Enfoque holístico aplicado a la política

Carlos Herrera Opinión
Un enfoque sistémico adecuadamente entendido y aplicado por el liderazgo político ayudaría a visualizar con propiedad la realidad política, social, económica y humana del País como un todo unitario y organizado, distinto de las partes o parcelas a las que están acostumbrados a abordar.

Carlos Antonio Herrera Cáceres

El holismo es “… una doctrina que propugna la concepción de cada realidad como un todo distinto de la suma de las partes que lo componen”. Se trata de una visión filosófica muy antigua, de la cual la ingeniería de sistemas y la investigación holística son los abanderados en la actualidad por medio del denominado “pensamiento sistémico”. El estudio formal de este enfoque aplicado a fenómenos políticos es muy escaso o, podría decirse, casi nulo. Cabría, tal vez, especular sobre las razones por las cuales esto es así: líderes de dura personalidad incapaces de aceptar las recomendaciones de un coach, dinámica propia del hecho político que reduce la posibilidad de contactar expertos, simple desconocimiento o cerramiento mental.

El enfoque holístico incluye el concepto de sinergia, que se refiere a “… la acción de dos o más causas cuyo efecto es superior a la suma de los efectos individuales o el concurso activo y concertado de varios partes para realizar una función”. Según esto, el uso apropiado del concepto de sinergia ayudaría en alto grado a comprender la importancia del objetivo de unidad de acción en la política opositora en Venezuela. Es así como cada actor político, cada líder o cada ciudadano, podría auto-concebirse como una parte importante de todo el movimiento opositor (más aun, de toda la República) al examinar y discernir que, por efecto de la sinergia, no es posible lograr el resultado político total del País tan sólo con acciones individuales, sino que, por el contrario, se requiere el concurso coordinado de todos para lograr el objetivo final; es decir, sin el concurso ciudadano sumado a un movimiento integral, el objetivo es imposible de ser alcanzado.

Un enfoque sistémico adecuadamente entendido y aplicado por el liderazgo político ayudaría a visualizar con propiedad la realidad política, social, económica y humana del País como un todo unitario y organizado, distinto de las partes o parcelas a las que están acostumbrados a abordar. Parcelas políticas no aptas para sobrevivir por sí mismas, ni siquiera a corto plazo. Podría, incluso, el liderazgo político comprender la alta complejidad dinámica de la realidad política, imposible de ser manejada (o manipulada) por un grupo de autollamados “salvadores”. Considérese aquí también aquí la conformación de roscas o grupos de interés, cuyo daño a la Nación es irreparable. Por lo demás, es obligante que cada ciudadano se sume voluntariamente y con determinación para aportar su punto de vista y accionar hacia el logro del nivel de calidad de vida por todos merecido.

El enfoque holístico aporta la capacidad para ver el contexto y el detalle. Un político, un ciudadano, con visión de conjunto tiene la habilidad para alejarse de la situación, y, desde afuera con paciencia, objetividad e imparcialidad, apreciarla en su conjunto como un todo; pero también, de acercarse al problema y ver el detalle y las relaciones por más complejas que parezcan. Es así como, un actor político estaría apto para aumentar su capacidad de análisis y de síntesis. Con este enfoque, tendría Venezuela una buena cantidad de personajes competentes para transformar o escudriñar, en términos manejables, el problema político, social, económico y humano venezolano – aparentemente complicado – y descomponerlo para examinar detenidamente sus aspectos relevantes. Situación que apoyaría el aporte de soluciones prácticas y eficaces.

Por otra parte, la naturaleza compleja del fenómeno político requiere el concurso de distintos puntos de vista, el trabajo compartido por profesionales de distintas disciplinas, quienes han de cooperar para aportar soluciones integrales a la diversidad de problemas presentes en la sociedad. Igualmente, un político debe comprender que, a pesar de ser Venezuela una unidad como País, como República, a su vez está conformado por diversas regiones (provincias, estados) bien diferenciadas, cuyas características obligan a abordar sus problemáticas particulares de manera especial aplicando en cada caso el enfoque sistémico por región, así como, por municipio, localidad, etc. Es decir, es menester la aplicación del enfoque holístico en todos y cada uno de los niveles, nacional, regional, local, municipal y vecinal, otorgando en cada caso el carácter independiente y descentralizado pertinente. No obstante, por el hecho de conformar un Estado, una Nación y todas las regiones del País están conectadas, directa o indirectamente, de modo que, al realizar transformaciones en una de ellas, el efecto se propaga a todas las demás, que experimentan un cambio y, a su vez, terminan afectando a la región o localidad original. Las relaciones y las afectaciones – positivas o negativas – entre las divisiones de un país se desarrollan en dos direcciones, de ida y de vuelta. Este hecho lo hemos comprobado durante los últimos veinte años (y si se quiere, sesenta, o doscientos años), cuando los modelos de estado implantados han afectado a todo el País y, a su vez, el poder centralizado en Caracas ha implosionado por la reacción negativa del resto de las regiones.

El enfoque sistémico plantea que la centralización-descentralización y el nivel de independencia de las regiones del País forman parte de un mismo continuum. A mayor centralización, menor independencia y a menor centralización mayor independencia. El Estado venezolano puede ser ajustado al nivel de centralización-descentralización e independencia deseado o adecuado. He ahí el conjunto de elementos útiles para la negociación de quienes toman las decisiones y llegar a un acuerdo. Recuérdese que el Estado tiene muchas divisiones expresadas organizacionalmente en lo económico, social, político, salud, seguridad, justicia, etc. Cada una de estas divisiones puede colaborar para determinar el nivel de centralización / independencia total de País. Otro aspecto a considerar es el hecho de que, debido a la diversidad de puntos de vista y estilos de pensamiento, estamos obligados a negociar; de esta manera, la República resultante será la que por la vía de un acuerdo democrático sea la mayormente compartida.

Por último, debe quedar claro que no es viable implantar los extremos, total descentralización o total centralización; o total dependencia / independencia de las regiones. En la práctica, al considerar otros puntos de vista el resultado más conveniente es el que democráticamente se acuerde. No obstante, la experiencia, al comparar países con alta calidad de vida de sus habitantes, indica la conveniencia de implantar estados con alto predominio hacia la descentralización o federación.

Carlos Antonio Herrera Cáceres

Profesor universitario

 

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