esa dedicación durante toda la vida. En las revista “Signo” y “Élite”, dejó constancia de periodismo crítico e inteligente en la época del autoritarismo perezjimenista, antes se había distinguido como ágil y creativo reportero de “Últimas Noticias”. En 1958, junto con Simón Alberto Consalvi, fundó el vespertino “El Mundo”. Por dos veces: (1964-1969) y (1979-1981), dirigió con acierto y amplitud, “El Nacional”, el diario más importante e influyente de entonces.

Político de altura y con talla de estadista, fue un demócrata a carta cabal. Sus firmes convicciones lo llevaron tres veces a prisión durante la dictadura de Pérez Jiménez. Acompañó a Betancourt desde la Secretaría de la Presidencia, en los años más difíciles de la naciente democracia (1959-1963), asediada con violencia desde la extrema derecha y la extrema izquierda. Ministro de Comunicaciones, senador por el Táchira en varios períodos, y Presidente de la República, designado por el Congreso para cubrir la vacante dejada por Carlos Andrés Pérez (5 de junio de 1993-4 de febrero de 1994). Otra coyuntura tormentosa que supo sortear con éxito y preservar el sistema democrático del grave peligro en que se encontraba.

Excelente historiador, basta citar dos de sus obras más importantes: “La caída del liberalismo amarillo” y “Confidencias Imaginarias de Juan Vicente Gómez”, para calibrar sus grandes aportes al conocimiento de nuestra sociedad. Adicionalmente, se dedicó al rescate y preservación de muy valiosos documentos, fuentes insoslayables para el estudio y la consulta de los especialistas en la materia. Llevó al Táchira en lo más profundo de su espíritu y le sirvió con pasión. La creación de la magnífica colección de la Biblioteca de Autores y Temas Tachirenses, lo atestigua a plenitud.

Muchos y buenos libros se han escrito sobre su vida y obra. Entre ellos, por su original estilo y estructura, recomendamos “Ramón J. Velásquez: un país, una vida”, de los historiadores Ramón González Escorihuela y Catalina Banko, el cual ofrece una atinada e interesante síntesis biográfica de Ramón J., contada por él mismo. (Tomás Contreras V).

Información de lanacionweb.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.