Este hecho fue denunciado por la madre de una de las menores afectadas. De inmediato actúo la Unidad de Delitos Sexuales de la Sijin de la Mebog, de Bogotá Colombia y el juez encargado del caso solicitó la detención del conductor del transporte escolar.

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Tras las rejas un sujeto presuntamente responsable de abusar de cuatro niñas en Colombia, luego de que el juzgado 38 solicitara  su captura.

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Una vez recolectado el suficiente material probatorio que determinó que este hombre abusaba de las menores cuando realizaba el transporte escolar en el sur de Bogotá.

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De inmediato los investigadores, que ya lo tenían ubicado, solo tuvieron que dirigirse el pasado al taller de mecánica donde estaba trabajando, en Ciudad Bolívar, Bogotá, y capturarlo por el delito de actos sexuales con menor de 14 años en concurso homogéneo y sucesivo, y podría pasar 12 años o más en prisión.

En el momento de su captura, y aun hoy, el sujeto manifiesta que es inocente. Que quizá la niña que lo denuncio confundió las cosas, que todo era accidental. No obstante, un juez de control de garantías decidió enviarlo a prisión.

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Los detectives de este caso destacaron como un hecho curioso que el hombre nunca fue acompañado en ninguna diligencia. Su familia fue informada de la captura, pero nadie lo ha acompañado, hasta el momento.

El uniformado que lideró esta investigación les envió un mensaje a los padres de familia que conocieron esta historia.

“Siempre debemos creerles a los menores. En este caso, a la primera no creyeron, y luego de que hubo más testimonios sí. Siempre debemos estar pendientes de los signos de alarma”, afirmó.

Así es la historia

El conductor era un tipo amable, callado. No opinaba sobre nada diferente a lo que tenía que ver con llevar y traer del colegio a ocho niños y niñas.

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No tenía un contrato con el centro educativo en el que estudiaban los menores que transportaba y que estaban entre los 8 y los 12 años de edad. Trabajaba bajo esos acuerdos que suelen hacer los padres de familia directamente con el conductor.

Durante cerca de un año, esta persona realizó dicho recorrido, mostrando ante los adultos una máscara de un supuesto hombre respetuoso, y destapando ante la inocencia de cuatro niñas, encerradas en la cabina de su van de ocho puestos, su rostro de abusador y criminal.

Este sujeto aprovechaba las mañanas, cuando llevaba a sus pasajeros, y las tardes, cuando los traía de nuevo a casa, para acosar y abusar a sus víctimas, a quienes rotaba en la silla delantera del bus, el sitio donde las intimidaba.

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 “Él las obligaba a que se hicieran adelante, lo hacía ocupando los puestos de atrás con los otros compañeros de ruta. Solo les quedaba la opción de hacerse al lado”, cuenta un patrullero de la Unidad de Delitos Sexuales de la Sijin de la Policía de Bogotá, que se entero de este caso y no descansó hasta que lo resolvió.

Durante varios meses, las cosas transcurrían con normalidad. No había motivos para desconfiar del amable conductor de 52 años, padre de familia y esposo.

Aunque hubo un síntoma de alerta en las cuatro familias de las víctimas, los testimonios de sus hijas no fueron tomados con seriedad por los padres en una primera instancia. Ellos creyeron que si el señor las había tocado, habría sido quizá por accidente, en una maniobra involuntaria mientras manipulaba la palanca de cambios o algo por el estilo. Básicamente, no creyeron. Desde luego, ningún padre de familia sabía que otras niñas estaban hablando de lo mismo. Mientras tanto, todos los días, estas menores tenían que subirse a esa buseta blanca, que era como una cárcel, en la que permanecían más de una hora al día.

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Sin embargo, una de ellas insistió. Cuando este sujeto le ofreció dinero a cambio de dejarse tocar las piernas, la denuncia dejo de parecer una situación circunstancial, y la madre de esta niña, quien es abogada, instauró una denuncia penal.

Rápidamente, la noticia criminal llegó a manos de la Unidad de Delitos Sexuales de la Sijin de la Mebog, que se puso manos a la obra. Lo primero que hicieron fue recoger el testimonio completo de la madre de la menor afectada.

Luego indagaron en el colegio, donde nadie sabía nada. Nunca habían escuchado esta denuncia y, además, se excusaron en señalar que esa ruta no era contratada por ellos. El siguiente paso fue establecer contacto con las familias de las compañeras y compañeros de la niña. Cuando los investigadores les explicaban que había una denuncia penal, recordaban de inmediato las quejas de sus hijos que no creyeron en un principio.

Los testimonios marcaron una hoja de ruta y pronto los padres de familia y las directivas del centro educativo decidieron no contratar más los servicios de este conductor.

Además de eso, advirtieron en todos los colegios y jardines de la zona sobre los antecedentes de esta persona y de que estaba siendo investigada por un supuesto caso de abuso de menor de edad.

“No pudo seguir trabajando como conductor en ninguna ruta, así que se dedicó  a lo que hacía antes, que era la mecánica, el era técnico en mecánica”, afirmó el investigador de la Policía que empezó a seguirle los pasos.

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Rápido determinó que el hombre tenía un hijo fruto de un primer matrimonio que termino en divorcio, y que ahora estaba en una nueva relación. Nadie de su entorno sospechaba nada.

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Diario del Cauca

Carroya

TuriExpressLTDA

La Lupa de Hoy

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