La frontera

Arturo Molina Opinión
Mientras los gobiernos colombianos han ido tendiendo puentes de entendimiento con países de avanzada para alcanzar progreso, abriendo puertas para la integración, del lado venezolano se violan Derechos Humanos de los ciudadanos, dejando a su alrededor desolación, tristeza, retroceso, abandono, cerco, confrontación, hambre, enfermedad, miseria y muerte. La frontera es prueba de ello.

Arturo Molina @jarturoms1

La frontera venezolana del lado del Táchira con el Norte de Santander vive situaciones difíciles como el resto del país. El contexto en este lado del espacio nacional se recrudece por ser frontera activa, -en todos los ámbitos, con un nivel de flujo poblacional impresionante-, unos porque van a adquirir los productos de la dieta diaria que no se consiguen de este lado, y si los encuentra es a precios exorbitantes, imposibles de adquirir, y otros porque van a cumplir jornada laboral o se van del país en busca de ingresos que les permita vivir con dignidad para no morir de mengua.

Lea también: Estoy muy preocupada pero también muy atenta por Eleonora Bruzual

En manos del régimen todo evento se transforma en ilegal y en negocio de explotación en contra del necesitado. Lo hicieron con la economía, empresa privada, sector agropecuario, alimentos, medicinas, empresas básicas, hospitales, energía eléctrica, educación, gasolina, gas doméstico. Con el cierre del paso peatonal en la frontera, obligan a los ciudadanos a usar las denominadas trochas y cancelar por ello a grupos irregulares, quienes controlan el pago desde el lado venezolano, siendo cómplice de la arbitrariedad, en abierta violación de los Derechos Humanos de los ciudadanos, consagrados en la Constitución Nacional, y en tratados, convenios y acuerdos de carácter internacional.

Su carácter totalitario los lleva a creer que son dueños de la gente, bienes, territorio nacional e internacional.  Algunos aspectos legales que regulan las migraciones entre los dos países con anterioridad a la llegada al poder de los socialistas siglo XXI, como el Estatuto de Régimen Fronterizo suscrito en Caracas el 05-08-1942, y ratificado el 22-02-1994; el Tratado de Tonchala suscrito el 06-11-1959, con carácter de exclusividad para tratar aspectos de la problemática de las relaciones laborales de los migrantes. El Acuerdo Comercial de Desarrollo Económico de julio 1963, ratificando los anteriores, o el Convenio Simón Rodríguez del 26-10-1973, referente al tratamiento multilateral en materia migratoria, sirvieron de base para superar diferencias y fortalecer las relaciones.

El avance en esa materia no se queda allí, se puede destacar que en el marco de la Comisión del Acuerdo de Cartagena el tratamiento de las migraciones se fortaleció con la Promulgación de la Decisión 116, conocida como Instrumento Andino de Migraciones Laborales, sustituido en 2003 por la Comunidad Andina de Naciones por la Decisión 545.

La intención del régimen en desconocer esos acuerdos es porque no se ajustan a sus pretensiones ideológicas, por ello arremeten contra las Zonas de Integración Fronteriza, que promulga la promoción del libre tránsito sin obstáculos, contenida en el Tratamiento Multilateral de las Migraciones en Decisión 501 de la Comunidad Andina de Naciones. También lo hacen con la Decisión 502 (Centros Binacionales de Frontera); 503 (Reconocimientos de Documento de Identidad); 504 (Pasaporte Andino); 527 (Modificación de la Tarjeta Andina de Migración T.A.M.).

El régimen en su afán propagandístico y de confrontación permanente recurre a la creación de organismos paralelos con la finalidad de recoger a sus libres pensadores y armar nueva estructura de poder, caso UNASUR, sustentada en maniobra multipolar, con base en proyecto político y económico dentro de lo que denominan socialismo del siglo XXI. Estrategia para saquear y enriquecer con recursos naturales de los venezolanos a gobernantes de su entorno, en detrimento de la nación.

Lea también:  ¿Ahora quién podrá defendernos? por Noel Álvarez

Mientras los gobiernos colombianos han ido tendiendo puentes de entendimiento con países de avanzada para alcanzar progreso, abriendo puertas para la integración, del lado venezolano se violan Derechos Humanos de los ciudadanos, dejando a su alrededor desolación, tristeza, retroceso, abandono, cerco, confrontación, hambre, enfermedad, miseria y muerte. La frontera es prueba de ello.

Arturo Molina

jarturomolina@gmail.com

@jarturoms1

www.jarturomolina.blogspot.com

 

Deja un comentario