Alzheimer: una enfermedad crónica, progresiva y sin cura

Alzheimer
Información recopilada y adaptada periodísticamente por Omar Medina Luzardo. Un paciente con Alzheimer debe tener un cuidado especial las 24 horas del día. El cuidador debe chequearse mensualmente para que no sufra consecuencias ni daños de su propia salud mental.

Aloysius Alois Alzheimer (Marktbreit, 14 de junio de 1864 – Breslavia , 19 de diciembre de 1915 ), fue un psiquiatra y neurólogo alemán que identificó por primera vez los síntomas de lo que luego se conocería como enfermedad de “Alzheimer”. Los observó en una paciente que vio en el año de 1901, y publicó en 1906 los descubrimientos que hizo al examinar post mortem su cerebro.

La enfermedad de Alzheimer, también denominada demencia senil de tipo Alzheimer (DSTA ) o simplemente alzhéimer, es una enfermedad neurodegenerativa que se manifiesta como deterioro cognitivo y trastornos conductuales. Se caracteriza en su forma típica por una pérdida de la memoria inmediata y de otras capacidades mentales (tales como las capacidades cognitivas superiores), a medida que mueren las células nerviosas (neuronas) y se atrofian diferentes zonas del cerebro.

La enfermedad suele tener una duración media aproximada después del diagnóstico de 10 años, aunque puede variar en proporción directa con la severidad de la enfermedad al momento del diagnóstico. Es la forma más común de demencia, es incurable y terminal, y aparece con mayor frecuencia en personas mayores de 65 años de edad. Aunque también en raros casos puede ser desarrollada desde los 40 años. Los síntomas de la enfermedad como una entidad nosológica definida fueron identificados por Emil Kraepelin, mientras que la neuropatología característica fue observada por primera vez por Alois Alzheimer en 1906.

Así pues, el descubrimiento de la enfermedad fue obra de ambos psiquiatras, que trabajaban en el mismo laboratorio. Sin embargo, dada la gran importancia que Kraepelin daba a encontrar la base neuropatológica de los desórdenes psiquiátricos, decidió nombrar a la enfermedad Alzheimer en honor a su compañero.

Por lo general, el síntoma inicial es la inhabilidad de adquirir nuevos recuerdos, pero suele confundirse con actitudes relacionadas con la vejez o el estrés. Ante la sospecha de Alzheimer, el diagnóstico se realiza con evaluaciones de conductas cognitivas, así como neuroimágenes, si están disponibles. A medida que progresa la enfermedad, aparecen confusión mental, irritabilidad y agresión, cambios del humor, trastornos del lenguaje, pérdida de la memoria de corto plazo y una predisposición a aislarse a medida que declinan los sentidos del paciente.

Gradualmente se pierden las funciones biológicas, que finalmente conllevan a la muerte. El pronóstico para cada individuo es difícil de determinar. El promedio general es de 7 años, menos del 3% de los pacientes viven más de 14 años después del diagnóstico.

La causa de la enfermedad de Alzheimer permanece desconocida, aunque las últimas investigaciones parecen indicar que están implicados procesos de tipo priónico. Las investigaciones suelen asociar la enfermedad a la aparición de placas seniles y ovillos neurofibrilares. Los tratamientos actuales ofrecen moderados beneficios sintomáticos, pero no hay tratamiento que retrase o detenga el progreso de la enfermedad.

No obstante, casos preliminares de asociación de demencia por Alzheimer con la enfermedad celíaca mostraron la mejoría con el seguimiento de una dieta sin gluten. Para la prevención del Alzheimer, se han sugerido un número variado de hábitos conductuales, pero no hay evidencias publicadas que destaquen los beneficios de esas recomendaciones, incluyendo la estimulación mental y la dieta equilibrada.

El papel que juega el cuidador del sujeto con Alzheimer es fundamental, aún cuando las presiones y la demanda física de esos cuidados pueden llegar a ser una gran carga.

El Día Internacional del Alzheimer se celebra el 21 de septiembre, fecha elegida por la OMS y la Federación Internacional de Alzheimer, en la cual se celebran actividades en diversos países para concienciar y ayudar a prevenir la enfermedad. La Organización Mundial de la Salud (OMS), realizó en 2.015 su Primera Conferencia Ministerial de la OMS sobre la Acción Mundial contra la Demencia .

Existen estudios que han puesto en correlación algunos factores con mayor riesgo de desarrollar esa enfermedad como por ejemplo la edad, cuando se alcanza los 60 a los 65 años; el sexo, las mujeres son más propensas a contraerla, la carga genética y los factores mono ambientales como son el tabaquismo, las dietas en grasas y la contaminación.

No obstante, leí en una nota de internet, que se han descubierto casos de jóvenes que padecen la enfermedad.

