Ayuda humanitaria

Arturo Molina Opinión
La legítima Asamblea Nacional sigue actuando. La ruta acordada no tiene giro. El usurpador debe salir del poder, para establecer junta de gobierno y ponderar elecciones libres, autenticas, democráticas. La Ayuda Humanitaria es un paso firme en esa conquista.

Arturo Molina @jarturoms1

La imposición de modelo político y económico a la sociedad venezolana por parte de los revolucionarios socialistas siglo XXI, generó desde su inicio una serie de acciones de diversos frentes para informar a los ciudadanos del abismo en que se caería de subsistir en el tiempo tal aberración. Fueron voces reclamando en el desierto ante el apoyo que se graneaba el nuevo sistema de gobierno y su representante, a través de la dádiva y la manipulación.

La corrupción era bandera a combatir en términos del discurso falso del régimen entrante. Su principal actor se jactaba diciendo que por culpa de los ricos existían los pobres. Tal era el odio inyectado en las personas y familias, que se reivindicaba el derecho a robar y asesinar para comer. Todo pensado milimétricamente para sembrar el delito y hacer cómplices de sus apetencias ilegales a ciudadanos honestos y trabajadores. Tenían que corromperlos, y a los menos comprarlos, envilecerlos y utilizarlos como esclavos. Ese era su verdadero propósito.

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Han pasado largos 20 años de desgobierno del socialismo siglo XXI y los resultados de esa gestión exponen a la sociedad venezolana en su conjunto diezmada, empobrecida, desnutrida, molesta y envalentonada. El régimen se ha empecinado en violentar permanentemente el estado de derecho. Hacen de la Constitución papel tóale, y cuando se ven apurados la muestran para exigir respeto. Persiguen y secuestran al disidente y su familia. Abrazan el hambre, miseria, muerte y rencor como sus estandartes.

La ayuda humanitaria exigida por más del 85 % de las personas residentes en el territorio nacional es desoída por el régimen, y niegan su ingreso al país, señalándola de limosna e intento de invasión, mostrándose desesperados, iracundos, atorrantes, con verbo soez y bravuconerías que afirman al culpable.  Hundidos en lo ilegal se asustan al oír el ruido de sirena venida desde el exterior. Apuestan a una segunda guerra fría, ya no bipolar, sino multipolar, entregando la explotación de la riqueza natural a gobernantes ligados a sus demencias y equivocaciones, quienes reclaman los servicios de sus nuevos súbditos. Desde que llegaron los revolucionarios siglo XXI al poder, Venezuela dejó de ser en la práctica un país libre y soberano, eso solo existe en el discurso de esos trogloditas.

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La Ayuda Humanitaria está en la frontera colombo-venezolana. Su ingreso a territorio venezolano es cuestión de horas. La exigencia es a las Fuerzas Armadas para que permitan que los ciudadanos puedan recibirla. La disposición y colaboración de los gobernadores democráticos siempre ha sido un hecho. Los centros de salud y su personal se encuentran listos y motivados. Los protocolos para hacer realidad el beneficio se han cumplido. Hay que parar la muerte y la desnutrición. La legítima Asamblea Nacional sigue actuando. La ruta acordada no tiene giro. El usurpador debe salir del poder, para establecer junta de gobierno y ponderar elecciones libres, autenticas, democráticas. La Ayuda Humanitaria es un paso firme en esa conquista.

Arturo Molina

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@jarturoms1

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