Los estados donde hay mayor cantidad de niños y adolescentes expuestos a esta vulneración son Zulia, Bolívar y Táchira, en este último es común ver cantidad de jóvenes trabajando como caleteros o carretilleros bien sea a través de pasos formales o  ilegales (trochas).

Javier Tarazona

En su más reciente boletín número 16, FundaRedes evidencia con numerosos testimonios, las denuncias que ha presentado durante 2019, sobre la explotación de niños y adolescentes venezolanos, quienes debido a las deprimidas condiciones económicas en las zonas rurales venezolanas fronterizas con Colombia y Brasil, son captados por grupos armados irregulares para ejercer tareas ilícitas pero que les permiten generar algún ingreso para contribuir en el sustento de sus familias.

Lea también: «Grupos armados irregulares han proliferado en el estado Mérida»

El Boletín 16 titulado “Grupos armadas irregulares explotan a niños y adolescentes venezolanos en la frontera” recoge las denuncias de docentes y habitantes de las poblaciones afectadas, quienes relatan como más de un millón de niños han abandonado las aulas de clases, y se convierten en presa de los irregulares, quienes les ofrecen un ingreso en moneda extranjera (pesos colombianos, reales o dólares), y a través de esos recursos también, en muchos casos, logran sumarlos a sus filas.

Detalla el Boletín 16 que: “en estas zonas donde el Estado venezolano está prácticamente ausente, la figura de los grupos armados irregulares  ̶ que controlan las actividades ilícitas como el contrabando de combustible, de alimentos, medicinas, el narcotráfico, la extorsión y el secuestro ̶  emergen como los nuevos “patronos”, e incluso se han convertido en los principales proveedores de empleo”.

Docentes de los estados Zulia, Táchira y Apure relataron a los activistas de FundaRedes, cómo las matrículas en las escuelas donde imparten clases han mermado porque los alumnos prefieren ir a trabajar en el mercado informal, y algunos han cedido a los ofrecimientos de la guerrilla que les pagan 50.000 pesos diarios, aproximadamente 16 dólares al cambio

Clemencia González, docente de la unidad educativa Andrés Eloy Blanco, en Maracaibo, estado Zulia, dijo a los activistas de FundaRedes que en esa institución hubo una reducción de 60% de alumnos inscritos en relación con el periodo 2018-2019, en su mayoría varones de edades comprendidas entre los 8 y 12 años, quienes, según sus padres y representantes, prefieren dedicarse a la venta de gasolina de contrabando, para no aguantar hambre.

grupos irregulares niños

Igualmente evidencia el Boletín 16 de FundaRedes que los adolescentes son la población más vulnerable, ya que son las personas de esta edad las más buscadas por los grupos armados irregulares para adoctrinarlos y explotarlos, en tal sentido se dispone de testimonios que indican la deserción en liceos del estado Zulia, donde la matrícula se redujo de 700 alumnos en el período 2018-2019 a tan solo 260 para 2019-2020.

Lelis Soanara, representante de la Federación Venezolana de Maestros, seccional Páez, denunció que en comunidades como El Nula, El Ripial, Arauquita, Elorza, La Victoria y Guasdualito, entre otras, hay una alta deserción escolar sobre todo de adolescentes que cambian las aulas por actividades relacionadas con el contrabando controlado por grupos armados y bandas delincuenciales; y la situación es similar en los municipios Bolívar, Junín y Rafael Urdaneta del estado Táchira.

Según ha revelado FundaRedes en sus investigaciones y en informes anteriores, se contabiliza que, hasta 2018, más de 15.000 venezolanos, muchos de ellos en edad escolar, trabajan directa o indirectamente para grupos armados en las zonas de frontera.  Los estados donde hay mayor cantidad de niños y adolescentes expuestos a esta vulneración son Zulia, Bolívar y Táchira, en este último es común ver cantidad de jóvenes trabajando como caleteros o carretilleros bien sea a través de pasos formales o  ilegales (trochas).

Como elemento agravante, FundaRedes ha documentado cómo personal docente y planteles educativos, se han prestado para facilitar la operación de grupos armados irregulares, lo cual constituye una flagrante violación a la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y a leyes internacionales, por lo cual esta situación también ha ido denunciada ante las instancias correspondientes, sin que se haya obtenido respuesta ni actuación frente a lo que ocurre.

Lea también: Christian Kruger renuncia a la dirección de Migración Colombia

Al respecto, FundaRedes recuerda que el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño reconoce el derecho de la niñez al descanso, al esparcimiento, al juego, las actividades recreativas y a la plena y libre participación en la vida cultural y de las artes; además resaltan lo establecido en el derecho a la educación del cual la UNESCO plantea que: La Educación es un derecho humano fundamental que está indisolublemente ligado a la Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) y a muchos otros instrumentos internacionales. El derecho a la educación es uno de los principios rectores que respalda la Agenda Mundial Educación 2030, así como el Objetivo de Desarrollo Sostenible 4 (ODS 4), que tiene el propósito de garantizar el disfrute pleno del derecho a la educación como catalizador para lograr un desarrollo sostenible.

Prensa FundaRedes

LEAVE A REPLY

Please enter your comment!
Please enter your name here

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.