Alteraciones repentinas en la memoria

Uno de los primeros síntomas evidentes de la enfermedad de Alzheimer, en especial en las primeras etapas en que aparece, es el olvido de datos o información recientemente adquirida como son fechas o eventos importantes. Por regla general, frente a ese síntoma, las personas afectadas se ven en la obligación de anotar o generar otras formas para poder recordar cosas que en otro momento podría haber recordado sin necesidad de ayuda alguna.

Según se afirma, en el extracto el 70% de los enfermos de Alzheimer no responden a los medicamentos que se les administran y se hace necesario investigar más y comprometerse para que los genetistas detengan el avance de la enfermedad una vez que es diagnosticada.

Pero lo más importante, sería poder prevenirla, profundizar los estudios sobre la genética y detenerla en origen, algo que por el momento sigue siendo un misterio. El hecho de detectar a tiempo los síntomas de la enfermedad de Alzheimer es fundamental para obtener un diagnóstico y tratamiento adecuado.

La forma más eficaz de evitar la enfermedad, sería retrasar su aparición gracias a programas de prevención. A partir de los 30 años del cerebro ya no tiene tanta plasticidad como durante los años de la infancia o de la juventud, lentamente va surgiendo una destrucción neural. El genoma humano tiene más de 600 genes identificados. Uno de ellos, hará que se desarrolle la enfermedad de Alzheimer de manera lenta, silenciosa y progresiva hasta que los primeros síntomas aparezcan a una edad avanzada.

El cerebro de una persona afectada de Alzheimer sufre el problema de la conectividad anatómica y funcional de diferentes estructuras cerebrales. Además, se pierde acetilcolina, una sustancia que permite a las células nerviosas comunicarse entre ellas y los primeros síntomas aparecen generalmente entre los 65 y 70 años.

Se percibe una dificultad evidente para memorizar información nueva, o se sufre de pequeños momentos de desorientación, lapsus y pérdida de agilidad en el vocabulario. Los expertos aconsejan siempre tratamientos individuales. Ningún paciente que sufre de Alzheimer, es idéntico a otro y es por eso que los tratamientos terapéuticos y farmacológicos deben estar adaptados a cada persona.

¿Cuáles son los síntomas neurológicos de una persona que sufre el mal de Alzheimer?

Al principio, pequeñas e imperceptibles pérdidas de memoria surgen y pueden ser ignoradas con facilidad, sin embargo, con el tiempo esa pérdida de memoria se hace más notoria al punto de que la persona se vuelve incapaz de realizar simples actividades cotidianas. En los casos más graves, las personas tienen problemas para realizar actividades intelectuales como hablar, comprender, leer o escribir.

Los síntomas de Alzheimer incluyen la pérdida de memoria a corto plazo, tiene que ver con la dificultad para memorizar o retener información nueva. Pérdida de memoria a largo plazo que trata ver con la dificultad de recordar información personal como fechas importantes, su profesión o incluso su propio nombre.

Pérdida de la noción del tiempo y del lugar es cuando la enfermedad se encuentra en un estado avanzado, las personas que son víctimas comienzan olvidar fechas, las estaciones del año y el paso del tiempo. Ese síntoma demanda mucha atención por parte de las familias del paciente porque podría olvidar dónde se encuentra o cómo llegó ese lugar.

Pérdida de interés y motivación por ciertas actividades, es decir los cambios emocionales que provoca la enfermedad de Alzheimer pueden acarrear en el paciente la pérdida de interés por todas las cosas que le gustaron siempre. El aislamiento social y la falta de interés repentina por actividades que antes apreciaba es un signo evidente de la enfermedad.

Problemas en el lenguaje: La enfermedad de Alzheimer puede provocar trastornos en el lenguaje que impide al paciente poder seguir o participar de una conversación. Olvida ciertas palabras y pierde la capacidad de comprender otras e incluso de escribirlas.

Problemas en la organización: El hecho de olvidar dónde están guardados los objetos es también un síntoma que puede indicar que una persona está entrando en esta enfermedad.

Puede pasar que los pacientes dejen las llaves dentro del refrigerador o que no logren encontrar un objeto que guardan siempre en el mismo lugar.

Pérdida de la capacidad de toma de decisiones acarrea perder poco a poco la capacidad de tomar decisiones importantes tanto a nivel personal como financiero por ejemplo. Ya no pueden administrar un presupuesto, se dejan convencer con facilidad y pueden fácilmente gastar sumas de dinero importantes, como pueden ser engañadas.

Pérdida de iniciativa es la de interés por actividades habituales y puede ser un signo de que algo está por suceder. Pierden la iniciativa de realizar sus actividades favoritas, participar en reuniones sociales, practicar sus deportes favoritos o viajar.

