Desaparecieron los reales e imponen controles

Arturo Molina Opinión
Los revolucionarios siglo XXI aprendieron a ser magos y desaparecen las cosas y bienes sin vergüenza alguna. Así lo hicieron con los reales de los venezolanos, e intentan hacerlo con la sociedad.

Arturo Molina @jarturoms1

La destrucción económica y social implementada por el régimen de los revolucionarios siglo XXI en Venezuela, se ha mostrado en diferentes facetas durante largos y fatídicos 20 años en ejercicio del poder. Así lo registra la escasez generalizada y el incremento de los precios en los productos, haciendo comparsa con ello la inflación, anunciada en millones, con la carga del maquillaje que el ente rector de la economía (BCV) le hace para esconder la realidad y la ingobernabilidad que deambula a lo largo y ancho de la geografía nacional.

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Programas de televisión por allá en 1999-2000, les servían a los revolucionarios del siglo XXI para anunciar al país las transformaciones que acometerían en infraestructura educativa, hospitalaria, vialidad, agroindustria y repetían año tras año, señalando el 2019 como el aterrizaje del desarrollo y progreso nacional. Mapa en mano se indicaba la conexión ferroviaria que tendría Venezuela, para facilitar el transporte de la producción y las personas hasta los lugares más apartados. La explotación y comercialización gasífera. La llegada de miles de turistas. Convenios iban y venían. Al finalizar cada alocución los adeptos al régimen lanzaban morteros en barriadas y pueblos. La fiesta aparecía para celebrar tal acontecimiento. Hasta dinero les daban a los seguidores de la revolución para llevarlos a las concentraciones. Épocas de vacas gordas con siembra estéril.

Millones de dólares supuestamente fueron invertidos en centrales azucareros, empresas lecheras, tomateras, cultivos verticales y horizontales, o hacia arriba y hacia abajo, de un lado para el otro, polleras en apartamentos, plataneras, siembra de acetaminofén, planta aceitera, complejos turísticos y habitacionales, autopistas, carreteras, avenidas, calles,…de ello queda registro para la historia. En pleno sexto mes del año 2019, se evidencia lo contrario a lo prometido en aquellos tiempos.

El peritaje les sirvió a los revolucionarios siglo XXI para construir sistema corrupto y sustraer el erario público en beneficio particular. Lo hicieron con pausa, mesura y disciplina. Acabaron con las reservas internacionales, el fondo chino (convenio que hoy cobran los señores asiáticos con creces), los ingresos petroleros. Hoy todo se desmorona. Ese era el salto que en realidad aplicarían. Hacer que la pobreza alcanzara para todos los ciudadanos, excluyendo a la élite gubernamental.

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El oficialismo ha extendido su brazo corrupto hacia la frontera venezolana con el lado colombiano, facilitando la proliferación de grupos irregulares, especulación, matraca, vacuna. Desde 2015 han cercenado el paso vehicular y peatonal a los habitantes de la zona y a visitantes. Anuncian abrirla, pero todo es manipulación, falsedad y aplicación de controles que incrementan humillación y corrupción. La gobernadora del Táchira Laidy Gómez ha exigido el libre tránsito y activación de aduanas desde años atrás, ahora lo reafirma de forma acertada y contundente. Los revolucionarios siglo XXI aprendieron a ser magos y desaparecen las cosas y bienes sin vergüenza alguna. Así lo hicieron con los reales de los venezolanos, e intentan hacerlo con la sociedad.

Arturo Molina          

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