El juego sigue en más de lo mismo, llegó la hora de darle solución

Arturo Molina Opinión
La improvisación no es el camino. Tampoco la violencia y la muerte. La confusión y la desesperanza no van a poder contra la rebeldía y la determinación de los ciudadanos de restablecer el sistema de libertades. La estrategia no se anuncia, se construye y se pone en acción. El juego sigue en más de lo mismo, llegó la hora de darle solución. 

Arturo Molina @jarturoms1

El malestar crece en los ciudadanos venezolanos con el paso de los días. La credibilidad se pierde en la distancia. La confianza se va al hoyo con ello. No hay remedio para la enfermedad porque los intereses particulares se anteponen a los colectivos. Las apuestas por el cambio de sistema político ruedan con lágrimas en unos y sonrisas en otros. Los oficialistas reclaman su derecho a saquear e irse con el botín sin ser juzgados. Algunos opositores exigen el derecho al trono por ser hereditario. Todo tiene que ver con el que llegó primero y se aferra a la reja para evitar ser destronado.

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El oficialismo ha pretendido sembrar la desesperanza como modo de vida. Lo ha logrado en una minoría de sus seguidores, no en todos, quienes caen en las redes de la descalificación, golpeando y ultrajando su propia autoestima y dignidad humana. Han hecho de ellos robots que reciben órdenes y no tienen derecho a negarse de cumplirlas. Los valores de solidaridad  y respeto no tienen asidero en sus personas. Ver a un semejante buscando comida en la basura les resulta natural. Son presa fácil en la manipulación de sus emociones.

La mayoría de los ciudadanos resiste la embestida, espera por resultados tangibles para alcanzar el cambio de sistema de gobierno, pero la negociación política es cuestionada por los creadores de laboratorios que apuestan al todo o nada. Obvian que en todo trance hay que dar para recibir. Alcanzar el cambio también requiere de reconocimiento. Es cierto que la mayoría rechaza el actual sistema, pero también es verdad que hay quienes les apoyan, eso debe dirimirse en proceso eleccionario limpio y sin complejos.

En tiempos de turbulencia los ciudadanos requieren de dirigentes sensatos, con sentido de responsabilidad para la orientación que debe venir. Hay decisiones que en su momento no agradan, pero allí es donde se ve el coraje, claridad y temple del líder. Se corre el riesgo de ser linchado políticamente, pero el tiempo es el aliado de esa apuesta. Las mentiras atraen aplausos, pero con el paso de los días se desmoronan.

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La improvisación no es el camino. Tampoco la violencia y la muerte. La confusión y la desesperanza no van a poder contra la rebeldía y la determinación de los ciudadanos de restablecer el sistema de libertades. La estrategia no se anuncia, se construye y se pone en acción. El juego sigue en más de lo mismo, llegó la hora de darle solución.

Arturo Molina

jarturomolina@gmail.com

@jarturoms1

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