El presidente estadounidense, Donald Trump (c), firma la orden ejecutiva para sacar a EE.UU. del acuerdo comercial TPP  Ron Sachs EFE

La Junta Editorial de El Nuevo Herald fija posición respecto a la decisión del presidente de los Estados Unidos con la publicación de una Editorial titulada: EN NUESTRA OPINIÓN: EEUU no debe dar la espalda a los pactos comerciales

A continuación la editorial completa:

Como prometió en la campaña, el presidente Donald Trump retiró el lunes pasado a Estados Unidos del Acuerdo Trans-Pacífico (TPP), un tratado de libre comercio con otros 11 países que el presidente Barack Obama había defendido.

La decisión no fue una sorpresa: el TPP se había convertido en un acuerdo tan políticamente tóxico, que no había una posibilidad realista de que el Congreso lo aprobara.

¿Qué es el TPP? Doce países que bordean el océano Pacífico firmaron un tratado de asociación en febrero del 2016. Juntos, representaban aproximadamente el 40 por ciento de la producción económica del mundo.

El pacto tenía el objetivo de profundizar los lazos económicos entre estos países, eliminar aranceles y fomentar el crecimiento para impulsar el crecimiento. Trump prometió en la campaña que sacaría a Estados Unidos del acuerdo porque no cumplía con su exigencia de poner a “Estados Unidos primero”.

Sin embargo, las razones del acuerdo —que Estados Unidos estará mucho mejor si las reglas del comercio internacional se acercan más a las nuestras, y que el incremento del comercio alienta el crecimiento económico— siguen teniendo una importancia vital. Y el razonamiento geopolítico es igual de sólido.

El nuevo presidente no debe perder de vista ninguno de estos puntos. En la orden ejecutiva que firmó, Trump declaró su intención de no buscar acuerdos comerciales multilaterales, sino llevar a cabo conversaciones sobre comercio “directamente con países individuales” sobre una base bilateral, en busca de mejores resultados para los trabajadores norteamericanos. (Aparte, se cree que el gobierno tratará de renegociar el Acuerdo de Libre Comercio de Norteamérica con Canadá y México.)

Sin duda, es más sencillo llegar a acuerdos con socios comerciales uno por uno, sobre todo cuando se negocia con países ansiosos por exportar más productos a nuestro país.

Pero adoptar distintas reglas para cada socio comercial crea un laberinto que dificulta a las empresas norteamericanas operar internacionalmente. Más importante: retrasará los esfuerzos por que el resto del mundo adopte las normas norteamericanas sobre salarios y horarios, protección ambiental y otros factores que humanizan el comercio pero aumentan el costo para las compañías.

Entretanto, abandonar el TPP aumentará la influencia de China sobre las economías asiáticas a la vez que reduce la credibilidad de Estados Unidos como líder comercial.

No está claro por qué Trump considera que el tratado es malo. Evidentemente, culpa a ese tipo de acuerdos de la disminución de los empleos en el sector fabril norteamericano y el aumento de los productos importados, sobre todo de México y de China.

Pero esos fenómenos ocurren principalmente por la globalización y la automatización, no por la reducción de los aranceles norteamericanos. Un objetivo de los acuerdos comerciales es lograr una igualdad de condiciones para todos los participantes. El gobierno de Trump tal vez no pueda alcanzar ese objetivo negociando con cada país uno por uno.

En vez de alejarse de nuestros socios comerciales de Asia, Trump debe presentar una contrapropuesta que adelante los intereses de EEUU en la región.

Este editorial se publicó originalmente en Los Angeles Times.

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