Radical honestidad cristiana

honestidad cristiana
Los Cristianos somos vanguardia de la lucha por la dignidad, de la resistencia y la rebeldía contra el oscurantismo y la represión. Para los militantes del humanismo Cristiano, la mística es como la fuerza de germinación que tienen las semillas, por eso estamos obligados a vivir con RADICAL HONESTIDAD CRISTIANA.

Felipe Guerrero

El gran poeta Constantino Kavafis escribió estos versos con palabras que quisiera mías: «Voces ideales y amadas son las voces de aquellos que murieron… A veces hablan en nuestros sueños; a veces las escucha nuestro espíritu en el pensamiento…». Conservamos intacto su mensaje y su testimonio. Su palabra es como una música, en la noche, lejana, que se apaga.

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Hoy rescatamos de nuestro cofre de recuerdos un viejo calendario en donde registramos que el 30 de Septiembre de 1959 llovió sobre la patria. Y…como hace Sesenta años,  hoy nuevamente tenemos la voz nublada por palabras grises con sabor de tormenta.

Llueve y junto a la obstinada llovizna el viento frío nos recuerda que hace Sesenta años, Monseñor RAFAEL ARIAS BLANCO se vistió de ausencia.

A pesar de que en estos tiempos vivimos la estación de los olvidos, con lo cual se pretende echar una cobija de silencio sobre las obras y los testimonios del ayer; a pesar de que se hace todo lo posible y lo imposible, para que aquella música, en la noche lejana se apague…Y realmente se apague para siempre….los que creemos en el valor de la persona, los que militamos en la cultura de la gratitud por lo realizado; renovamos la lección, el testimonio  y el mensaje de este Cristiano ejemplar.

Han pasado Sesenta años, desde que RAFAEL ARIAS BLANCO partió a la patria de la eterna primavera,  pero  nadie puede decir que lo hemos olvidado. Cómo no recordar a una persona que vivió dignamente y de quien jamás supimos no porque no los sufriera,  sino porque lo callaba con el aplomo de su raza, los dolores de las espinas de la vida que nunca lograron entristecerlo ni silenciarlo.

En esta hora que supera los olvidos, resulta prudente rescatar la formidable parábola vital cumplida por este cristiano ejemplar. RAFAEL ARIAS BLANCO representó la campanada que convocó a todos los marginados para el derrumbe final de la oscura dictadura militar. En efecto, el Primero de Mayo de 1957 publicó su brillante Carta Pastoral en ocasión del Día del Obrero, cuyo impacto se sintió a los pocos meses con la huida de los tiranos. El genial escritor Gabriel García Márquez, señaló que «Desde las solemnes naves de la Catedral Metropolitana hasta la destartalada iglesia de Mauroa, en el Territorio Federal Amazónico, su voz sacudió la conciencia nacional y encendió la primera chispa de la subversión» contra la dictadura militar.

RAFAEL ARIAS BLANCO construyó esa carta admirable para iluminar al pueblo venezolano que vivía en las tinieblas. Los excluidos de la patria, particularmente los jóvenes de entonces leímos ese documento liberador párrafo a párrafo  en un largo y comprometedor goce. Sentimos la complacencia de ver la forma como manejó el reclamo social, la denuncia oportuna y la convocatoria a la lucha por la libertad. Cada palabra era una arenga valerosa sin perder el tino necesario como los herreros al manejar el fuego en la forja del hierro. De esa extraordinaria carta Pastoral me conmovió su radical honestidad.

A los Sesenta años de la partida de RAFAEL ARIAS BLANCO, el autor de la victoriosa arenga del Día del Obrero,  vuelve a sorprendernos el amanecer con una realidad similar a la denunciada por el valiente profeta y hoy volvemos a reciclar recuerdos y necesariamente volvemos a reescribir las grandes palabras que nunca cambiarán de significado, porque justicia, igualdad y dignidad tendrán siempre idéntico significado no importa el día o la circunstancia en la  cual se pronuncien.

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En medio de tanta muerte, en esta Venezuela carcomida por la corrupción que hace metástasis, en un país roto y devastado por el fraude, en medio de la negra noche que vive la patria, el recuerdo de la actitud valiente y desafiante de RAFAEL ARIAS BLANCO, es una luz que anuncia un nuevo amanecer.

Los Cristianos somos vanguardia de la lucha por la dignidad, de la resistencia y la rebeldía contra el oscurantismo y la represión. Para los militantes del humanismo Cristiano, la mística es como la fuerza de germinación que tienen las semillas, por eso estamos obligados a vivir con RADICAL HONESTIDAD CRISTIANA.

E-mail: felipeguerrero11@gmail.com

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