Propaganda política: entendiendo el arte de la persuasión

(CNN) – El lenguaje visual callejero de los partidos políticos hace que sus carteles de campaña sean raros, visualmente atrevidos, memorables y efectivos.

Los mejores posters que apoyan a un candidato inspiran esperanza y optimismo. Y los mejores afiches en contra de un político, utilizan el humor o la sátira para criticar al candidato por lo que ha hecho, por sus promesas o por lo que amenazan con hacer.

Seguidores de Bernie Sanders sostienen un afiche durante un evento de campaña del excandidato demócrata.

Seguidores de Bernie Sanders sostienen un afiche durante un evento de campaña del excandidato demócrata.

Si te puedes reír de alguien, también los puedes desafiar, y los afiches siguen siendo una de las herramientas más efectivas y poderosas para mantener en línea a los líderes políticos. Pueden burlarse de sus debilidades y estimular el activismo en diversas causas sociales.

Distinción gráfica

Para ser honestos, la gran mayoría de los afiches de campaña en Estados Unidos son aburridos.

Muchos de ellos tienen un simple logo y un texto con el nombre del candidato, con o sin una foto. Si hay un elemento gráfico, usualmente es una bandera de EE.UU. o una referencia abstracta a la misma.

Un afiche gigante del candidato republicano en el jardín en una casa de uno de sus seguidores en West Des Moines, Iowa.

Un afiche gigante del candidato republicano en el jardín en una casa de uno de sus seguidores en West Des Moines, Iowa.

En el mejor de los casos, una simple frase es lo que mejor funciona para reforzar el reconocimiento del candidato, ya sea en una convención o en la calle.

Pueden ser leídos a la distancia, pero no ofrecen mucha información a la audiencia sobre el candidato o sus propuestas.

El propósito es seducir a los indecisos a decantarse por el candidato más popular, y mientras más afiches hayan en la calle, más popular parece ser el candidato.

Sin embargo, hay una diferencia dramática entre los afiches producidos por las campañas oficiales, y otros elaborados por los seguidores de los candidatos.

Los afiches oficiales de campaña suelen ser gráficamente conservadores y visualmente inofensivos.

Muchas personas –especialmente en los Estados Unidos, en donde materias como el arte han sido reducidas o completamente eliminadas del plan de estudios– se sienten amenazadas por imágenes que no sean fáciles de entender o que requieren de interpretación.

Aunque las mejores obras de arte rompen barreras y desafían las zonas de confort de los espectadores, los afiches de campaña deben mostrar estabilidad y promover confianza.

Un afiche de la campaña de Hillary Clinton previo a la asambleas partidistas en Iowa.

Un afiche de la campaña de Hillary Clinton previo a la asambleas partidistas en Iowa.

Así que no sorprende que algunos de los mejores afiches electorales producidos no apoyen a los candidatos oficiales, quienes tienen más que perder (al ser presentados) muy vanguardistas.

Como un Bernie Sanders ‘punketo’ por ABCNT, o un Ted Cruz sin camisa, musculoso y lleno de tatuajes, por SABO –ambos artistas callejeros desconocidos– los afiches más imaginativos, provocativos y algunas veces, más divertidos, apoyan a un candidato que tiene poca probabilidad de ser nominado.

Elementos visuales que cambian la historia

Teniendo en cuenta esto, existen excepciones. A un afiche de campaña específico se le atribuye en ayudar a cambiar la historia política de Estados Unidos.

El famoso cartel de Shepard Fairey ‘Hope’, dado a conocer en 2008, capturó brillantemente la necesidad del país de optimismo y esperanza luego de ocho años de gobierno de George W. Bush.

Esa imagen se hizo viral inmediatamente y es la prueba de la conexión emocional que tuvo con potenciales votantes, especialmente entre la población joven.

Muchos creen que este cartel inspiró a los electores a darle la ventaja que Obama necesitaba para ganar las elecciones.

Y más allá de esa campaña, este afiche cambió la historia del diseño gráfico.

Un sinfín de políticos en posteriores elecciones estadounidenses encargaron sus versiones propias del ahora icónico poster ‘Hope’, mientras que parodias de este afiche fueron usados por otros candidatos, convirtiendo la palabra ‘Hope’ (esperanza) en ‘Nope’ (no) o ‘Dope’.

Recientemente se dieron a conocer versiones de este afiche con la palabra ‘Grope’, en respuesta a unos comentarios de Donald Trump.
161019173457-hope-by-shepard-fairey-full-169

El mismo artista volvió a usar el diseño para promover otras causas: desde Occupy Wall Street hasta los derechos de los animales.

El estilo inigualable de Fairey también ha sido adoptado en Europa, África del Norte y Australia, primordialmente por los opositores de los políticos en el poder, pero también, en apoyo a diversos individuos y causas.

Uno de los que más llama la atención, fue el usado por los activistas en apoyo a Julian Assange, en donde la palabra ‘Heroe’ reemplazó a ‘Hope’, y Edward Snowden, en donde ‘Hope’ fue reemplazada por ‘Truth’.

Manifestación de apoyo a Edward Snowden en Berlín, Alemania en 2014.

Manifestación de apoyo a Edward Snowden en Berlín, Alemania en 2014.

Sin importar la tecnología moderna que permite copiar este estilo, y la manera en la que el internet está transformando radicalmente cómo el arte políticoes compartido, una infinidad de estos afiches se siguen imprimiendo en papel.

Y serán siendo usados en el futuro, no solo porque no todos tienen acceso al internet, sino porque la gente no puede levantar sus monitores durante una convención, colocarlos en sus jardines o pegarlos en sus paredes.

Mientras que la gente tenga una opinión sobre la política, los afiches impresos y su estilo único, son una herramienta fundamental para expresar (las opiniones).

Información de cnnespanol.cnn.com

Deja un comentario