La organización, coherencia y disciplina para aplicar estrategia en sector de la alternativa democrática será clave en la lucha a favor del sistema de libertades. Hay que zafarse del nuevo atraco a los trabajadores. La salida es la vía electoral.

Arturo Molina opinión

 

Arturo Molina  @jarturoms1

La política de explotación y pobreza que mantiene el régimen de Nicolás y de los revolucionarios siglo XXI contra los trabajadores venezolanos sigue su curso ascendente. Han convertido al país en una especie de caja chica para extraer los pocos ingresos que perciben las personas con las imposiciones de impuestos desmedidos, y por ningún lado se ve inversión a favor de infraestructura, menos de mejorar la precaria calidad de vida por la que se atraviesa. Así es que funcionan los extremos ideológicos, siempre golpeando el bolsillo de los ciudadanos. Han quebrado el sistema de producción nacional en todos sus niveles al igual que el erario público, y ahora van por los paupérrimos ingresos de las personas.

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El actual sistema de gobierno de los revolucionarios siglo XXI se apoya en procedimiento de justicia desbaratado moralmente para incurrir en los abusos. La impunidad es su carta de resguardo y la aprobación de la fechoría tiene espacio en la ilegitima Asamblea Nacional Constituyente (ANC). Todo funciona dentro de la ilegalidad, y lo peor, con instituciones defensoras de los derechos de los trabajadores secuestradas arbitrariamente, y en última instancia aplicando el terrorismo judicial en contra de los dirigentes de esas instituciones, persiguiéndolos, encarcelándolos y susurrando la desaparición de sus familiares. Con ello han logrado el silencio, y dan rienda suelta a sus aberraciones.

ISLR trabajadores

Ante la necesidad de obtener recurso económico han recurrido constantemente a la devaluación del bolívar, pero eso ya les es insuficiente. Apelan entonces al incremento del impuesto del valor agregado (IVA) que oscila en el 16%, y que se cancela por la adquisición de bienes y servicios que realizan los venezolanos por compra realizada. Cada quien podría obtener un nuevo elemento para agregar al ya desbaratado ingreso económico. No les basta con eso, y ante el populismo desmedido en cada anuncio de incremento salarial (que terminan dando risa), aparece la verdad ante la mirada perdida de los trabajadores. Los funcionarios que tienen salario mínimo también sufren la pesadilla y ahora la miseria dada, se la arrebatan con el pago del impuesto sobre la renta (ISLR), al tener que pagar montos que oscilan entre los setecientos setenta y siete mil, setecientos setenta bolívares con ochenta y siete por cada uno de ellos (777.770,87 bs). Esos tres pagos en que se los dividen no los van a poder cancelar porque es superior a lo que reciben en 3 meses de salario.

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La descomposición social a la que recurren los revolucionarios siglo XXI es alarmante. Con ingresos que no superan los 10 dólares mensuales en el mejor de los casos y de los 3 en el peor, pretende el régimen y sus secuaces seguir debilitando la resistencia de los ciudadanos para alcanzar el objetivo de arrodillarlos. La posibilidad de tener que medirse en proceso electoral con mínimas garantías de respeto a la voluntad de las personas, les aterra. La organización, coherencia y disciplina para aplicar estrategia en sector de la alternativa democrática será clave en la lucha a favor del sistema de libertades. Hay que zafarse del nuevo atraco a los trabajadores. La salida es la vía electoral.

Arturo Molina

@jarturoms1

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