Desalentarnos y equivocar el objetivo

Paciano Padrón opinión
Quien hoy juega al interés personal o al de su partido, por encima del interés del pueblo, del cese de la tiranía usurpadora para atender la crisis humanitaria, está jugando adelantado, no contribuye al objetivo primario y fundamental del momento. De modo pues que alejemos el desaliento y apuntemos siempre al objetivo primario: fin de la usurpación. 

Paciano Padrón @padronpaciano 

Entre  las dificultades de quienes de una u otra forma enfrentamos al régimen usurpador y criminal de Maduro, están el desaliento-en el cual caemos con mucha facilidad-y la equivocación del objetivo, lo que nos pone a disparar hacia otros lados o a destiempo. En estos días una alumna mía, joven jurista y politóloga residenciada por la fuerza de la realidad y la persecución en el sur de Florida, quien con pasión lucha por la libertad y está presta a retornar a Venezuela y ayudar a su reconstrucción, me preguntaba ¿a qué se debe eso? Respondo. Más allá de nuestra responsabilidad personal, está el G2 cubano, con su mesa situacional y equipos especializados -sicólogos, políticos y policías- activando nuestrodesaliento y equívocos, para hacernos pelear y auto debilitarnos, fortaleciendo en consecuencia a un régimen ya vencido y sin aliento, sin otra razón para existir que la supervivencia de los criminales en el poder.

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Un objetivo estratégico fundamental de los cubanos tras el trono de la política venezolana,  es la siembra de desaliento que encuentra, desgraciadamente, tierra fértil. Nos desalentamos por cualquier cosa, andamos como buscando siempre el aspecto negativo a nuestras políticas y acciones, no tanto para proponer correctivos, sino para lamentarnos, generando desaliento que es la salsa en la cual el régimen cocina el alimento de su supervivencia. Si estuviésemos conscientes de esto, cada uno desde su tribuna haría esfuerzos en abonar al aliento y la historia sería otra. Todos tenemos una voz que transmite de persona a persona, algunos tienen voz con más alcance a través de redes sociales, artículos periodísticos o declaraciones de prensa. Todas esas voces suman y son importantes.

Son innumerables las veces que recibo, de amigos comprometidos con la causa de la libertad, mensajes negativos, cuya facturación del G2 cubano se ve a legua. La mayoría de las veces son mensajes que la gente reenvía sin percatarse de que estamos siendo tontos útiles del enemigo, que está usando nuestra voz y nuestras redes para sembrar desaliento. Cuando reclamo este tipo de reenvío, la respuesta suele ser no me di cuenta, no lo leí completo o quería saber qué opinas. A los que dan esta última respuesta les digo, si estás pidiéndome la opinión a mí, al remitirlo formúlame la pregunta, y no lo lances por tus redes sin estar seguro de que abonas a la causa buena de la democracia y la libertad.

El otro error frecuente es equivocarnos de adversario y disparar hacia los lados, hacia quienes de una u otra forma tienen también por objetivo la libertad, si bien están en posiciones distintas a las nuestras, lo que nos lleva a veces abrir fuego desorbitado contra aquellos con los cuales, más bien, deberíamos precisar objetivos comunes y sumar las fuerzas de nuestros cañones. En lugar de una fraternal corrección o aclaratoria, nos lanzamos con epítetos y furia a criticar la posición del otro, o, peor aún, a criticarlo en lo personal, a herirlo en lo humano. El enemigo común montará fiesta por nuestros pleitos que él mismo seguramente habrá estimulado en su inicio, o estimulará a partir de entonces.

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De otro lado, es innegable que tenemos derecho a aspiraciones políticas, no lo digo en mí caso que “ya me dejé de eso”, pero la afirmación tiene validez general. Nuestras aspiraciones políticas indubitablemente tienen que estar sometidas al bien fundamental que es la libertad. Mis aspiraciones no deben desviar por extemporáneas  la atención. No hay martes sin lunes, ni viernes sin jueves; lo primero es lo primero, el cese de la usurpación, ponerle punto final al régimen del crimen y la destrucción, para luego pensar en elecciones que darán institucionalidad y normalidad democrática a la República, para el restablecimiento pleno de la vigencia de la Constitución. Quien hoy juega al interés personal o al de su partido, por encima del interés del pueblo, del cese de la tiranía usurpadora para atender la crisis humanitaria, está jugando adelantado, no contribuye al objetivo primario y fundamental del momento. De modo pues que alejemos el desaliento y apuntemos siempre al objetivo primario: fin de la usurpación.

 

E-Mail: pacianopadron@gmail.com

Twitter: @padronpaciano

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