¿Cómo puede la tecnología rusa salvar a los mineros latinoamericanos?

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La tecnología 4.0 ha permitido disminuir el impacto ambiental de la minería, así como reducir los riesgos a los que están expuestos los obreros de los yacimientos.

En 2010, el mundo vivió conmocionado durante 70 días por la asombrosa historia de 33 operarios de una mina en el norte de Chile, que se derrumbó y los dejó atrapados a 720 metros de profundidad. Milagrosamente, los mineros salieron ilesos, pero la situación mostró al mundo la precariedad a la que están expuestos miles de trabajadores en condiciones similares.

Pero situaciones así, que en el presente todavía son posibles, pronto podrían ser cosa del pasado. Hoy en día, la automatización industrial y la robótica han llegado a niveles de desarrollo inimaginables hace no muchos años, aplicables en todos los sectores productivos, entre ellos la minería.

Según Alexander Myaskov, director del Instituto de Minería de la Universidad Nacional de Ciencia y Tecnología de Moscú (MISIS), las discusiones sobre la automatización se llevan a cabo hace más de 30 años en la sociedad. Pero la robotización se trata de aplicar “solamente robots y máquinas”.

El académico indicó que en su universidad hace más de 20 años se llevan a cabo cursos especiales con muchos expertos sobre automatización en campos como la agricultura, la minería o las telecomunicaciones. En sistemas de robótica, “mentes brillantes y matemáticos de altísimo nivel están pensando en nuevas soluciones”.

Las minas australianas han sido las primeras en el mundo en operar con vehículos autónomos “que van desde el fondo hasta la superficie de las minas a cielo abierto sin conductores”, dijo Myaskov. Rusia, aseguró el académico, iniciará el mismo proyecto, por ejemplo en la empresa productora de diamantes Alrosa, en Irkutia.

También, en minas subterráneas, en el país eslavo se implementará el uso de drones para buscar metano y diferentes gases o sustancias explosivas para salvar la vida de las personas que trabajan en los yacimientos, comentó el director del Instituto.

Sin embargo, aunque estos cambios tecnológicos dan seguridad y evitan el riesgo de muerte de los mineros, el especialista puso el énfasis en el otro lado de la robotización: la pérdida de empleos.

La clave estará en las personas altamente calificadas, que tendrán empleos y “continuarán moviendo el mundo”. Muchos jóvenes, dijo, van a las universidades, pero no aspiran a un alto nivel de formación. “No hay un camino directo y en el futuro podemos encontrarnos con obstáculos”, opinó.

La tecnología también ha permitido el desarrollo de la minería “verde” o “sustentable”, que reduce los impactos ambientales de esta actividad económica. Contrariamente a lo que se puede pensar, la minería puede ser “inteligente y contemplativa con la ecología y apostar por la protección ambiental”. Este ámbito es el área de investigación de Myaskov.

El director del Instituto de Minería de la Universidad MISIS manifestó que Rusia está “muy abierta” para compartir su experiencia con países latinoamericanos, especialmente con estudiantes. Y, a pesar de que las barreras lingüísticas dificulten la comprensión, se manifestó confiado en que “probablemente en tres o cinco años” dispositivos robóticos permitirán la traducción automática y eso no será más un problema.

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