Las falacias del chavismo

Noel Álvarez*

Para tratar de entender un poco el enredo y la incertidumbre que vivimos actualmente en nuestro país,  se me ocurrió releer la novela “1984” de George Orwell. Me reencuentro con que algunos de los lemas fundamentales del estado que describe el autor eran: “la ignorancia es la fuerza”; “la libertad es la esclavitud” y “la guerra es la paz”. Según la novela solo existían 3 superpotencias: Oceanía, principal país del relato y donde se desarrolla la historia;  Estasia, país aliado en primera instancia de Oceanía y por último, Eurasia, país enemigo a muerte del primero, también en un primer momento.

La ambigua trama de la novela se desenvuelve sobre la base de las relaciones del país principal con sus vecinos. Alternativamente, Oceanía va cambiando de agonista y antagonista, reescribiendo la historia de amistades y rivalidades, según cambien sus necesidades. Es notorio el hecho de que, según el escritor, ninguna de las 3 potencias cree en la victoria y por lo tanto, nadie quiere que la guerra acabe, ya que, el objetivo de la confrontación es  mantener al pueblo pobre e ignorante para que no pueda discernir quien es el causante de su miseria.

En la medida que avanzo en la lectura pienso que estoy teniendo un Déja vu porque como dicen los llaneros, ¡si esto no es lo mismo, se parece igualito a lo que pasaba en esa época en la Unión Soviética! Los acontecimientos que se atropellan, uno tras otro, nos llevan a pensar que vivimos en el reino de la ambigüedad, digo esto porque  hasta hace pocos días, los distintos voceros oficialistas, insultaban a quienes hablaban de dialogo. Repentinamente la orientación cambió y ahora esos mismos voceros son los adalides del encuentro y la reconciliación, por lo menos en teoría.

He dicho miles de veces que no satanizo el dialogo pero lo concibo como un proceso  respetuoso, profundo y que no debe convertirse en un fin en si mismo, sino como un medio para lograr revertir situaciones peligrosas para toda la gente y obtener beneficios tangibles para las mayorías. Para que esto ocurra se deben tener claros los objetivos perseguidos,  antes de sentarse a conversar. Esperando que esta causa llegue a buen término, no debe plantearse como un juego suma cero, donde una de las partes pretenda arrasar a su interlocutor. Sin embargo deben existir unas condiciones mínimas que deberán ser respetadas, por ejemplo: las FARC, antes de iniciar el dialogo,  suspendieron los secuestros y pactaron un alto al fuego. Me preocupa que en nuestro país, solo ceda la alternativa democrática y que el gobierno siga actuando por la libre, insultando, acosando, y deteniendo opositores.

*Coordinador Nacional de “Gente” Generación Independiente

@alvareznv

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