72 horas de espera

Arturo Molina Opinión
Nada está escrito en horas cruciales para el destino político de la sociedad venezolana. Las noches se hacen largas y los días cortos ante la expectativa reinante. Hay ruta establecida por la legítima Asamblea Nacional y de allí se esperan resultados favorables al sistema de libertades. Las 72 horas de espera concluyeron para el ilegitimo. No hay vuelta atrás. Venezuela espera por nuevo gobierno.

Arturo Molina @jarturoms1

Renace la esperanza en los venezolanos por el restablecimiento de la democracia. Las protestas cívicas de los ciudadanos el 23 de enero 2019 en todo el país, han plasmado la voluntad de cambio de sistema de gobierno. Las masas de seres humanos clamando libertad no son la expresión de la manipulación y el descaro, es la respuesta al abuso y el engaño; al hambre y la miseria impuesta por seguidores de ideologías pueriles y fracasados en sus vidas. Solo los aferrados al poder actuaron desproporcionadamente en contra de esas manifestaciones pacificas y constitucionales, generando luto y rabia en familias y sociedad.

Ahora Venezuela muestra las caras de dos gobernantes y un solo destino. Uno devenido en ilegitimidad y otro auspiciado por la legítima Asamblea Nacional. El ilegitimo expulsa, corrompe, saquea el erario público, asesina. El legitimo llama a la sensatez, la construcción de país en hermandad, la paz, el perdón y frenar la corrupción. El ilegitimo niega la crisis humanitaria y no permite ayuda para subsanarla. El legitimo la denuncia y abre puertas para evitar que las personas sigan muriendo de hambre y mengua. El ilegitimo auspicia y aplaude la diáspora. El legítimo hace esfuerzos para lograr su retorno. El ilegitimo masacra la juventud y viola sus derechos de los trabajadores. El legítimo los abraza, reconoce y convoca a prepararse y a ser productivos. Diferencias abismales que se presentan direccionadas unas en lo que denominan Partido Socialista Único de Venezuela (PSUV) o tal vez, revolución del socialismo siglo XXI, y del otro lado desde el espacio que reúne a representantes de la diversa pluralidad de la sociedad venezolana, la ilustre Asamblea Nacional.

La legitimidad de la Asamblea Nacional es reconocida por cientos de países, y con ello a quien los representa ante el mundo. El reconocimiento al usurpador deviene de regímenes que están chupándose los recursos naturales y económicos que son de los venezolanos. Mientras el legitimo denuncia la presencia de grupos irregulares (guerrilleros, paramilitares, colectivos asesinos) en territorio venezolano, el ilegitimo los auspicia y apoya abiertamente creando incluso, cuerpos de fuerzas asesinas, dándoles visos de legalidad. El ilegitimo permite la invasión de extranjeros y su presencia como jefes en oficinas e instituciones del país. El legítimo clama y exige respeto por la patria y sus espacios. El ilegitimo aísla al país de las sociedades desarrolladas y en desarrollo. El legítimo convoca a la integración e intercambio para alcanzar conocimiento, crecimiento, perfeccionamiento y progreso.

Nada está escrito en horas cruciales para el destino político de la sociedad venezolana. Las noches se hacen largas y los días cortos ante la expectativa reinante. Hay ruta establecida por la legítima Asamblea Nacional y de allí se esperan resultados favorables al sistema de libertades. Las 72 horas de espera concluyeron para el ilegitimo. No hay vuelta atrás. Venezuela espera por nuevo gobierno.

Arturo Molina

@jarturoms1

jarturomolina@gmail.com

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