Autoridades regionales legítimamente electas vienen haciendo frente a la calamidad pública que genera la pandemia del coronavirus. Con escasos recursos económicos llevan un respiro a las comunidades y atienden a sus conciudadanos. Lo hacen sin exclusiones y con el compromiso y responsabilidad que genera la crisis. Los Gobernadores Laidy Gómez del Táchira y Ramón Guevara de Mérida son ejemplo de ello. La solidaridad ciudadana no tiene color político, ni admite exclusiones. Gracias. 

Arturo Molina opinión

Arturo Molina @jarturoms1 

La pandemia del Coronavirus ha cobrado cantidad importante de vidas en lugares cuya propagación ha sido desestimada. Varios son los países del mundo que anuncia muertes por esa situación. Momentos de alarma se han presentado por declaraciones de representantes de gobiernos que han adjudicado un nombre adicional al problema suscitado, ubicando al mismo desde lugar de origen. A las defunciones le sigue el desbalance económico, llevando a algunos gobernantes a establecer políticas públicas de protección a empresas y personas hasta que pase el vendaval.

Lea también: Celebridades mueren por la peste por Noel Álvarez

Entre las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS), se encuentra el reguardo de las personas para evitar la propagación del virus. En Venezuela la sociedad asumió esa responsabilidad. La cuarentena establecida por las autoridades nacionales después de cumplidos los primeros siete días evidencia quejas por la falta de agua, energía eléctrica, gas doméstico, internet, gasolina, y el ridículo salario que se percibe producto de la inflación y el quiebre de la producción nacional en todos sus niveles.

coronavirus solidadridad

La respuesta gubernamental es evasiva, y para mitigar el reclamo los revolucionarios del siglo XXI anuncian bono de 350.000bs para aquellos que tengan carnet de la patria. Aparte de excluyentes, es irrisorio el ofrecimiento, y destacan con bombos y platillos el incremento de la unidad tributaria en 1.500 bs. Apuestan a la permanente descomposición social, y se valen de la pandemia para llamar a la unión nacional, pero niegan los recursos económicos que por Ley le corresponden a Gobernaciones y Municipios. Siguen apostando a la fábrica de miseria, aún en la tempestad.

coronavirus solidaridad

La incapacidad de los revolucionarios siglo XXI se hace patente al observar el estado de deterioro en que se encuentran los hospitales del país. No hay insumos para contener emergencia de atención rutinaria, menos para lo que trae la pandemia. El régimen prefirió comprar armas, tanques, helicópteros, bombas lacrimógenas, escudos, machetes, grillos, rolos, balas, para arremeter contra de la disidencia, antes que invertir en dotación e insumos a los hospitales y ambulatorios. No les basto con desaparecer miles de millones de dólares del erario público.

Lea también: Coronavirus vs movilidad social por Arturo Molina

Autoridades regionales legítimamente electas vienen haciendo frente a la calamidad pública que genera la pandemia del coronavirus. Con escasos recursos económicos llevan un respiro a las comunidades y atienden a sus conciudadanos. Lo hacen sin exclusiones y con el compromiso y responsabilidad que genera la crisis. Los Gobernadores Laidy Gómez del Táchira y Ramón Guevara de Mérida son ejemplo de ello. La solidaridad ciudadana no tiene color político, ni admite exclusiones. Gracias.

Arturo Molina

@jarturoms1

jarturomolina@gmail.com

www.jarturomolina.blogspot.com

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.