El secuestro

Arturo Molina Opinión
Quebrar las cadenas que oprimen la libertad, imponen la miseria y secuestran las decisiones de la mayoría, depende de la participación activa y permanente  de los ciudadanos. Todos son necesarios.

Arturo Molina @jarturoms1

El secuestro es un delito penado en la normativa jurídica nacional e internacional, y rechazado por las sociedades por ser una de las acciones que atentan contra los derechos humanos, particularmente contra la libertad. Acción utilizada por grupos irregulares para conseguir dinero, y con ello sembrar terror en los habitantes, asediando, persiguiendo y extorsionando hacendados, comerciantes, productores, a quienes les retienen y hasta asesinan de no convenir lo exigido.

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En su tiempo los gobiernos establecían acuerdos para evitar la presencia de ese flagelo en sus territorios, denominado la industria del secuestro, pero las cosas han cambiado, ahora se les ceden espacios nacionales, transitar y delinquir libremente. Se hacen llamar revolucionarios para esconder su alienación con el narcotráfico y la corrupción. Ya no ven necesario irse a las montañas y pasar necesidades para mantener vigencia con el cuento de la explotación y la lucha de clases, ahora se sienten dueños de la voluntad de los ciudadanos porque ostentan el poder y las armas, y hacen de la justicia lo que les viene a su antojo, emitiendo ordenes contra la libertad de las personas a capricho, e intentar tomar por la vía de la ilegalidad lo que les fue negado legítimamente.

Los revolucionarios siglo XXI han cambiado las reglas de juego para la convivencia social y aplican sus retrógradas prácticas, retornando a la Venezuela de la ruralidad y el atraso. Ahora es el propio gobierno el que persigue, acecha y secuestra a cualquier ciudadano, y actúan descaradamente contra la disidencia política. Aplican la selección como método para la intimidación, y niegan el lugar de reclusión y estado de salud de las personas y presos políticos. La pobreza es su norte y la esclavitud su triunfo.

Atrás quedaron las oportunidades de implementar vínculos entre lo social y económico, como base para la aplicación de políticas públicas a favor del desarrollo, y contrarrestar la desigualdad. Basta con revisar el reporte económico (mayo) 2019 de la Academia Nacional de la Ciencias Económicas www.ancevenezuela.org.ve/ance/sites/def… para percatarse del retroceso que implica la acción económica adelantada por los revolucionarios del siglo XXI. Temas como la salud, educación y seguridad social son usados para el discurso ponzoñoso de la élite del oficialismo. El interés es mantener a los ciudadanos aislados de los avances que aporta el conocimiento científico.

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Los venezolanos viven arrinconados por las acciones pueriles del régimen frente al poder. Las familias aisladas por la diáspora. La muerte acecha por ausencia de medicinas y alimentos. La inflación arrebata cualquier salario. No hay capacidad de producción de energía eléctrica, gasolina, gas doméstico. Regresar a las lámparas de kerosene para alumbrar los hogares, parece ser la alternativa, solo que tampoco se consigue ese producto derivado del petróleo. Que las familias venezolanas cocinen con leña el monte que logren recoger, es la pretensión de los revolucionarios siglo XXI, pero también termina mal por la presencia de las lluvias. Todo apunta perversamente por la infamia de quienes regentan el Poder Ejecutivo Nacional.

Quebrar las cadenas que oprimen la libertad, imponen la miseria y secuestran las decisiones de la mayoría, depende de la participación activa y permanente  de los ciudadanos. Todos son necesarios.

Arturo Molina

jarturomolina@gmail.com

www.jarturomolina.blogspot.com

@jarturoms1

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