Ciudadanos unidos en fe y permanente oración, piden al todo poderoso no permita la expansión del mortal virus, y cumplen responsablemente la cuarentena recomendada. Asumen como cierta la información suministrada por el régimen sobre el número de casos positivos existentes en el país. Mentir tendría como respuesta la histeria colectiva.

Arturo Molina opinión

Arturo Molina @jarturoms1

La pandemia avanza y sigue cobrando vidas en diferentes partes del mundo. La edad no importa, todos son agentes a ser contagiados. Unos logran superarla, otros son derrotados. Declaraciones de las autoridades en todos los niveles, son de prudencia y tristeza. Hay quienes pudieran estar engañando a los ciudadanos, pero más temprano que tarde saldrá a la luz pública el menosprecio. La ciencia intenta encontrar el remedio, los comerciantes sacarle provecho, y los ciudadanos se desesperan al no ver cura a la enfermedad. El adiós se hace patente en los hogares. El virus invisible los separa. El dolor arrecia, y la impotencia se fortalece. La peste gobierna.

Lea también: Derecho a odiar por Noel Álvarez

Noticias de orden jurídico alegran a unos, preocupan a otros, y aparecen ensañamientos contra el neutro. La venganza surge en algunos revelando su lado oscuro. Medran el chisme, envidia, manipulación y oportunismo servil. Hacen uso de su oscurantismo para etiquetar a otros. Si la información fluye o no, se molestan, alteran y escupen su bazofia. Culpan a otros de sus miserias y anidan estiércol en tierra árida. Pretenden la confrontación a lo mero macho. Polarizan cualquier escenario. Revolucionarios vs contrarrevolucionarios; nacionalistas vs apátridas; gordos vs flacos; señoras vs damas de compañía; negros vs blancos. La ignorancia reina y la descalificación preña. Les importa poco la vida. Prefieren anteponer la muerte.

cuarentena histeria colectiva

Los servicios públicos de salud, agua, internet, transporte, gas doméstico, en tierras secuestradas por los llamados revolucionarios siglo XXI, son escasos, pésimos, y exaltan el exabrupto de la explotación, humillación y exclusión de los ciudadanos, a través de mafias gubernamentales, controlando precios y sistema de distribución. En espacio bendecido por Dios con abundantes recursos naturales renovables y no renovables, el oficialismo apuesta a la destrucción. La invasión extranjera, disimulada y apoyada por el régimen, ha permitido que la soberanía nacional sea pisoteada para promover el saqueo y la ruina del país. En nación extractora de petróleo, no se produce ninguno de sus derivados. Los bienes propiedad de los venezolanos pululan en ventas en manos de agentes desconocidos y traspasados a otros gobiernos. Es conocido el hijo que hereda fortuna y la despilfarra. No la trabajó, no conoce el sacrificio. Le da igual tenerla y botarla.

Lea también: La peste venezolana por Juan Guerrero

La crisis socioeconómica y política inducida por el régimen en Venezuela ha generado en las personas rechazo al sistema de gobierno impuesto. La aparición de la pandemia del COVID19, no ha llegado a su extensión real en las personas y familias. Hay quienes anuncian dudas sobre los test utilizados para las pruebas del virus. Es la dictadura reinante en China quien los provee. Ciudadanos unidos en fe y permanente oración, piden al todo poderoso no permita la expansión del mortal virus, y cumplen responsablemente la cuarentena recomendada. Asumen como cierta la información suministrada por el régimen sobre el número de casos positivos existentes en el país. Mentir tendría como respuesta la histeria colectiva.

Arturo Molina

@jarturoms1

www.jarturomolina.blogspot.com

jarturomolina@gmail.com

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.