Responsabilidad política

Noel Alvarez opinión
También recuerda Francisco, que el papa San Pablo VI subrayaba: “Tomar en serio la política en sus diversos niveles, local, regional, nacional y mundial, es afirmar el deber de cada persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, y en última instancia, de la humanidad”. 

Noel Álvarez* @alvareznv

“La política, cuando se lleva a cabo con el respeto fundamental por la vida, la libertad y la dignidad de las personas, puede convertirse verdaderamente en una forma eminente de caridad”. Esto lo dijo el papa Pio XII y lo repitió hace poco el papa Francisco.  Con este concepto podrían estar de acuerdo todos los políticos, de cualquier procedencia cultural o religiosa que deseen trabajar juntos por el bien de la humanidad. Para que este hecho se materialice, ellos deben practicar las virtudes base de una buena acción política: la justicia, la equidad, el respeto mutuo, la sinceridad, la honestidad, la fidelidad y en esencia la búsqueda de la paz.

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Para hablar de la paz, el papa Francisco, recordó la labor del Cardenal vietnamita Nguyen Van Thuan, quien vivió gran parte de su vida encarcelado, luchando por la paz y la libertad de su pueblo. Este cardenal fue quien propuso las “bienaventuranzas del político”. François-Xavier Nguyễn Văn Thuận, fue nombrado por Pablo VI arzobispo coadjutor de Saigón, pero a los pocos meses, con la llegada del régimen comunista al poder en Vietnam, fue arrestado. Pasó 13 años en la cárcel, 9 de ellos en régimen de aislamiento. En 1991 fue autorizado a visitar Roma, pero luego se le impidió retornar a su país. Desde entonces vivió exiliado en esa ciudad, hasta la hora de su muerte.

Dice el sumo pontífice que “hoy más que nunca, nuestras sociedades necesitan artesanos de la paz que puedan ser auténticos mensajeros y testigos de Dios que quieran y busquen  el bien y la felicidad de la familia humana. Mantener al otro bajo amenaza significa reducirlo al estado de objeto y negarle la dignidad. Es la razón por la que reafirmamos que el incremento de la intimidación, así como la proliferación incontrolada de las armas son contrarios a la moral y a la búsqueda de una verdadera concordia. El terror ejercido sobre las personas más vulnerables contribuye al exilio de poblaciones enteras en busca de una tierra de paz”.

El máximo líder del catolicismo dijo que, en efecto, la paz es fruto de un gran proyecto político que se funda en la responsabilidad recíproca y la interdependencia de los seres humanos, pero es también un desafío que exige ser enfrentado día tras día. Explicó que la armonía es una conversión del corazón y del alma, pero que desgraciadamente, muchos políticos fallan en la búsqueda de la excelencia e incluso de “la santidad porque no son conscientes de su papel y del impacto que su trabajo tiene en la sociedad. Es una tragedia que muchos políticos llegan a cargos públicos buscando el beneficio personal, o satisfacciones egocéntricas a través de la presencia en medios y en el ejercicio del poder.

Señala el Prelado. “Sabemos bien que la búsqueda de poder a cualquier precio lleva al abuso y a la injusticia”. De ahí que la política sea “un vehículo fundamental para edificar la ciudadanía y la actividad del hombre”, si bien cuando quienes los que se dedican a ella “no la viven como un servicio a la comunidad humana, puede convertirse en un instrumento de opresión, marginación e incluso de destrucción”.  También recuerda Francisco, que el papa San Pablo VI subrayaba: “Tomar en serio la política en sus diversos niveles, local, regional, nacional y mundial, es afirmar el deber de cada persona, de conocer cuál es el contenido y el valor de la opción que se le presenta y según la cual se busca realizar colectivamente el bien de la ciudad, de la nación, y en última instancia, de la humanidad”.

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Concluye diciendo Su Santidad, “estos vicios, que socavan la democracia, son la vergüenza de la vida pública y ponen en peligro la paz social: la corrupción, en sus múltiples formas de apropiación indebida de bienes públicos o de aprovechamiento de las personas; la negación del derecho; el incumplimiento de las normas comunitarias; el enriquecimiento ilícito; la justificación del poder mediante la fuerza o con el pretexto arbitrario de la razón de Estado y  por último la tendencia omnipresente de pretender perpetuarse en el poder”.

*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noelalvarez10@gmail.com

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