Las Casas de Cambio no mejorarán la frontera

Pavel Rondón opinión
En fin,  los  esfuerzos y la planificación deben orientarse a fortalecer y estimular: la producción industrial y agrícola, la salud, vivienda, vialidad, educación, trasporte y seguridad. Eso  se alcanzará con  planes de desarrollo, no con casas de cambio.

Pável Rondón

Cualquier  sistema económico de frontera tiene entre sus peculiaridades el encuentro directo y permanente de dos o más  monedas, que al entrar en esa relación,  y ciertas actividades financieras, reciben el nombre de divisas. El intercambio de divisas es la actividad más importante del mundo,  son cinco billones de dólares por día. Las  casas de cambio están en  los niveles más bajos,  existen sobre todo en aeropuertos y obvio, en fronteras. Las divisas  cumplen funciones como: medio de intercambio para el pago, de bienes y servicios, como unidad de cuenta para establecer o fijar el precio y el valor de los bienes, pero, ojo,  la moneda no genera el valor, lo registra, lo constata. Es de destacar  que este  negocio,  tiene un principio básico, que es la especulación, la esperada por los que se acercan a las divisas, sean: particulares, empresarios o funcionarios gubernamentales.

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Las Casas de Cambio de San Antonio del Táchira fueron cerradas en el 2015. Después de esos cierres, la Gobernación instaló en San Cristóbal (enero 2017) una red de Italcambio, para que los tachirenses adquiriesen divisas en casas cambiarias ubicadas en Cúcuta, —no se permitía hacerlo a ciudadanos de otra nacionalidad, clara xenofobia—. Posteriormente el Superintendente de Sudeban declaró: “Hemos sometido a un proceso de investigación a Italcambio y estamos tomando unas medidas preventivas para sanear, por operaciones cambiarias no  autorizadas”. (Globovisión, Correo del Orinoco 5-5-2018).

Este articulo lo motiva la solicitud de  los Alcaldes  (PSUV) de Ureña y San Antonio (Ultimas Noticias, 14-07-2009), solicitando se reabran las Casas de Cambio, para  que el bolívar no se vaya a Cúcuta,  ya  eso no ocurre, la dirección del flujo se invirtió, ahora  los pesos son los que vienen  a San Cristóbal. Los venezolanos reciben remesas en Cúcuta allí  compran alimentos, medicinas y otros productos, si les sobra de los 100 dólares, que por lo general es la cantidad que reciben, traen dólares y si son tachirenses  prefieren los pesos. En San Cristóbal el transporte, comercio, y otros se pagan en pesos. Y los tachirenses por lo general llevan a Cúcuta pesos no bolívares. Mientras lo viajeros provenientes de Caracas y otras ciudades llevan dólares a Colombia.

 Los alcaldes hicieron la crítica de que hay 3400 casas de cambio en Cúcuta, como se dice en Venezuela, pero el perímetro comercial de Cúcuta son unas 120 manzanas, si  allí solo se construyesen  casas de cambio, quedaría solo un 20% para otros fines. No hay en Cúcuta esa cantidad de casas de cambio. Y en Colombia, Ecuador y Venezuela juntos tampoco hay esa cantidad.

Debe superarse esa inclinación frenética por las divisas, el monetarismo y  una de sus expresiones las casas de cambio, no mejorarán la frontera. Los alcaldes deben cumplir la Ley que les regula en donde se norma  que los Alcaldes deben”. Someter a consideración del Concejo Municipal los planes de desarrollo urbano local, conforme a las normas y procedimientos establecidos en los instrumentos normativos nacionales. “(Art.88/10 de la Ley Orgánica del Poder Público Municipal).  En los municipios fronterizos, están las parroquias del más alto índice de pobreza del país, en García de Hevia, San Antonio y Ureña, es lo que debe atenderse, además el cierre de frontera generó  cierre y quiebre de empresas dejando cerca de 16 mil desempleados.

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La vinculación y la continuidad espacial de las ventajas y los problemas,  obliga a considerar los planes  industriales y de seguridad,  con la otra parte y decidir sobre asuntos como  la creación del bolívar y el peso fronterizos en condición de paridad. En fin,  los  esfuerzos y la planificación deben orientarse a fortalecer y estimular: la producción industrial y agrícola, la salud, vivienda, vialidad, educación, trasporte y seguridad. Eso  se alcanzará con  planes de desarrollo, no con casas de cambio.

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