No esperes que anuncien lo que se hace sin anuncio

Paciano Padrón
El mundo conoce ahora lo que hemos venido denunciando desde VenAmérica hace ya tiempo: la destrucción del aparato productivo nacional y el hambre buscada para el pueblo, con el fin de someter por el estómago, obligar a la migración y consolidar el poder. El tiempo de esos asesinos está vencido. 

Paciano Padrón @padronpaciano

Numerosos amigos me han dicho, o he leído en sus chats, sobre su desaliento ante los anuncios tras las reuniones efectuadas este pasado lunes 25 en Bogotá, la de los presidentes de Colombia y Venezuela, con el Vicepresidente de los Estados Unidos, y la del Grupo de Lima. Ellos tal vez quieren que se anuncie (y a quién no le gustaría) que tal día y hora entrarán las fuerzas de los países amigos, encabezadas por oficiales y soldados venezolanos leales a la Constitución, para ingresar la ayuda humanitaria y desalojar al usurpador, hambreador del pueblo. No esperes que anuncien lo que se hace sin anuncio.

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El mundo diplomático y la política internacional tienen sus tiempos, sus protocolos y procedimientos, sus códigos y sus formas propias; sus urgencias no siempre son las nuestras, y la prisa no suele acompañarlos. Además, tienen su propio lenguaje que no necesariamente es el nuestro. Eso aprendí en mi pasantía por el Congreso de Venezuela, como Presidente de la Comisión de Política Exterior de la Cámara de Diputados, como Presidente del Parlamento Andino, como representante por 20 años ante la Unión Interparlamentaria Mundial, Presidente o Miembro de numerosas misiones internacionales. Despacio porque estoy apurado, parece ser la consigna.

Confieso que lo que más me preocupa hoy es solo una cosa, el desaliento.   Si perdemos el aliento, la fe y la esperanza, perdemos todo. El G2 cubano es especialista en matar esperanza, trabaja aceleradamente tanto para tumbarnos el ánimo como para ponernos a pelear entre nosotros mismos. Buscan que digamos, nos fregamos otra vez, Maduro se queda, ya no hay manera de sacarlo, cuando la verdad es que está liquidado, no tiene vida, el tiempo se le agotó y no lo quieren ni en su casa. Resistamos, renovemos la esperanza, pasemos la página.

Confieso a esta hora, al escribir estas líneas, que desde el pasado 5 de enero, cuando se instaló la Asamblea Nacional y se eligió al diputado Juan Guaidó como su Presidente, no he visto cometer ningún error político a los actores del cambio. Solo suman aciertos, voluntades y esperanza. Por el contrario, el régimen moribundo patalea y comete los errores de quien ya no ve y está condenado a su fin. El mayor error de Maduro lo cometió el pasado sábado 23 de febrero, cuando le correspondió escoger su salida y optó por la más cara para él, tal vez también la más dolorosa para el país, pero sin duda la peor para él, el camino de la fuerza y el enfrentamiento. Era una de las opciones y él tomó la que menos le favorecía, que se atenga a las consecuencias.

Transitamos la fase final del camino del cese a la usurpación, con la ventaja de que Maduro pudo en un solo día, el sábado 23, mostrarle al mundo su peor cara, la propia, la de asesino. Ese día ordenó matar a pemones y jóvenes, quemó ayuda humanitaria, sacó a la calle grupos paramilitares, los colectivos reforzados por presos que liberó y armó. Los ojos del mundo estaban sobre Venezuela y su frontera ese día, y en vivo y directo por televisión y redes sociales vieron al criminal en acción. El mundo pudo entender nuestra realidad, la que durante 20 años tratamos de explicar.

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Entre las conclusiones del Grupo de Lima está la denuncia “de Nicolás Maduro, por estar sometiendo intencionalmente a los venezolanos, y en particular a la población más vulnerable, a una sistemática privación de alimentos y medicinas, y de acceso a servicios básicos, para perdurar su permanencia en el poder”. Lo acusan del delito de exterminio, contemplado en el Estatuto de Roma (Artículo 7), con sanciones para quienes privan intencionalmente del acceso a alimentos y medicinas a un pueblo. Como se sabe el exterminio es delito de lesa humanidad y no prescribe nunca.

El mundo conoce ahora lo que hemos venido denunciando desde VenAmérica hace ya tiempo: la destrucción del aparato productivo nacional y el hambre buscada para el pueblo, con el fin de someter por el estómago, obligar a la migración y consolidar el poder. El tiempo de esos asesinos está vencido.

E-Mail: pacianopadron@gmail.com

Twitter: @padronpaciano

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