Es de recordar, que el 28 de febrero de 2013, pocas horas antes de dejar de ser pontífice, Benedicto XVI se despidió de los cardenales y dijo: «Entre vosotros está el futuro papa, al que prometo mi respeto incondicional y obediencia».

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Hecho que marcó historia en la iglesia católica, el papa Francisco en pleno poder y Benedicto, papa  emérito se reunieron el 23 de marzo de 2013,  se abrazaron y rezaron juntos «como hermanos». El encuentro se produjo en la residencia de Castel Gandolfo, a unos treinta kilómetros al sur de Roma, donde vive Ratzinger desde que renunció al papado el 28 de febrero pasado y a donde viajó  Francisco, diez días después de ser elegido pontífice.

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Ese día el papa Bergoglio partió del Vaticano en horas del en un helicóptero que aterrizó en el helipuerto de la residencia pontificia un cuarto de hora después. Allí le esperaba, apoyado en un bastón, Benedicto y ambos se fundieron en un abrazo «bellísimo», según el portavoz vaticano, Federico Lombardi. La imagen de estos dos pontífices, ambos vestidos de blanco, ha quedado para la historia. Benedicto XVI vestía una sencilla sotana blanca y se cubría con un anorak también blanco, Francisco iba también con sotana blanca y lo único que les distinguía era la esclavina blanca y la faja del mismo color que éste llevaba.

En coche se dirigieron hasta el palacio apostólico. Francisco se sentó en la parte derecha del automóvil, el lugar tradicional que ocupa el papa, mientras que Benedicto se colocó en la izquierda. Delante iba el prefecto de la Casa Pontificia y secretario del papa Ratzinger, Georg Ganswein. Una vez en la residencia se dirigieron a la capilla para rezar. Benedicto XVI le cedió el puesto de honor a Francisco y este lo rechazó diciéndole «Somos hermanos», tras lo cual los dos juntos rezaron de rodillas en el mismo banco.

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El papa Francisco regaló a Benedicto XVI un cuadro de la Virgen de la Humildad. Cuando se lo entregó, Bergoglio, quien intercaló el «tú» y el «usted» a la hora de hablar, dijo a Ratzinger: «Me permita, cuando lo he visto he pensado en ti por todos los ejemplos de humildad y ternura que nos ha dado en su pontificado». Benedicto XVI le tomó las manos y le dio las gracias, a la vez que ambos señalaron que no conocían esa advocación de la Virgen.

Aún se desconoce los temas que trataron, aunque se sabe que Benedicto XVI ordenó que el dossier sobre el Vatileaks -el escándalo de intrigas, enfrentamientos y supuestos casos de corrupción- preparado por tres cardenales fuera entregado directamente al futuro papa, es decir, a Francisco. Según el arzobispo Loris Capovilla, que fue secretario de Juan XXIII, Benedicto XVI también ha dejado a Francisco un dossier de casi 300 páginas, escrito de su puño y letra, sobre otros temas diferentes al Vatileaks, aseguró el diario italiano La Stampa.

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Sobre el Vatileaks, el portavoz Lombardi confirmó en ese instante que el informe estaba ya a disposición del papa Francisco. Benedicto XVI creó una comisión formada por tres cardenales -entre ellos el español Julián Herranz- para que investigaran la filtración y publicación de documentos reservados del pontífice y del Vaticano. Por ese caso fue detenido, condenado y después perdonado por el papa Ratzinger el que fue su mayordomo, Paolo Gabriele. Los tres cardenales interrogaron a una treintena de personas y toda la documentación se la entregaron a Benedicto XVI, quien decidió que pasase a su sucesor.

FOTOS:

SIPSE.com

El Heradldo

Vanguardia

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