Me quedo con ustedes

Paciano Padrón
Dice Maduro, me quedo “trabajando”. Falso. Sería la primera vez que trabaja, cuando debía hacerlo como chofer de metrobús, hizo uso y abuso de su condición de dirigente sindical y batió récord de reposos. Desde la presidencia de Venezuela no ha hecho otra cosa que acelerar la destrucción del país, que ha alcanzado bajo su responsabilidad niveles impensables de hambre, enfermedad y muerte, y una migración acelerada que bate récords históricos, ya un 20 % de los venezolanos han abandonado su patria.

Paciano Padrón @padronpaciano 

En Venezuela no lo queremos. A él el destino le guarda un lugar de reclusión, donde pagará su gravísimo delito de destruir el país, de cuyas ruinas se sigue burlando y pretende matarle la esperanza al pueblo. “Yo fui el año pasado a New York, pero este año no voy a ir”, dijo recientemente Nicolás Maduro, para luego añadir una sarta de mentiras: “Me quedo aquí con ustedes, tranquilo, bien seguro y trabajando”. La primera mentira y burla es afirmar “Me quedo aquí con ustedes”, cuando él no está con el pueblo venezolano, con sus necesidades, hambre y enfermedades, él no padece los rigores de la miseria general que hoy alcanza a  la inmensa mayoría de nuestro pueblo, del cual desapareció la clase media.  Los sueldos no dan para sobrevivir.

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¿Por qué Maduro no va este año a New York? Por supuesto que no es para quedarse consolando al hambreado pueblo venezolano, ni compartiendo sus penurias; se queda en Venezuela, no con el pueblo, sino con su opulenta cúpula, porque tiene doble miedo de viajar, el temor al rechazo en la Asamblea General de la ONU, donde no lo escucharía casi nadie -salvo los tarifados aplaudidores de oficio- y miedo a que le echen el guante, a que en su condición de narco-terrorista, incluido en la lista de delincuentes internacionales, pueda ser apresado. Para él, por ahora, lo único seguro es Cuba, mientras no decidan los cubanos otra cosa. Recuérdese que Chávez Frías fue asesinado en Cuba por Castro, en diciembre de 2012, si bien se anunció su muerte por cáncer en marzo de 2013. A Castro ya no le convenía Chávez, quien le competía el liderazgo internacional, y lo despachó como hizo en su momento con el Che Guevara y con Camilo Cienfuegos. Le convenía Maduro, más dócil, menos inteligente y comunista formado en Cuba en sus años mozos, sin duda obediente a la voz del amo. Por ahora, no sabemos hasta cuándo Cuba puede ser lugar seguro para Maduro, lo será hasta cuando convenga al castro-comunismo mantenerlo o sustituirlo.

Dice Maduro, me quedo “tranquilo”. Falso. La angustia lo está devorando, él sabe que tiene el tiempo en contra; el tiempo venció para él, es hora de cambio y ya no lo quiere nadie, ya huele fo. Si todavía lo soportan algunos militares y personeros del PSUV, es por la necesaria complicidad, es porque se requieren mutuamente para no ver el derrumbe de lo que necesariamente va a caer. No está tranquilo ni en su cama, el sobresalto es permanente, espera la traición en cualquier esquina.

Dice Maduro, me quedo “bien seguro”. ¿Seguro de qué? Lo único que tiene seguro, como ser humano, es la muerte. Seguro que morirá, además, a todo cochino le llega su sábado, a todo criminal lo alcanza la muerte. Murieron Fidel Castro, quien lucía eterno, y Robert Mugabe, el asesino criminal del pueblo de Zimbabwe; asesinaron a Chávez como también a Allende, y otros más cobardes se suicidaron, como Hitler. Lo único seguro para Maduro es que se encontrará en la quinta paila del infierno con Chávez y Fidel, con Allende y Hitler, entre otros déspotas tiranos que asesinaron a sus pueblos y los hicieron transitar camino al calvario.

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Dice Maduro, me quedo “trabajando”. Falso. Sería la primera vez que trabaja, cuando debía hacerlo como chofer de metrobús, hizo uso y abuso de su condición de dirigente sindical y batió récord de reposos. Desde la presidencia de Venezuela no ha hecho otra cosa que acelerar la destrucción del país, que ha alcanzado bajo su responsabilidad niveles impensables de hambre, enfermedad y muerte, y una migración acelerada que bate récords históricos, ya un 20 % de los venezolanos han abandonado su patria.  Maduro para quien ha trabajado es para el narcotráfico, al cual abrió las puertas del país; para la guerrilla colombiana y el terrorismo internacional, a quienes brindó la cobertura de nuestra soberanía; ha trabajado para Cuba y el comunismo internacional, y hace esfuerzo permanente de matarnos la esperanza para permanecer en el poder. Se le acabó el tiempo. No va pa’ New York ni va pa’l baile.

pacianopadron@gmail.com

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