Repensar para rescatar la democracia

Arturo Molina Opinión
Lo cierto es que la jugada no va a prosperar desde lejos y con apetencia personal. El mundo sigue su curso, los cambios a favor o en contra no se detienen. El estado de bienestar implementado en suelo patrio falleció, necesario es repensar para rescatar la democracia de y para los venezolanos.

Arturo Molina @jarturoms1

La democracia está siendo duramente golpeada en el mundo por actores políticos que no creen en su propuesta como sistema para la convivencia social. La estrategia de esos factores es desarticularla, sacarla del escenario y apuestan a las desgracias para culparla de tales males. Eso hace obligante que se abra debate sobre la forma y el fondo que la democracia como representación del sistema de libertades se pueda o no mantener en el tiempo, contra las barbaridades que se vienen desarrollando en regímenes dictatoriales, tiránicos, fascistas, nacionalistas, colectivistas, arraigados todos en la esclavitud de las personas como fórmula para sostener el poder.

Reflexionar sobre los logros obtenidos a través de la implantación del sistema de libertades en el marco de las sociedades de avanzada, e incluso en aquellos que no han sobrepasado el lema de países en desarrollo, obliga a revisar los resultados y hacer análisis sobre base de realidades, sin dejar aspectos positivos y negativos, siempre considerando que la opción es a mejorar. Desde allí se puede señalar que en el mundo se han registrado tres grandes revoluciones tecnológicas: la agraria, la industrial y la informática, y hay una que va en proceso de consolidación denominada neurotecnológica, conformada por la inteligencia artificial y las redes neuronales, todas ellas dentro del contexto de la era de la robotización.

Desde esa perspectiva pareciera que en el mañana el hombre como fuerza de trabajo va a ser desplazado de sus lugares de ocupación, específicamente aquellos que no han obtenido conocimiento en área de la tecnología, y tal vez direccionada a sus ingresos salariales, hoy muy cuestionados en países anclados en el sistema de gobierno arcaico. Pero cabe preguntarse si esas revoluciones de alguna forma ¿han generado espacio para que persistan esos sistemas de gobierno esclavistas? Crear escenarios novedosos pensando en el ingreso que genera desde la empresa y no para las personas ¿ha permitido esos abismos que obligan a los menos capacitados a recurrir a fuentes de ingresos bajas, que en definitiva consolidan brechas sociales desiguales y con ello se siembra desprecio por los otros? ¿Es la robótica la solución o se transforma en problema? ¿Están preparados los ciudadanos para asumir retos tan profundos como los registrados en la actualidad en el mundo? ¿Puede en democracia perfilarse vías a consolidar calidad de vida con igualdad de oportunidades en la formación profesional o no, sin tener que vivir en pobreza? ¿Qué forma de democracia se debe poner en práctica para la escogencia de mejores gobernantes?

Las democracias con estereotipos de representativa, directa, parlamentaria, navegan en severos cuestionamientos. Hasta el concepto de libertad debe ser revisado, porque se ha entrado en un camino fangoso al confundirlo con relajo. Los dictadores se valen de eso para aniquilar la libertad de pensar y decidir. No es nuevo que en sistemas de gobierno contrarios a la democracia se atente contra las personas e instituciones que no se dobleguen a sus imposiciones, destacando la cárcel, el destierro y la muerte entre sus logros.

Venezuela no escapa a esa disyuntiva y hay necesidad de abordar el debate en torno a la democracia que ostenta y la fortaleza de sus instituciones. Hay ciudadanos que proponen la implementación de un Estado Federal Descentralizado, otros van a favor del liberalismo puro. Hay quienes prefieren el sistema presidencialista. El régimen actual diseña constitución a su medida para establecer el estado comunal. La lucha no es de actores políticos contra los que reniegan de ellos. Tampoco es que los que están haciendo el papel de reguladores en las instituciones políticas se las están comiendo. Lo cierto es que la jugada no va a prosperar desde lejos y con apetencia personal. El mundo sigue su curso, los cambios a favor o en contra no se detienen. El estado de bienestar implementado en suelo patrio falleció, necesario es repensar para rescatar la democracia de y para los venezolanos.

Arturo Molina

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