Miedo al Medio

opinión
Estamos muy conscientes de lo que sucede. A pesar de todas sus marramucias y estrambóticas narrativas, no logran convencer. Ni que intervengan todos los medios. No tienen forma de ocultar las cosas. No hay manera de vender disneylandia cuando lo que se vive es infierno. 

Bernard Horande @BHorande 

El régimen totalitario venezolano ha arreciado en las últimas semanas contra los medios de información y comunicación del país.

Ya hace un tiempo, al no suministrarles la posibilidad de compra de dólares para la adquisición de papel, y al negarles el papel disponible directamente, acabaron con la circulación de periódicos en Venezuela.

Unos pocos pobremente todavía perduran. Parecen hojas parroquiales. Su frecuencia fue reducida de diaria a semanal o mensual.

De las emisoras de radio ni hablar. Las libres han ido desapareciendo, prácticamente quebradas. Vienen siendo sustituidas por emisoras comunales de corte netamente comunista. Financiadas por el régimen. Patéticamente ordinarias.

Las muy pocas que quedan en manos privadas o de radiodifusores de tradición, se han visto obligadas a autocensurarse so pena de castigo.

¿Canales de televisión? El televidente venezolano se ha volcado a ver canales internacionales en virtud de la baja calidad de contenido de las televisoras nacionales.

Unas compradas con dineros de la corrupción. Otras totalmente mediatizadas e intervenidas por la dictadura.

No hablemos de los otros medios de masas tradicionales. Desaparecidos, quebrados, inutilizados.

Quedan los nuevos medios. Las redes sociales. Internet.

También el castro-chavismo lo ha intervenido. Ya no de forma abierta, como sí lo ha hecho en otras ocasiones, sino de manera más solapada.

Medios como LaPatilla.com, El-Nacional web, Armando.info, el Pitazo y otros similares son hoy casi que inaccesibles para cualquier persona en territorio venezolano.

Vienen utilizando desde hace cierto tiempo varios métodos para bloquearlos. Unos más eficientes que otros. Pero hoy, la tecnología que la dictadura utiliza para este fin es de punta.

Esto debe ser denunciado enérgicamente ante las más altas autoridades de Derechos Humanos del mundo entero. Porque representa una clara violación del libre y soberano Derecho a la Información.

¿Se quedarán ahí? Seguro que no. Las dictaduras detestan los medios libres. No les gusta que la gente se entere de las cosas que no les conviene.

Eso del “libre derecho a la información veraz y oportuna” es letra muerta para ellos. ‘Pura paja’, dicen.

¿Qué hacen además? Venezuela es el país del continente americano (quizá con alguna excepción) de mayor lentitud en el tráfico de internet. Con la banda más angosta.

¿Casualidad? No. Quizá seguramente haya alguna dosis de característica incompetencia de estos piratas que han mandado por 20 años.

Pero en paralelo coexiste la intención clara de restringir y no invertir en la tecnología que permitiría un mayor ancho de banda de Internet para los venezolanos. Lo cual se traduciría inmediatamente en mayor y mejor nivel de información.

¿Qué hay detrás de todo eso? Muy simple: profundo miedo. Una cobardía enorme. La convicción de saber que mientras mejor informado está un pueblo, más libre es. Más conoce lo que pasa. Y más poder tiene.

Lamentablemente para estos desalmados, las realidades se imponen. La gente se entera de todo. Porque lo vive. Porque lo sufre.

Afortunadamente, van de salida. El cerco se les cierra. Hay fuerzas que no se pueden detener ni que se construyan los más poderosos diques.

Sus ideas fumadas pintando un país próspero y feliz se estrellan frente a las dantescas realidades que vivimos todos los venezolanos día a día.

Estamos muy conscientes de lo que sucede. A pesar de todas sus marramucias y estrambóticas narrativas, no logran convencer. Ni que intervengan todos los medios.

No tienen forma de ocultar las cosas. No hay manera de vender disneylandia cuando lo que se vive es infierno.

 

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