Es común que las personas ya no tengan interés por relacionarse con otros. Mantienen cambios de humor y de personalidad: El humor y la personalidad de las personas alcanzadas por la enfermedad de Alzheimer son generalmente afectadas por cambios notorios tanto en las primeras etapas de la enfermedad como en los períodos más avanzados.

A menudo, se sienten confundidos, sospechosos, deprimidos, miedosos o ansiosos. Además, los cambios en la personalidad pueden provocar que se vuelvan irritables o se enojen con todo lo que los rodea. 

Dificultad para comprender imágenes visuales: para algunas personas puede resultar confuso, relacionar un objeto con otro y poseer problemas visuales que son indicadores de la enfermedad de Alzheimer.

La dificultad para leer, comprender las distancias, determinar los colores o los contrastes es una de las manifestaciones. Eso hace que sea peligroso que una persona afectada de Alzheimer conduzca un vehículo o maneje una máquina.

¿Cómo prevenirla?

No se sabe qué tanto se puede prevenir la enfermedad de Alzheimer pero sí es posible prolongar algunos años las capacidades cognitivas en buen estado. Expertos recomiendan aprender a detectar los primeros síntomas y ejercitar tanto la memoria como la función intelectual. Algunos consejos claves para prevenir o retrasar la aparición del mal de Alzheimer es el control de riesgo vascular y mantener equilibrados los niveles de colesterol, de presión arterial y de azúcar. La alimentación saludable es importante mantener una alimentación sana, por cuanto se ha comprobado que ciertos alimentos podrían influir en la probabilidad de desarrollar Alzheimer.

Aumenta el consumo de alimentos mono insaturados buenos como son las nueces, los maníes, las almendras, los pistachos, aguacate, canela y aceitunas. También alimentos poliinsaturados como los Omega3 y las legumbres verdes y otros nutrientes como la vitamina E presente en el trigo, los cereales, la vitamina B12 , la vitamina B9 (ácido fólico) y alimentos como las legumbres y las naranjas.

Hay que reducir el consumo de carnes rojas, alimentos refinados, manteca y alimentos grasos derivados de productos lácteos.

La actividad física es muy buena para la salud en general y de la misma manera para prevenir la enfermedad de Alzheimer. Investigaciones establecieron que a partir de 2 horas de ejercicio físico por semana el riesgo de desarrollar la enfermedad se reduce.

No fumar: El tabaquismo es uno de los factores de riesgo del Alzheimer. Se ha demostrado que las personas dependientes del cigarrillo tienen más riesgo de contraer la enfermedad que los que no fuman.

Aumentar la actividad cognitiva: Las actividades cognitivas pueden evitar y prolongar de cierta manera la aparición de la enfermedad así como otras neurodegenerativas. Numerosos estudios determinaron que esas actividades son un buen ejercicio para las funciones cerebrales y la memoria y que pueden ser clave en la prevención de la enfermedad de Alzheimer.

Otros consejos son: tocar un instrumento, leer con frecuencia, estudiar, plantearse desafíos intelectuales como el ajedrez, las palabras cruzadas, los rompecabezas y otros tipos de juegos mentales que estimulan el pensamiento.

¿Qué deben hacer los familiares cuidadores de un paciente?

El Alzheimer, puede hacer que se olvide la cantidad de hijos que hay, las fechas, si se acaba de comer o sí, se es joven o viejo. Sin embargo, los momentos felices están siempre presentes.

Las personas afectadas de Alzheimer reaccionan a los estímulos positivos. Si se comete el error de discutir o de hacer algo que los pone tristes, ese sentimiento quedará en ellos durante mucho tiempo y son muy sensibles a ese tipo de emociones y de allí la necesidad de utilizar siempre un lenguaje positivo y de valorar el poder de las caricias y del afecto.

La música les estimula sus emociones positivas

Los enfermos de Alzheimer, reaccionan de manera increíble a la música. En efecto, despierta en ellos una zona cerebral directamente ligada a las emociones y hace que se vuelvan a abrir al mundo. La vida emocional de un paciente que sufre de Alzheimer está siempre viva. Su memoria se diluye pero el poder maravilloso de las emociones permanece intacto.

Si alguien cercano se encuentra afectado de Alzheimer y nos dice por ejemplo que va a ver a su madre no se debe cometer el error de decirle “¡Pero si murió hace más de 50 años!, ¿No lo recuerdas?”. Decirle eso hará que la persona sufra un impacto emocional innecesario sumado al que ya sufre con esa enfermedad, de modo que se debe evitar esos sufrimientos adicionales.

Todo paciente de Alzheimer necesita respeto, atención, amor y paciencia, de quienes le cuidan.

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