La frontera del siglo XXI estará abierta para la legalidad, con justicia, libertad y democracia. Una frontera segura para el desarrollo, para la prosperidad y el bien de todos los venezolanos, pues no hay desarrollo sin seguridad, ni seguridad sin desarrollo.

José Rozo

José Rozo @JoseRozoL 

La frontera del Siglo XXI 

Era miércoles 15 de abril de 2020. Tembló, a eso de las 5 y 40 de la mañana. Por lo general, la gente se asusta cuando tiembla, pero en verdad no deberíamos temer, pues aunque usted no lo crea, cuando tiembla la tierra, según los especialistas en la materia, libera energía acumulada en su interior, acumulación causante de los grandes terremotos. Los temblores o terremotos no mata, lo que mata a la gente son los escombros de las edificaciones construidas sin cumplir con las normas antisísmicas o el asentamiento en zonas de alto riesgo de tsunamis por ejemplo. La mayoría vivimos y dormimos bajo miles de toneladas de cemento, hierro y arena. En San Antonio del Táchira, hace ya una década, con la complicidad de la politiquería, los politiqueros y aduladores del régimen, invadieron, junto con comunidades con necesidades de vivienda, otros por negocio, los terrenos de una rica hacienda productiva, aledaña al rio Táchira y la quebrada La Dantera.

Lea también: Los cuenteros por Arturo Molina

Están allí centenares de familias, desconocen que por allá en los años 70, la quebrada y el rio crecieron, uniendo sus aguas y se desbordaron, llegando hasta la plaza Bolívar, por eso se construyó la ya destartalada muralla, hoy guarida de zagaletones y viciosos. Nosotros, para la fecha, fuimos damnificados, pues el barrio, “Quebrada Seca”, hoy, con el rimbombante nombre de, Antonio Ricaute, se desbordó también, inundando nuestra vivienda, vivíamos al lado del señor Zoilo, el herrero, los bomberos de Cúcuta nos auxiliaron, pues para la fecha, nuestra naciente ciudad carencia de su propio cuerpo de bomberos. El barrio en peligro al que me refiero hoy en día es La Invasión, asentado en lo que fue la histórica y próspera hacienda La Guadalupe. El nombre del barrio, marca su origen de tan popular barriada, pues se pasa por allí, cuando nos vemos obligados a ir a Colombia por la trocha, La Platanera, cruce ilegal obligado a transitar por culpa del régimen de Caracas que nos cerró el paso por los puentes internacionales. El día que el rio Táchira y la quebrada, La Dantera se vuelvan a unir, será, “El llanto y el crujir de dientes”.

frontera

Tenemos también el caso de San Cristóbal, capital del estado Táchira. Todos los estudios indican que, es una zona de alto riesgo sísmico, por desplazamiento de los suelos, que son tierras inestables y expansivas, además, está sobre la llamada falla de Boconó, al igual nosotros. Cuando fui presidente de Fedecámaras Táchira, (2005-2011) colaboramos en la concienciación y el estricto cumplimiento de prohibiciones de construcciones de más de cinco pisos, se hicieron varios simulacros de cómo prepararse ante un terremoto, tal como indican las normas internacionales, que para San Cristóbal deben ser, por lo menos, dos simulacros al año, además de ser un tema obligado en todos los establecimientos educativos. Protección Civil y el Cuerpo de Bomberos de nuestra ciudad capital, saben y conocen perfectamente a lo que me refiero. Tanto es así que, se hablaba también, de tener previsto mudar la ciudad capital, es decir, tener previsto un municipio alterno que se convirtiera en la próxima capital del estado ante el colapso, por fenómeno natural, de la ciudad donde hoy está erigida la ciudad de San Cristóbal.

Me escribe mi hija que está en New York, y me dice que, por la grave crisis por la pandemia, el estado norteamericano les depositó a ella y a su esposo 1.200 dólares a cada uno. Gran auxilio, por la grave expansión de la infección china en esa poderosa nación. Lo comento para poner en contexto las enormes diferencias entre los sistemas democráticos de libre mercado y democracias liberales, y los sistemas ruinosos socialistas y comunistas como el que azota actualmente a Venezuela. Para allá iremos, a la democracia civil y liberal después que superemos esta amarga y dolorosa experiencia, que no se la deseamos a nadie. La democracia civil y liberal, estará, lejos, pero muy lejos del izquierdismo ruinoso y hambreador, en el cual se anidó la débil democracia venezolana en el siglo XX.

trochas frontera protectorado códigos

Hago una pausa en la cronología del relato para comentar un hecho importante que tiene que ver con nuestra frontera tachirense donde vivimos y tenemos nuestro ser. El gobierno colombiano de Iván Duque, anunció que abrirá sus fronteras con Venezuela a partir del 1 de junio de 2021, que cerró por la pandemia, no así el paso del transporte de carga internacional, que nunca ha sido cerrado por ese país, siempre lo ha tenido abierto tanto para Venezuela, como para el Ecuador, pero que por aquí, por estos lados, el régimen de Caracas cerró y bloqueó los tres puentes internacionales con sendos contenedores llenos de arena, contenedores allí atravesados que he llamado, EL MURO DE LA INFAMIA, destruyendo con esa acción ruinosa, miles de empleos dignos y sumiendo en la miseria  a la población laboralmente activa local y regional, parte de esa importante masa laboral emigraron, otros cayeron en la informalidad y el subempleo como es la venta de gasolina y gas doméstico de contrabando, otros terminaron reclutados por las bandas criminales del crimen organizado transnacional.

