Las 5 tendencias que marcarán el futuro de la educación

Educación
La digitalización, la migración y el envejecimiento de la población son algunos de los factores que influyen en el porvenir de los sistemas educativos, según el informe Tendencias que transforman la educación 2019 de la OCDE. 

¿Cuáles son los principales movimientos económicos, políticos, sociales y tecnológicos que influirán en la educación del futuro? Para responder a esta cuestión, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) ha lanzado su informe Tendencias que transforman la educación 2019, en el marco del Foro Mundial de Educación, que se ha realizado en Londres.

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“Examinar el futuro de la educación a la luz de las tendencias globales es clave para asegurar que contribuye al desarrollo pleno de los individuos como personas, ciudadanos y profesionales competentes”, señala la OCDE en la publicación, cuyo lanzamiento casi coincide con el Día Internacional de la Educación, que se celebra por vez primera este 24 de enero.

Por ello propone a los países tener en cuenta en sus políticas educativas futuras todas aquellas tendencias que pueden impactar a la educación y que se enumeran a continuación…

  1. Globalización centrada en Asia y más migración

El equilibrio del poder económico global se está desplazando hacia Asia, debido a las grandes economías que están emergiendo en China e India, lo cual influirá en los sistemas educativos, en cuanto a que tendrán que tomar medidas para preparar a los estudiantes ante un mundo global dominado por estos países.

“La educación tiene por tanto un papel importante que desempeñar para equipar a los estudiantes con las competencias necesarias para progresar en este futuro global”, explica la OCDE. También debe contribuir a la lucha contra el cambio climático y la desigualdad, problemas que considera urgentes de resolver.

El informe vaticina que en la próxima década la mayoría de la población mundial estará formada por la clase media, lo que obligará a los sistemas educativos a brindar una educación de más calidad, porque las personas serán cada vez más exigentes respecto a la formación que reciben.

Según la OCDE, la movilidad internacional seguirá aumentando. Como muestra de esto señala que el número total de migrantes internacionales ha crecido en un 69 % entre 1990 y 2017, de 153 a 258 millones de personas. Por tanto, los sistemas educativos deben establecer medidas para integrar de mejor manera a estudiantes de origen diverso y ofrecerles una educación de calidad. “Hoy en día, la heterogeneidad social en las aulas plantea uno de los mayores desafíos para los docentes”, advierte el informe.

  1. La ciudadanía, la participación democrática y la igualdad, en crisis

Una democracia funcional se construye sobre las capacidades cívicas de sus ciudadanos y su participación directa en los asuntos públicos, señala el informe. No obstante, el mundo vive un creciente malestar político y social que se ve reflejado en la baja participación cívica y electoral experimentada en los últimos años, así como en la desigualdad de oportunidades de algunos colectivos.

La educación presente y futura debe tener en cuenta este ambiente social y político. Su papel es importante para fomentar la ciudadanía democrática y mejorar la participación cívica y social entre los estudiantes y, en general, en todas las personas. Para ello, requiere de asignaturas, programas y proyectos educativos que ayuden a desarrollar estas habilidades en el alumnado.

  1. La inseguridad mundial y el cambio climático

Los países de la OCDE se enfrentan a desafíos de seguridad cada vez más complejos, provocados por el cambio climático (que ocasiona sucesos meteorológicos extremos), el terrorismo e incluso el robo de datos personales de la ciudadanía.  Asimismo, la gente se siente cada vez menos segura sobre su situación financiera y laboral.

“Y a pesar de unas calles más seguras y la reducción en las tasas de criminalidad, las personas perciben un mayor nivel de riesgos, y familias y comunidades están preocupadas por la seguridad de sus hijos”, señala el informe.

En este sentido, la educación puede desempeñar un papel para ayudar a los niños y jóvenes a comprender, prevenir y mitigar los riesgos que amenazan su seguridad; además de prepararlos para que sepan distinguir entre los riesgos percibidos y los reales.

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  1. El creciente envejecimiento de la sociedad

En los últimos 45 años, la esperanza de vida al nacer ha aumentado en los países de la OCDE de un promedio de 70 a 80 años y se espera que la proporción de personas de 65 años o más crezca significativamente, señala el informe. Esto contribuye a que los trabajadores sean más mayores y se enfrenten a una creciente inseguridad en el mercado laboral, por lo que tendrán que acceder a nuevas oportunidades de formación.

Por otro lado, en muchos países, los adultos mayores tienen habilidades inadecuadas para administrar información digital compleja. Los gobiernos y los empleadores deben facilitar oportunidades de formación a lo largo de la vida a estas personas, recomienda el informe.

  1. Digitalización y surgimiento de culturas modernas

En 2017, tres de cada cuatro usuarios de Internet de 16 a 74 años utilizaban internet a diario o casi todos los días. En 2018, el número de registros de datos robados o pirateados fue el más alto en un año, y la necesidad de expertos en seguridad cibernética está creciendo.

En este contexto de un mundo cada vez más digitalizado, el sistema educativo debe adaptarse y evolucionar para aprovechar las herramientas y fortalezas de las TIC y, al mismo tiempo, abordar su posible uso indebido, como el ciberacoso y los problemas de privacidad, señala el informe.

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Además, la educación debe continuar alentando a los estudiantes, y especialmente a las niñas y ciertas minorías, a elegir asignaturas STEM (ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas).

“El dilema para la educación es que los tipos de cosas que son fáciles de enseñar y probar también se han vuelto fáciles de digitalizar, automatizar y externalizar”, ha indicado Andreas Schleicher, director de Educación y Habilidades de la OCDE, durante la presentación del informe. “Tenemos que pensar mucho más en cómo las habilidades humanas complementan la inteligencia artificial de las computadoras, para que podamos terminar con humanos de primera clase en lugar de robots de segunda clase”.

La OCDE también destaca que los cambios en las familias y los roles de género, así como el enfoque más individualista de la sociedad y un sentido decreciente de pertenencia, transforman la educación tanto en el presente como en el futuro. En este sentido, aboga para que las políticas educativas se encaminen a afrontar estos retos.

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