Tiranos y censores

Noel Alvarez opinión
Durante la dictadura de Pérez Jiménez, las rockolas que funcionaban en casi todos los botiquines de Venezuela, tenían un disco 45 rpm, “especie de bambuco”, enviado por la Seguridad Nacional, cuya letra comenzaba diciendo: “Coronel Marcos Pérez Jiménez, presidente constitucional, elegido por el pueblo…”. Al régimen usurpador no se le han ocurrido ideas como esta, pero, debido a su escasa popularidad, no dudo que seguirá implementando mecanismos diversos para penetrar el subconsciente de los indecisos. 

Noel Álvarez* @alvareznv

“A ningún periodista se le dice lo que debe escribir, pero se le prohíbe escribir lo que en nuestra opinión pueda ser malo para la moral o el progreso del país”. Esto dijo el dictador Marcos Pérez Jiménez en una entrevista publicada por la revista Time, en febrero de 1955.  Así piensan y actúan los tiranos en contra de quienes respetan y defienden las libertades públicas.

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El dictador tenía un censor nacional, llamado Vitelio Reyes, quien controlaba todos los medios de comunicación de Caracas. Este personaje contaba con un grupo de acólitos que replicaba sus desmanes, en las regiones. Ese comité decidía lo que se podía, o no, publicar. De esa dura tiranía quedó esta frase pronunciada por el censor que fue publicada por algunos medios de la época: “General Pérez Jiménez, hoy le censuré tres artículos a El Nacional. A ese Otero Silva, hay que sacarlo del país, porque tiene a la prensa embochinchada”.

El diario La Esfera intentó publicar una broma sobre  Pedro Estrada, y Vitelio se lo impidió, luego se lo reportó al dictador: “Figúrese mi general, esos comunistas mamándole gallo a Don Pedro Estrada con este chiste: esos restos que encontraron en una casa que demolieron para construir la avenida Bolívar y que los pendejos de la Academia de la Historia dijeron que podían ser los de Diego de Lozada, alrededor del tema se armó una discusión y algún enemigo del régimen dijo, que se los enviaran a Don Pedro, que con tan buenos métodos que tiene para hacer hablar a los adecos, seguro que  en menos de una hora, hace que los huesos confiesen”.

Los regímenes tiránicos lo primero que hacen es controlar todo el aparato comunicacional. La censura es su instrumento para tapar las violaciones a los derechos humanos. La persecución a los medios de comunicación y la restricción de la información conforman una degradante ecuación que les permite ocultar la violación de los derechos más elementales. Así actuó Pérez Jiménez cuando su régimen estaba herido de muerte. Hoy, además de la persecución directa utilizan otros mecanismos, tales como: demandas ante tribunales serviles, control de asignación de papel a través de corporaciones censoras, hasta llegar a los mecanismos más sofisticados que permiten bloquear el acceso a redes sociales.

Pareciera que los tiranos tienen un patrón común de actuación, cuenta la historia que cuando Hitler ascendió al poder, le preguntó al ministro de información y propaganda, Paul Josep Goebbels ¿Cuántas emisoras de radio hay en Alemania? 350, Führer, fue la respuesta. A partir de mañana, hay una sola, sentenció Hitler. Y ¿cuántos periódicos y revistas circulan en el país? 90, apreciado  líder.  “A partir de mañana circulará un solo medio de comunicación controlado por nosotros. Los demás no tendrán papel, tinta, ni anuncios y si se atreven a salir a la calle, asalten sus talleres, destrocen su maquinaria, quemen sus oficinas y a los dueños y periodistas llévenlos presos y si se resisten, mátenlos”.

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Napoleón Bonaparte acuñó esta frase: “Tres diarios adversos son más temibles que mil bayonetas”.  El problema de la libertad de expresión es una epidemia mundial con una cantidad de países en los que no hay libertad de prensa. En el siglo pasado, cada político tenía su periódico, ahora cada Gobierno tiene sus propios medios de comunicación y a los demás, solo los dejan vivir en una “pseudolibertad”, en donde el control es total.  La censura suele ser el recurso más utilizado por las naciones que viven bajo los designios de una tiranía, por eso, todo lo que tiene que ver con el ejercicio del periodismo y las distintas formas que adopta el arte, son el foco de atención de los organismos que tienen asignada la tarea de controlar sus contenidos.

Durante la dictadura de Pérez Jiménez, las rockolas que funcionaban en casi todos los botiquines de Venezuela, tenían un disco 45 rpm, “especie de bambuco”, enviado por la Seguridad Nacional, cuya letra comenzaba diciendo: “Coronel Marcos Pérez Jiménez, presidente constitucional, elegido por el pueblo…”. Al régimen usurpador no se le han ocurrido ideas como esta, pero, debido a su escasa popularidad, no dudo que seguirá implementando mecanismos diversos para penetrar el subconsciente de los indecisos.

*Coordinador Nacional del Movimiento Político GENTE

Noelalvarez10@gmail.com

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