Estudio relaciona transfusión de sangre con la enfermedad de Alzheimer

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En el cerebro de un paciente de Alzheimer, los niveles anormales de amiloides se agrupan para formar placas que se acumulan entre las células nerviosas e interrumpen su función.

Un nuevo estudio afirma que un tipo de transfusión de sangre (ahora prohibida) que se usó en el ámbito mundial hasta la década de los 80, podría haber dado origen de la enfermedad Alzheimer en algunas personas.

Entre los años 1958 y 1985, los niños que nacía con cierta anormalidad en cuanto al tamaño, tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido recibían hormonas de crecimiento extraídas de cadáveres para estimular su crecimiento, sin embargo a principio de la década de los 80, se presentó un brote de una enfermedad llamadas Creutzfeldt-Jakeb (ECJ), un trastorno neurológico mortal que se relaciona con las transfusiones de sangre.

Luego de ese descubrimiento, la práctica fue prohibida en el año 1985 y reemplazada por hormonas sintéticas, y los investigadores comenzaron a monitorear a los sobrevivientes por otros efectos secundarios.

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Un artículo publicado recientemente en la resista Springer presentó una nueva evidencia de una teoría popular de que la técnica produjo acumulaciones de proteína amiloide en el cerebro de los sobrevivientes, allanando así el camino hacia el Alzheimer.

El equipo de investigación administró las hormonas a los ratones y los roedores desarrollaron signos de la enfermedad en un año.

Recientemente, Nature, publicó un estudio realizado por el University College London (UCL)y dirigido por John Colinge, profesor de neurología en el Instituto de Enfermedades Priónicas de la UCL, donde se refleja que el Alzheimer es una forma más común de demencia y afecta a más de 520 mil personas en el Reino Unido, según la Sociedad de Alzheimer. Mientras que la estadística de la Asociación de Alzheimer muestra que la enfermedad tiene alrededor de 5.7 millones de pacientes en Estados Unidos.

Alzheimer

La enfermedad ocurre cuando las conexiones entre los billones de células nerviosas del cerebro se pierden debido a una acumulación de proteínas amiloides y tau que forman placas anormales y ovillos.

Con el tiempo, las diferentes áreas del órgano vital se reducen, y la región responsable de los recuerdos generalmente se ve afectada primero. No hay cura con los tratamientos que se centran en frenar la progresión de la enfermedad y controlar los síntomas.

Se cree que la enfermedad ocurre cuando los niveles altos de priones, conocidos como “semillas amiloides”, causan daños irreversibles a las células nerviosas. Más de 200 personas en todo el mundo murieron de ECJ como resultado de las transfusiones de hormonas.

Todos los pacientes habían sido tratados como niños en la década de 1980 con una hormona de crecimiento humano tomada de cadáveres. Este procedimiento se llevó a cabo por primera vez en el Reino Unido en 1958 y en los Estados Unidos en 1963.

Aunque ninguno de ellos desarrolló la “imagen completa” de la demencia, seis de ellos tenían cantidades preocupantes de proteínas amiloides de origen natural en sus cerebros.

En el cerebro de un paciente de Alzheimer, los niveles anormales de amiloides se agrupan para formar placas que se acumulan entre las células nerviosas e interrumpen su función.

Seis de los cerebros también tenían algún grado de angiopatía amiloide cerebral (CAA), que ocurre cuando los amiloides se acumulan en los vasos sanguíneos del cerebro y pueden causar sangrado. La CAA se ve en cierta medida en casi todos los pacientes de Alzheimer.

Para continuar con esta investigación, los científicos rastrearon algunos de los lotes de la hormona del crecimiento humano con los que se había tratado al difunto.

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Las pruebas de estas muestras revelaron que algunas contenían niveles significativos de proteínas amiloides y tau. Se ha demostrado que Tau forma ovillos en el área del cerebro asociada con la pérdida de memoria en pacientes con Alzheimer.

Luego, las muestras se inyectaron en ratones con riesgo genético de desarrollar los grupos de amiloides observados en el Alzheimer. Otros roedores fueron inyectados con tejido cerebral de pacientes con demencia conocidos.

Los ratones que fueron inyectados con las hormonas de crecimiento ahora prohibidas mostraron signos claros de amiloide agrupándose a lo largo de los vasos sanguíneos en sus cerebros y desarrollaron CAA dentro de un año.

Esto ocurrió en mayor medida entre los roedores que fueron inyectados con tejido de pacientes con Alzheimer.

Por lo tanto, el estudio sugiere que los lotes de hormona de crecimiento humano que se han almacenado durante décadas aún pueden causar grupos de amiloides preocupantes en ratones.

Con información de Daily Mail

 

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