El tiempo se termina. El régimen va por lo suyo, y el proceso electoral de las parlamentarias 2020 es el iceberg esperado por ellos. Todas las estrategias las han puesto sobre el tablero. La perfección para las condiciones electorales con sistemas de gobierno como el colectivista, no es posible. Ya se les derrotó en su terreno, con C.N.E sacado de la manga de la camisa. Ahora hay que esperar para ver atornillarse nuevamente al poder a la dictadura moderna.

Arturo Molina opinión

Arturo Molina @jarturoms1

El régimen de los revolucionarios siglo XXI ha anclado en nuevo esquema para hacerse del poder eternamente, mutando de golpistas y extremistas, a plantearse los escenarios electorales como alternativa a sus deseos. Logrado el objetivo solo les resta destruir la moral social y alejar de las urnas a la disidencia que ose desafiarles. Lo hacen a través de estrategias que visualicen trampa, y multiplican su guiso con la ayuda de replicadores de mensajes para posicionar el desestimulo, cual gasolina esperando la llama del fósforo, apoyándose en la imposición de los directivos del organismo electoral, dejando a la disidencia sin argumentos para defenestrar el impacto en la sociedad ante tal jugada. Así repiten el evento utilizando en su momento la institución que les garantice la matriz de opinión de desprestigio a la actividad electoral, reforzando el ventajismo y la presión sobre funcionarios de la administración pública y los beneficiarios de las misiones gubernamentales, violando flagrantemente la Ley, y esa estrategia les ha rendido frutos, sobre todo en los últimos 15 años.

Lea también: El maltrato a los venezolanos retornados por José Rozo

En las oposiciones las opiniones son diversas, chocan públicamente y los epítetos que esgrimen son abundantes, y en oportunidades abrumadores por su inconsistencia y ambigüedad. Se llaman unos a otros alacranes, colaboradores, entreguistas, vendidos, traidores. Unos piden se respeten sus sentencias, pero a su vez no respetan la de los demás. Así el temario radica en intervención militar extranjera y golpe de estado, o participar en elecciones para sacar del poder al régimen. El llamado a la resistencia tiene 21 años sonando y el libreto es el  mismo de siempre: hambre, miseria y muerte. Se afianza con ello el control social por parte de los revolucionarios y se crea el libre tránsito de la sumisión total de la sociedad en manos del régimen.

Maduro dictadura moderna

Los ciudadanos ven el relajo y se ponen pañuelo en la nariz. Los abstencionistas no terminan de demostrar que su estrategia es la indicada. Sucedió en las parlamentarias 2005. La ilegitimidad promocionada se quedó en pauta publicitaria y sus generadores todavía lanzan piedras y esconden la mano. Antes, el llamado paro petrolero (dic.2002-feb.2003) terminó quebrando a empresas y dejó sin trabajo a miles de venezolanos que creyeron y finalizaron decepcionados. Ah, pero candidatos presidenciales si aparecían cada 24 horas. Igual aconteció con la llamada salida (2014), cientos de jóvenes fueron utilizados, unos cuantos pararon en las cárceles, otros salieron del país, sus familias siguen padeciendo en silencio ese error, y el régimen aún está al frente de la Presidencia de la República. Crearon la posibilidad de establecer la dinastía gubernamental, ensamble de monarquía occidental. De no ser ellos, no era nadie. Todo o nada. Aristóteles tembló en su tumba con magistral escenario.

Venezuela dictadura moderna

Los procesos electorales en los que se ha participado han abierto puerta al cambio, pero no se han sabido aprovechar. A faltado organización, movilización y cuidado del voto. La evidencia está en gobernaciones. La elección de la Asamblea Nacional en 2015 fue un triunfo sin precedentes en la historia contemporánea venezolana, pero se ha despilfarrado, porque han jugado al “como va viniendo, vamos viendo”. No se hizo lo que se debía hacer, y los contrarios vinieron, asumieron, se quedaron y no los vieron. Ese es el resultado. Tampoco eso se ha querido reconocer. Y cuando se ha “ganado”, no se ha cobrado porque faltan actas para demostrar ese triunfo. Pero los ciudadanos no abstencionistas han acudido al llamado, y aquí la culpa es de la vaca.

Lea también: La jerga del politiqués por Noel Álvarez

El tiempo se termina. El régimen va por lo suyo, y el proceso electoral de las parlamentarias 2020 es el iceberg esperado por ellos. Todas las estrategias las han puesto sobre el tablero. La perfección para las condiciones electorales con sistemas de gobierno como el colectivista, no es posible. Ya se les derrotó en su terreno, con C.N.E sacado de la manga de la camisa. Ahora hay que esperar para ver atornillarse nuevamente al poder a la dictadura moderna.

Arturo Molina          

@jarturoms1

www.jarturomolina.blogspot.com

jarturomolina@gmail.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.