Uvas de ausencia

uvas de ausencia
En esta Cena de la Noche Vieja vamos a reencontrarnos con los seres más cercanos a fin de  alimentar el fuego de la esperanza para disipar la oscuridad de la incertidumbre. Será la cena de todos los venezolanos para que nunca más tengamos necesidad de saborear las ácidas UVAS DE LA AUSENCIA.

Felipe Guerrero

Nuevamente estamos convocados para despedir  el año que termina, para dar la bienvenida a esta nueva estación y para compartir en la Noche Vieja el encuentro con los seres más cercanos a fin de  alimentarnos en el fuego del hogar, con la esperanza de que el sol triunfara sobre la oscuridad, que es como decir sobre la muerte.

Nos reuniremos  en torno a la mesa y sentiremos que el aliento de los seres queridos hará más fácil vencer todas las dificultades de la vida, pero en este tiempo al levantar la vista para contemplar esos rostros del afecto, veremos atónitos, la desaparición de comensales en la mesa. En esta hora,  muchas sillas estarán vacías porque corresponden a los ausentes que como dijo Cortázar «Sin buscarlos los encontramos por todos lados, principalmente cuando cerramos los ojos».

Hoy en el encuentro de la Noche Vieja se notará el desvanecimiento de muchos, pero en esta cena con uvas de carencia y privación, son las madres venezolanas quienes van a paladear con mayor intensidad el desconsuelo de la despiadada  amargura. Hoy como nunca repetimos con el poeta del exilio: «¡Madre, cómo son de ácidas las uvas de la ausencia!»

Y… en medio de la orfandad que se vive en el ambiente recitamos: Madre en esta noche de las uvas ácidas dos cielos bendigamos: «La Patria, donde nuestro corazón está preso y la Madre, que es la patria que primero habitamos».

Las sillas estarán vacías, pero los ausentes desde el exilio volverán a compartir  la mesa porque se podrá arrancar a la persona de su patria, pero no se podrá arrancar la patria del corazón de la persona. En definitiva en la vida para tener fuerzas hemos de volver siempre a nuestros afectos más profundos y originarios: es allí en donde encontramos el valor necesario con el cual seguir adelante por los seres que amamos, por los seres que nos aman. Esta noche en la «Cena de las Ausencias» es el momento oportuno para valorar amor de los que están y  el amor de los que ya no están físicamente con nosotros, porque esa valoración nos otorga el abono necesario para seguir sembrando el árbol de la solidaridad en nuestra sociedad.

Yo aprendí a conocer el exilio en el verso de Andrés Eloy. En una hora como esta dirá el poeta del exilio: «Madre: Esta noche se nos muere un año» y con nostalgia dibuja una imagen similar a la que viven miles de venezolanos en este momento. «Los cuatro que aquí estamos nacimos en la pura tierra de Venezuela,  La del signo del éxodo, la que algo tiene y nadie sabe dónde, si en la leche, en la sangre o  la Placenta, que el hijo vil se le eterniza adentro y el hijo grande se le muere afuera».

Después me enseñará Mario Benedetti que el exilio comenzó    «Cuando me confiscaron la palabra / y me quitaron hasta el horizonte / cuando salí silbando despacito / y hasta hice bromas con el funcionario / de emigración o desintegración /y  hubo el adiós de siempre con la mano / a la familia firme en la baranda / a los amigos que sobrevivían…»

En esta Cena de la Noche Vieja vamos a renovar la inseparable unión del amor filial y del amor a la tierra. Vamos a renovar la esperanza del retorno de todos para volver a encontrarnos «Playa, montaña y llanura, / patria con la madre entera / tan pegada a la cadera /como un hijo en la cintura, / y una luz que no le hiciera / tan negra la sepultura… » Ya vendrá el tiempo en el cual nos reencontraremos con las madres y con la Patria juntas «Y…  la estrella de diez puntas / de su mano entre la mía, / sin respuestas, sin preguntas, / sin un odio todavía. Porque la ausencia despierta / en mi esperanza cautiva / ese olor de patria viva / que dejó la madre muerta»

En esta Cena de la Noche Vieja vamos a reencontrarnos con los seres más cercanos a fin de  alimentar el fuego de la esperanza para disipar la oscuridad de la incertidumbre. Será la cena de todos los venezolanos para que nunca más tengamos necesidad de saborear las ácidas UVAS DE LA AUSENCIA.

E-mail: felipeguerrero11@gmail.com

 

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