Cuando la miseria es el objetivo

Paciano Padrón opinión
Hoy la corrupción está generalizada y el país está hecho trizas. Cuando la miseria es el objetivo, sobran las razones para la rebeldía. Salir de esta dictadura es un imperativo. Menos mal que falta menos. 

Paciano Padrón @padronpaciano 

No es fácil imaginar que un gobierno pueda darse como objetivo empobrecer hasta la miseria  a su gente, hacerla pasar  hambre y morir de enfermedades curables. Es más digerible pensar que un pueblo pueda llegar a la miseria por la corrupción de sus líderes o por la ineficiencia de ellos, y no como consecuencia de la decisión de hacerlo así.

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Es el llamado “modelo cubano”, el que Chávez y su discípulo Maduro hicieron transitar a Venezuela: el rico país petrolero de hace poco tiempo, puntea hoy entre los más miserables y hambreados del continente, compartiendo con Haití y Cubala cola del progreso. ¿Para qué hambrear? Simple, para someter y controlar por el estómago, para hacer huir a los adversarios, en definitiva, para imponer el régimen de terror.

En 2003, hace 16 años, asistí a una reunión de la entonces llamada Coordinadora Democrática, que recuerdo se efectuó en la sede de Fedecámaras. Un expositor nos hizo conocer que Fidel Castro había voluntariamente hecho cerrar y quebrar las empresas, había arruinado la economía cubana al punto de poner a la gente a pasar hambre, dándole a cada familia una libreta de racionamiento, una especie de orden de lo único que podía comprar o adquirir mensualmente, lo que se traducía en cantidades ridículamente insuficientes para la alimentación del grupo familiar, pero eso era lo único que había, y a quienes “se portaran mal”, es decir a quienes protestaran o de alguna manera expresaran desacuerdo, recibirían todo tipo de sanciones, la primera de ellas el corte de la libreta de racionamiento, lo que equivale condenar a morir de hambre la familia.

Recuerdo haber pensado que eso era exagerado, que el conferencista intentaba pintar una realidad que no podía ser. Hoy, cuando he visto y padecido la destrucción de Venezuela, no tengo dudas de que estamos navegando en el “mar de la felicidad” del que habló Chávez, felicidad para los detentadores del poder, hambreadores del pueblo.

El modelo cubano pasa por la destrucción de la economía, pero además, por el desmoronamiento de las instituciones, la unificación de todo el poder en una sola mano, la muerte de las libertades, la violación de los derechos humanos, en fin, por la plena liquidación de la libertad y la democracia. Pero todavía hay más, este comunismo vende-patria comparte el poder con el crimen organizado, con el narcotráfico internacional, la guerrilla colombiana y el terrorismo mundial.

Fidel Castro pudo utilizar el paredón abiertamente, y fusiló a miles, algunas veces de manera masiva. Los tiempos hoy en el mundo hacen que no se atreva, o todavía no se haya atrevido Maduro a fusilar públicamente en un paredón a los “escuálidos”, pero los asesinatos abundan en la historia de nuestra tragedia, hay casos sonoros y vistos como el del policía Oscar Pérez, el del concejal Fernando Albán o el del capitán Rafael Acosta Arévalo, hay muchísimos casos silenciados.

Podría uno afirmar que cualquier dictadura es igualmente criminal y nefasta, al ser violadora de los derechos humanos. No obstante, en Venezuela habíamos tenido las dictaduras de los generales Juan Vicente Gómez y Marcos Evangelista Pérez Jiménez como las más indignas y dañinas. No era posible pensar que pudiese haber algo peor.

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No obstante, el régimen nefasto de este comunismo disfrazado de socialismo del siglo XXI -obra del Foro de Sao Paulo y del castro-comunismo cubano- es muchísimo peor que las otras dictaduras que han dominado el tiempo en nuestra historia republicana. Con Gómez y Pérez Jiménez hubo privación de libertades y cercenamiento de los derechos humanos, pero no se arruinó el país, no se quebraron las empresas e industrias, nuestra moneda era estable y fuerte, y la gente no moría de hambre o de enfermedades curables.

Hoy la corrupción está generalizada y el país está hecho trizas. Cuando la miseria es el objetivo, sobran las razones para la rebeldía. Salir de esta dictadura es un imperativo. Menos mal que falta menos.

Paciano Padron / pacianopadron@gmail.com / @padronpaciano 

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