A lo largo de los 222 kilómetros de la frontera con el norte de Santander, hacen presencia organizaciones criminales, terroristas como los rastrojos, el clan del golfo, los Urabeños, las llamadas disidencias de las FARC, el ELN, el EPL, las llamadas Autodefensas Gaitanistas y demás menudencias, como la Línea, el Tren de Aragua etc.,  Todas estas bandas terrorista amamantadas por el narcotráfico. El crimen transnacional, han convertido la zona, en una ruta más del narcotráfico internacional, ruta por la cual viven enfrentados estos grupos armados, y también por el contrabando de oro, aluminio, cobre, acero, combustibles, vehículos, insumos químicos y un largo etcétera. Traigo esto acotación para que reflexionemos de la frontera que tenemos a la vista, mejor dicho, a lo que está expuesta la sociedad civil de este lado, en nuestro caso, la población venezolana, asentada en el eje San Antonio – Ureña del estado Táchira, los que estamos prácticamente en la primera línea de la periferia del país, poniendo el pecho.

frontera

Como ustedes pueden ver, la frontera está cerrada para la legalidad, pero no podemos seguir con esa frontera que nos trajo hasta aquí, esa frontera debe quedar en el pasado, en el cementerio de la historia del Siglo pasado. No podemos pretender o desear que, “se abra la frontera para que vuelva hacer como antes”, como me decía un vecino, honesto en su apreciación, pero ignorando quizá que, esa frontera que desea que vuelva, es la que nos trajo hasta aquí. La frontera del siglo XXI debe ser la frontera donde la principal y única referencia sea la educación, la legalidad y el trabajo digno y honrado. Que las empresas que lleguen, sus capitales sean principalmente la moral y la ética empresarial, que eso sea su principal y única riqueza. Ya no más seudo empresas de trampolín para actividades poco santas. Ya no más seudo empresas con capitales ilícitos. Ya no más seudo empresas, fachadas del delito transnacional y la corrupción. Y es que la frontera da para todo y para todos; da para los contrabandistas, las bandas criminales, para la corrupción pública y privada, y para los politiqueros que hacen con ella politiquería. En tiempos electorales, todos son defensores de la frontera, hasta, “hijos de la frontera” se hacen llamar, y lo más “arrecho”, dirían en criollo, es que les creen y les votan. Es la frontera de la miseria, que deberá quedar atrás, pero bien atrás. Nuestra tarea, es dejar sentadas las bases de esa nueva frontera.

frontera

 La frontera del siglo XXI será la frontera de la legalidad y el trabajo moral. ¿Vamos a seguir con las mismas mañas y con las malas prácticas y malas costumbres? ¡Claro que no! Para ello, debemos “reiniciar” nuestro cerebro, nuestra forma de pensar y nuestra forma de actuar. Nuevos hombres con nuevas ideas y con nuevos ideales bien afilados. Una nueva sociedad. Una nueva ingeniería política, económica, social y empresarial fronteriza. Un nuevo hombre de frontera. De cara al siglo XXI.

La frontera de la ilegalidad del siglo pasado, hay que cerrarla, y sellarla para siempre.

La frontera del siglo XXI estará abierta para la legalidad, con justicia, libertad y democracia. Una frontera segura para el desarrollo, para la prosperidad y el bien de todos los venezolanos, pues no hay desarrollo sin seguridad, ni seguridad sin desarrollo. La seguridad y el desarrollo solo son posibles en la democracia civil y liberal. Ya estos pueblos aprendieron y sufrieron con la democracia socialista, militarista y de izquierdas del siglo pasado. ¿Cómo se logra esa frontera? Con la educación, pues una persona con educación, “pudiendo robar no roba” Tener un título universitario no es sinónimo de educación. Los grandes ladrones y saqueadores de este país, tienen títulos universitarios, posgrados y hasta doctorados, y han pasado por una Academia militar, “y hasta se lanzan de presidente” Unos quieren abrir la frontera del pasado reciente, la que nos trajo hasta aquí, con todos sus vicios para seguir revolcándose en la podredumbre del delito y la corrupción. Otros, queremos abrir la frontera del Siglo XXI, para hacerla grande y prospera. Una frontera de Venezuela para los venezolanos. Una frontera del Táchira, para los tachirenses.

frontera alcalde

 No me voy a extender, pues Elizabeth, jefe de redacción de Frontera 7 días me regaña si me extiendo demasiado. Pero, aquí entre nos, les confieso que escribiré al respecto. Cerca de 30 años en la lucha gremial empresarial, local, regional y nacional, me permitió compartir y conocer, desde el pequeño hasta el más encopetado empresario. Conocí desde el micro, hasta las más grandes empresas nacionales y del exterior. La opinión pública lo sabe. Mi andar gremial y empresarial está en los medios. Algo aprendí, y ese algo lo daré a la frontera tachirense. A la frontera gloriosa del Siglo XXI. Una frontera menos dependiente, y más de los venezolanos. Abrirla de frente al esplendoroso Siglo XXI. El Siglo de la Luz de Venezuela. La generación de las águilas altaneras.

“Las fronteras de un país dicen mucho sobre la sociedad que lo conforma”

Lea también: Bla bla bla por Noel Álvarez

Era jueves 16 de abril de 2020. El adulador que tiene un programa de televisión volvió a amenazar; “En lo personal, escuálidos. Continuará…

José Rozo.

josefronteras@gmail.com

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.