Votar o no votar – Realidad política

Carlos Herrera Opinión
A todas estas, ¿cuál es la respuesta correcta al dilema de votar o no votar? Lo primero a considerar es que ese no es el dilema.

Carlos Antonio Herrera

La opinión de la sociedad civil se debate entre votar, lo cual, por errores de estrategia, implica el riesgo de reafirmar al Régimen Castro-Madurista y mantener el estatus quo de los politiqueros de oficio pescando en rio revuelto; o no votar, que puede interpretarse como una manifestación de inconformidad ciudadana, pero que, igualmente, no produce una opción de cambio real, pues se trata de una expresión políticamente pasiva. Le corresponde al liderazgo político analizar los escenarios posibles y proponer las estrategias y objetivos realistas que conlleven a una solución “eficaz y efectiva”. La respuesta a este debate exige una gran responsabilidad de aquellos quienes aspiran a ser considerados seriamente una opción electoral. Ejercer la política implica poseer una fuerte dosis de realismo y, cuando se usa el término eficaz o efectivo, se refiere a encontrar soluciones que “realistamente” produzcan el efecto esperado. Esto es, plantear un resultado posible – un objetivo – y alcanzarlo luego de ejercer un conjunto de acciones concretas. A este planteamiento debe dársele un sentido práctico, tangible, traducible en tareas que las personas comprometidas puedan ejecutar.

A este respecto, viene a colación la expresión muy comúnmente utilizada “consultar al pueblo que es el dueño del poder”, porque votando reconoces a la ilegal asamblea nacional constituyente del Régimen; de lo contrario, no la reconoces. Pero, no votar es malo porque cedes espacios y, en fin, cualquier opción escogida es mala dentro del infierno instalado por los dueños del poder. Consultarle al pueblo conlleva a una serie de interrogantes en los ámbitos social y político: ¿y eso, con qué se come? ¿Tenemos los medios prácticos para realizar esa consulta? ¿Permitirá el Régimen que se realice una consulta de este tipo? Y, si lo permite porque no tiene más remedio, ¿reconocerá los resultados? ¿Cederá el Régimen ante los resultados obtenidos? ¿Tiene el liderazgo opositor la voluntad política para realizar la consulta y hará honor a su compromiso cumpliendo el mandato de acuerdo con los resultados? Por la experiencia de los años 2016 y 2017, ya se tienen las respuestas a gran parte de estas y otras preguntas. Por ello se perdió el liderazgo opositor, la confianza, la perspectiva política y la comunicación.

Tanto en la gerencia como en la política, es obligante conectar de manera práctica, eficaz y efectiva los objetivos, las estrategias, los recursos, la coordinación y el liderazgo. En Venezuela hay prioridades; por lo que, aun cuando en el Táchira existen organizaciones de la sociedad civil que han propuesto muy interesantes proyectos de País (ideas con las que, en general, se puede estar muy de acuerdo), es menester resolver lo más urgente antes de poner en marcha cualquiera de esos proyectos. Es así como, a manera de parábola, una persona jamás podría pensar en su carrera profesional y su vida futura, si hoy se encuentra perdida en el desierto, sin agua, sin comida y sin comunicación. Si se está en condiciones de supervivencia, tal cual es el estado de cosas actual del País, la prioridad es sobrevivir. Ya después, se podrá concretar una propuesta de desarrollo político, económico y cultural de Venezuela. Luego de resolver las prioridades, podrá hablársele al conjunto ciudadano acerca del proyecto o la propuesta de País. Por ejemplo, de nada sirve pensar en un Gobierno de transición si no hay una salida política a la actual crisis, ¿Cuándo y en qué condiciones iniciaría un Gobierno de transición? ¿Cómo resolver los asuntos políticos para alcanzar esas condiciones? Téngase en cuenta que el daño producido por el chavismo podría calificarse como el peor de la humanidad hecho a una nación sin guerra. Las guerras ofrecen la excusa para la intervención de países extranjeros, Venezuela no tiene, probablemente, esa oportunidad. Por eso, es tan difícil definir soluciones en organismos internacionales. Téngase en cuenta también que Venezuela pasa por una crisis política, económica, social y humanitaria de grandes proporciones; crisis de valores, de principios, en general, una crisis cultural estructural, pero a la vez coyuntural, que la mantiene al borde de un conflicto de mayores dimensiones. Y, con todo esto, ¿saldrá un candidato o agrupación política en el 2018 a hablarle a la gente de los conceptos de libertad, igualdad, civilismo, estado descentralizado, federalismo, régimen parlamentario, etc.? Si no se toman medidas urgentes para resolver los aspectos prioritarios de esta crisis, que, por cierto, el resto del mundo ni siquiera comprende ni cree, estará en juego, no sólo la República, incluso la existencia de la Nación.

Con el uso de los términos “Eficaz y Efectivo” se quiere aportar seriedad a la acción política, dándole significado práctico a la obtención de RESULTADOS (sí, así con mayúsculas). No tener los medios concretos para alcanzar los resultados, aleja la acción política de la realidad, a sabiendas de que un político debe ser realista. Puntualícese aquí el hecho de que el poder en Venezuela está tomado por una banda de delincuentes. Ejercer la política de manera no realista es incorrecto. Actualmente, Venezuela está urgida de Resultados de corto plazo, ineludibles.

A todas estas, ¿cuál es la respuesta correcta al dilema de votar o no votar? Lo primero a considerar es que ese no es el dilema. Si se tiene una política de unidad verdadera, con estrategias y resultados esperados concretos, realistas, adecuadamente promovidos y comunicados a la sociedad, con acciones definidas asignables a cada actor político, que produzcan un movimiento masivo, rápido y total contra el Régimen, en el que cada ciudadano se perciba como actor importante, con un liderazgo sólido, de valor moral y ético, sin jugadas tras bambalinas y en coordinación con las instituciones internacionales, estaremos en presencia de una solución a la crisis venezolana.

Carlos Antonio Herrera Cáceres

Profesor universitario

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