Nosotros y algunos más

Paciano Padrón opinión
Ante la encrucijada del 10 de enero distintas acciones podrían ser tomadas por la comunidad internacional, desde el retiro del reconocimiento diplomático al régimen usurpador, el bloqueo petrolero, la orden de captura a Nicolás Maduro por un tribunal internacional y hasta la ya antes mencionada intervención militar multilateral, o cualquiera otra de las numerosas opciones que brinda la diplomacia y la política internacional… Venezuela nos necesita a nosotros y a algunos más. 

Paciano Padrón @padronpaciano

Es obvio que la tragedia de Venezuela compete a los venezolanos; es nuestro rollo, diríamos coloquialmente; somos las principales víctimas y los llamados en primer orden a actuar para el cambio. Pero no somos las únicas víctimas, ni los llamados en exclusiva a intervenir, si bien debemos estar en primera fila, con un propósito claramente definido y la necesaria unidad de comando y acción.

A lo largo de los ya casi 20 años completos de este proceso comunista (bajo los remoquete de revolución bolivariana y de socialismo del siglo XXI), ha habido encrucijadas en las que pudo producirse el quiebre. No es hora de ese análisis, que hemos hecho parcialmente en otras oportunidades y que habrá que hacer en profundidad más adelante. El 10 de enero de 2019, es decir dentro de un mes, estaremos llegando a otra fecha emblemática en la que se hace más evidente el vacío institucional en la presidencia de la República, usurpada por Nicolás Maduro Moros, de cuya ilegitimidad de origen conocemos, como también sabemos de las decisiones de la AN y del TSJ legítimos que declaran como inconstitucional su pretensión de continuar usurpando los poderes presidenciales a partir del próximo 10 de enero. Ambos órganos públicos han convocado a los venezolanos a defender la Constitución -según el mandato de ella misma en el artículo 333- y a propiciar el cambio político. De su lado el TSJ ha sentenciado que corresponde a la Asamblea Nacional “llenar el vacío constitucional de la presidencia de la República, hasta que se puedan celebrar elecciones presidenciales”.

Por otro lado,  los países democráticos del Continente Americano y del mundo, así como los organismos internacionales multilaterales, están obligados a pronunciarse -y de haberlo hecho ya, a hacerlo nuevamente- para protestar las violaciones sistemáticas de la Constitución y la usurpación continuada de la presidencia de la República. Para el sexenio que comienza el 10 de enero de 2019, salvo el CNE, todos sabemos que la “reelección” escenificada el pasado 20 de mayo fue una payasada, una bufonada que para nada se corresponde con la voluntad de los venezolanos, que cercana ya a un 90 %, chavistas incluidos, quiere salir de la pesadilla de Maduro.

Debemos hacer nuestra parte los venezolanos, los que están en el país y los que están en la diáspora, e igualmente tenemos que solicitar el respaldo y ayuda internacional, que no solo tiene que ser concebida como una intervención militar multilateral (decidida tal vez a nivel de la OEA y con participación de fuerzas de diferentes países), pero tampoco puede descartarse la intervención militar. Nos atrevemos a pedir la intervención y ayuda internacional, no solo en nombre de las víctimas venezolanas, sino por el peligro que para la región y el mundo significa la presencia del crimen organizado internacional en Venezuela, el libre accionar en nuestro territorio (con espacios geográficos reservados que no pisan las botas de los soldados criollos), en espacios exclusivos para la guerrilla colombiana, el narcotráfico y organizaciones terroristas como el Hezbolá; Venezuela está hoy ocupada y secuestrada por Cuba, Irán, Rusia y Bielorrusia. La región está obligada a defenderse, el mundo tiene derecho a actuar en su propia protección.

Ante la encrucijada del 10 de enero distintas acciones podrían ser tomadas por la comunidad internacional, desde el retiro del reconocimiento diplomático al régimen usurpador, el bloqueo petrolero, la orden de captura a Nicolás Maduro por un tribunal internacional y hasta la ya antes mencionada intervención militar multilateral, o cualquiera otra de las numerosas opciones que brinda la diplomacia y la política internacional, en defensa de la humanidad y de los derechos humanos, ante un grupo de forajidos criminales que hambrea a un pueblo, matándolo por inanición y obligándolo a huir de su propia tierra, a emigrar en búsqueda de pan, medicina y seguridad.  Venezuela nos necesita a nosotros y a algunos más.

E-Mail: pacianopadron@gmail.com. Twitter: @padronpaciano 

Abogado UCV, Doctor en Derecho (La Sorbona, París)

Profesor universitario, autor del “Manual del Orador”

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