A dos años de gobierno democrático en Táchira

Arturo Molina Opinión
A dos años de gobierno democrático en resistencia, hombres y mujeres hacen gestión con amplitud, trabajo incansable y desprendimiento. Laidy Gómez puede agradar o desagradar a algunos, pero nadie podrá negar su compromiso y voluntad por defender y trabajar a favor de los tachirenses.

Arturo Molina @jarturoms1

Táchira es tierra bondadosa, de hombres y mujeres formados para la acción, responsabilidad, estudio y el ejercicio del poder. El tachirense se levanta y realiza con entusiasmo su trabajo creador. Se ocupa de hacer producir la tierra con esmero e irradia cordialidad y sencillez. El compromiso con su tierra es perenne. Desde los rincones más apartados se enarbolan las banderas nacional y regional con ilusión y esperanza. El respeto a las ideas ajenas y el debate constructivo hacen de esta tierra un bastión en la opinión política nacional. Caudillos, dictadores y demócratas han surgido de sus entrañas. Cada uno tiene el sitial que corresponde en la memoria de la historia.

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La participación ciudadana se hace sentir en todos los ámbitos, y en lo electoral se destaca. Aprueba o rechaza propuestas, y observa con meditación la coherencia e incoherencia de los que aspiran sitiales de representación popular. El voto ha sido su herramienta para aceptar o castigar a sirios y troyanos. Es uno de los Estados que desde el alto poder nacional es tratado con desprecio permanentemente por el solo hecho de resistirse a aceptar imposiciones y abusos. La elección de la gobernadora Laidy Gómez en octubre 2017 marca un antes y un después en el hacer del poder regional, porque le toco gobernar en la escasez, desorden e improvisación del ente nacional, aunado a la mezquindad política que en ellos reina.

Las posturas ideológicas esgrimidas por los revolucionarios siglo XXI, no han podido cristalizarlas en el Táchira. Nombran gobernantes paralelos e ilegítimos con altísimos presupuestos, para sabotear gestión y derrocarla, pero la joven gobernadora se ha plantado en el sitial dado por la mayoría de los ciudadanos, y presta a cumplir su compromiso, no cede ante las barbaridades y esquizofrenias del oficialismo. El tablero político lo mueve con sabiduría. Trabaja por un Táchira libre, y los escasos recursos los distribuyen en áreas prioritarias, destacando la salud, educación, vialidad, deporte, infraestructura. Atiende espacios de competencia nacional y municipal porque entiende que los problemas presentes perjudican a los tachirenses. Presenta proyectos de envergadura y exige se aprueben recursos que constitucionalmente le pertenecen al erario regional para realizar las inversiones requeridas. Aún negándoselos, ella avanza, nada la detiene.

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A dos años de gobierno democrático en resistencia, hombres y mujeres hacen gestión con amplitud, trabajo incansable y desprendimiento. Laidy Gómez puede agradar o desagradar a algunos, pero nadie podrá negar su compromiso y voluntad por defender y trabajar a favor de los tachirenses.

Arturo Molina

@jarturoms1

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