Hugo Chávez

Arturo Molina Opinión
El apoyo de gobiernos de Estados Unidos, Canadá y Comunidad Europea han sido fundamentales para mantener a raya al tirano, pero es la sociedad venezolana la que debe definir con hidalguía, firmeza y contundencia, si la cofradía de irresponsables en torno al déspota debe salir o mantenerse en el poder. Esa es la línea de acción planteada desde la Asamblea Nacional. Librar a Venezuela del usurpador, es librarla de las huestes del mal, incubadas por Hugo Chávez.

Arturo Molina @jarturoms1

El coronel Hugo Chávez, militar golpista, perdonado por el entonces Presidente de Venezuela fallecido Rafael Caldera, y devenido en Presidente de la República por la decisión de la minoría, (convertida en mayoría) que se presentó a sufragar en las elecciones de 1998 (jurando en la cara de su salvador y ante la constitución moribunda en febrero 1999), se dio a la tarea de engañar a sus seguidores con promesas y ofrecimientos cuyo real objetivo era el enriquecimiento personal, familiar y de su entorno. Validó su estrategia a través de alianzas con dictadores extranjeros, a quienes les entregó el manejo y decisiones en el poder y de la riqueza natural del país. Se mostró como hombre de bien para sembrar el mal. En tiempo de bonanza regalo a los ciudadanos el espejismo de que la fortuna interna les pertenecía, para ir generando la complicidad requerida en su macabro plan de destrucción y esclavitud de la sociedad.

Lea también: Parásitos comesesos por Noel Álvarez

La enseñanza reina y se promueve constantemente en las huestes de sus discípulos. Sin escrúpulo posesionan sobre el arco minero en suelo de los Estados Bolívar y Amazonas a los invasores cubanos, rusos, chinos, árabes, paramilitares, guerrilleros, terroristas, con quienes tienen y mantienen afinidad. Vienen a saquear el petróleo, oro, hierro, coltán, y pare de nombrar. Son pirañas desesperadas por dinero; no son aptos para el trabajo creador; su formación es para la destrucción, el odio, rencor, envidia, pleito y la guerra. El oficialismo tiene 20 años lacerando la mente de los ciudadanos, promoviendo e inculcando la miseria.

Hugo Chávez abrió posibilidad para que Venezuela pudiera ser despojada del Territorio Esequibo, con superficie de 159.542 km cuadrados y riquezas naturales incalculables. Lo hizo en honor a su avaricia. Hoy ese suceso se cierne en puertas en detrimento de las nuevas generaciones y el desarrollo del país. Lo reclamado por nuestros ancestros, es entregado por quienes no sienten la patria. Los errores se admiten, repetirlos es de ingenuos, o tal vez del mediocre.

Hugo Chávez corrió libremente por el mundo comprando conciencias y apoyo internacional con dinero de los venezolanos. Así se hizo de un liderazgo en el continente. Fue artífice en el lavado de dinero e ingreso del mismo de forma ilegal a otras naciones, para auspiciar el quiebre de gobiernos democráticos, e implantar dictaduras. Lamentablemente los gobernantes demócratas le subestimaron, al igual que se hizo a lo interno del país. El contexto de calamidad presente mueve el tablero de la opinión de gobiernos e institucionalidad internacional en defensa de los Derechos Humanos.  Lo hacen dependiendo de los intereses de sus propias naciones, pero es digno de admirar a los Presidentes de Colombia, Chile, Ecuador, Perú, Brasil.

Lea también:  Hace 17 años por Arturo Molina

El apoyo de gobiernos de Estados Unidos, Canadá y Comunidad Europea han sido fundamentales para mantener a raya al tirano, pero es la sociedad venezolana la que debe definir con hidalguía, firmeza y contundencia, si la cofradía de irresponsables en torno al déspota debe salir o mantenerse en el poder. Esa es la línea de acción planteada desde la Asamblea Nacional. Librar a Venezuela del usurpador, es librarla de las huestes del mal, incubadas por Hugo Chávez.

Arturo Molina

jarturomolina@gmail.com

@jarturoms1

www.jarturomolina.blogspot.com

 

Deja un comentario