¿Cómo puede resistir el sector privado? Tips de Asdrúbal Oliveros

Un amplio consenso existe en Venezuela: vivimos una crisis sin precedentes. Este año la contracción de la economía será superior a 10% y la inflación en los escenarios más conservadores estará rondando 400%. En este contexto es muy difícil para una empresa operar y mantenerse a flote.

Como consultor que sigue el entorno económico en Venezuela es frecuente la pregunta: ¿Qué puede hacer el sector privado en esta coyuntura? ¿Cómo sobrevive? Mi respuesta arranca diciendo que lo primero que tiene que internalizar la gerencia de una compañía que opera en Venezuela es que esta crisis es de largo aliento, que todavía falta y por ende, es importante construir una estrategia de resistencia para operar en el corto, mediano y largo plazo.

Esto parece algo evidente, pero en las empresas como en los ciudadanos parece haber cierta convicción que los cambios vendrán de la noche a la mañana y se tiene la esperanza que será un proceso rápido y no libre de obstáculos. Un cuento de hadas.

Una vez que hay comprensión que la crisis va a durar más de lo que quisiera hay que plantearse lo que yo llamo la triple estrategia: blindarse, resistir y avanzar. ¿Qué significa esto? Blindarse no es otra cosa que proteger el patrimonio, diseñar una estrategia de cobertura que permita que los activos de la compañía no se deprecien aceleradamente en el tiempo. Resistir es la estrategia del día a día, y aquí la prioridad es el flujo de caja: cómo hacer para escapar del riesgo (que es elevado en países con inflaciones crónicas) de que la empresa entre en iliquidez. Yavanzar es mirar el futuro, estar pendiente de las oportunidades de activos que se están rematando a precios de gallina flaca o de nichos de mercados que son oportunidades rentables de negocios. Blindarse, resistir y avanzar es una estrategia para aplicar día a día y que debe permear en toda la organización.

¿Es suficiente? En Venezuela nunca nada es suficiente. Las empresas además de operar en un entorno macroeconómico adverso, con alto grado de incertidumbre y con amenazas desde el Estado tienen que trabajar en otras áreas claves:

1. Retención del talento y clima organizacional: Uno de los eslabones más débiles. Las empresas tienen que trabajar para que el capital humano se quede en las organizaciones y mitigar los impactos de la huida máxima. Eso pasa por prácticas heterodoxas en materia salarial, de compensaciones, horarios, entre otros puntos. Hay que revisar lo que se viene haciendo, porque en esta coyuntura es muy probable que no tenga sentido.

2. Compras programadas, inventarios y endeudamiento. En un contexto de elevada inflación como el que vivimos, las empresas necesitan disponer de dinero fresco para hacer compras importantes de insumos, materias primas, entre otros. Para ello el endeudamiento en bolívares es una opción: las tasas de interés son reales negativas (están por debajo de la inflación) así que es una manera de diluir el efecto inflacionario en los gastos. Por otro lado, la variación de las tasas de interés es más fácil de controlar y proyectar que la trayectoria que tendrán los precios en el corto y mediano plazo.

3. Amplíe sus relaciones con la banca. Unido al punto anterior hay un detalle: la banca tiene limitaciones para prestarle así que tiene que trabajar con la mayor cantidad de bancos posible, incluyendo la banca pública (que tiene liquidez). Atrás quedaron los tiempos en que una empresa se casaba con un banco. Si vale el paralelismo, toca ser polígamo.

4. Genere divisas o exporte: No es fácil, lo digo de antemano, pero ayuda sobremanera. Además, sin mucho ruido, el Ejecutivo ha flexibilizado las condiciones de retención de divisas por parte de los exportadores. En un contexto donde la inflación se desborda y muchos bienes y servicios se dolarizan o se indexan al dólar negro, generar divisas es un alivio para las empresas y permiten un colchón nada despreciable. Eso sí, tenga paciencia, porque exportar en Venezuela es como “amazing race”, toda una carrera de obstáculos.

5. No adivine: Diseñe una estrategia de disparadores automáticos (“stop loss” le dicen los americanos) para sobrevivir la volatilidad de corto plazo en el tipo de cambio no oficial. Eso sí, su mantra en materia de cobertura tiene que ser mantenga una posición larga en dólares o en activos indexados al dólar (materia prima) y corta en bolívares. La razón de esto es que en Venezuela aunque es difícil predecir muchas variables, lo que no me cabe la menor duda es que la inflación, traerá devaluación, y que ambas van a ser muy superiores a la tasa de interés.

6. Contratos en efectivo y no a crédito: Ya les he dicho que el mayor riesgo para las empresas en esta coyuntura es quedarse ilíquidos, así que es importante optimizar todo lo relativo a las cuentas por cobrar y la gestión de cobranza, en general. En ambientes de inflación crónicas tener cuentas por cobrar superiores a una semana es muy peligroso. Así que métale tiempo y esfuerzo a este tema, en el mediano plazo lo va a agradecer.

7. Trabaje en productos nuevos: Eso sí que no sean regulados, explore además los nichos de mercado y tenga en cuenta que ahora el consumidor venezolano es más racional en sus decisiones de compra y más limitado a la hora de gastar.

Lo aquí expuesto no pretende ser un dogma para actuar, son solo algunas ideas para poder surfear en esta crisis que está lejos de llegar a su fin y mantener la empresa a flote. No olvide que nuestro futuro inmediato parece estar caracterizado por una mezcla de desempeño económico mediocre,tensiones sociales elevadas y alta incertidumbre política y en este contexto las empresas deben operar. No vale quejarse, toca actuar para minimizar los impactos y evitar tirar la toalla teniendo como horizonte que una vez que la economía venezolana supere esta situación de crisis la capacidad de expansión de su empresa es enorme. De eso hablaremos en otro artículo.

POR ASDRÚBAL OLIVEROS @AROLIVEROS

 

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