Venezolanos empoderados – futuro seguro

Carlos Herrera Opinión
Debemos decidir ya “nuevas formas de hacer las cosas, nuevos objetivos, nueva ética y nuevos líderes con verdadera autoridad moral e intelectual”. Levantemos, pues la frente y hagamos el deber ser: Si no es ahora, ¿cuándo? Si no somos nosotros, ¿quiénes?.

 Carlos Antonio Herrera Cáceres 

Con base en algunas encuestas y diversos datos, diferentes analistas y opinadores concluyen que el problema más sensible de Venezuela podría ser la seguridad ciudadana, la economía, la escasez, la salud, etc. Sin embargo, un análisis integral coloca el principal problema en el orden político, y puramente político. Esto es, porque se encuentra en el poder un grupo de sujetos desalmados cuyas decisiones han perjudicado, o destrozado, la economía y la sociedad, llevándola a niveles de deterioro jamás imaginados. Pero, no sólo eso, esta élite política, delincuente, narco-organizada, con lazos de amistad con grupos terroristas internacionales, ha desmantelado la institucionalidad del País y comprometido gravemente su futuro.

No obstante, un tratamiento optimista de la situación obliga a pensar que esta problemática tiene solución; desenlace que únicamente podrá lograrse pasando por el empoderamiento político de cada ciudadano. De esta manera, todos tendremos la facultad y la oportunidad de aportar el esfuerzo necesario para la construcción de una “nueva y mejor Venezuela”. En este sentido, debemos comprender el significado del término “empoderar”. De acuerdo con una búsqueda rápida, empoderamiento se refiere a “facilitar o promover que un grupo social desfavorecido adquiera el poder y la autonomía para mejorar su situación, impulsando cambios beneficiosos desde el punto de vista político, económico y de convivencia”. Para complementar esta definición, se necesita añadir la condición de que tal empoderamiento sea permanente, posibilitando el mejoramiento continuo de los beneficios en cuestión.

Dicho esto, y observando la cultura política venezolana, no es fácil visualizar a las diferentes organizaciones con fines políticos planteándose objetivos reales sobre el empoderamiento de la sociedad venezolana, mucho menos tratándose del partido de gobierno habiendo demostrado su malvado, atrasado y obsoleto enfoque ideológico.

Luego entonces, le queda a la sociedad venezolana una sola opción: comenzar sin demora su propia auto-organización que permita producir apropiadas y duraderas soluciones para hacer de Venezuela una nación prospera, democrática, verdaderamente libre y culta. Para ello, es necesario la generación de múltiples liderazgos individuales y colectivos que motoricen los cambios necesarios, con la sensibilidad social y ambiental requerida, compatible con los cánones de sostenibilidad humana del siglo XXI.

La opción de auto-organización implica de manera explícita la necesidad de convocar urgentemente el Poder Constituyente Originario previsto en la Constitución y, con eficaz determinación, y desplazar cuanto antes a la actual clase política dominante. Debemos decidir ya “nuevas formas de hacer las cosas, nuevos objetivos, nueva ética y nuevos líderes con verdadera autoridad moral e intelectual”. Levantemos, pues la frente y hagamos el deber ser: Si no es ahora, ¿cuándo? Si no somos nosotros, ¿quiénes?

Carlos Antonio Herrera Cáceres.

Profesor universitario.

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